El segundo semestre

¿Un déjà vu de comienzos de año?

25 de abril, 2014

El segundo semestre

(Columna de Juan Pablo Ronderos, economista y gerente de desarrollo de Negocios de abeceb.com)

La palabra ajuste volvió a instalarse en la Argentina con una fuerza que no se veía desde hace muchos años. Y no sólo en boca de aquellos que están en la vereda opuesta al Gobierno, sino que la novedad reside en que incluso podemos encontrarla en algunos funcionarios y simpatizantes de la actual administración (quizás disfrazada bajo algunos eufemismos). Es que, guste o no, de un tiempo a esta parte vivimos en la economía del ajuste. Y el segundo semestre promete repetir las imágenes que vimos en la primera parte del año.

¿Cómo sigue esta economía? La pregunta es más que nunca pertinente porque es conveniente aclarar que el trabajo sucio recién empieza. El ajuste aún no se materializó, recién estamos comenzando a ver las primeras consecuencias. Básicamente, porque no ha habido hasta ahora un ajuste importante en el sector público (nacional, con algo más en las provincias). Y porque el sector privado lucha para evitar ser el único que pague los platos rotos, como queda claro en las negociaciones paritarias y las medidas de fuerza que han marcado la agenda de las últimas semanas: primero docentes y, luego, el paro general de las organizaciones sindicales no alineadas con el Gobierno.

Señales y efectos

Por el lado del sector público, siguiendo las líneas que planteamos desde hace meses en abeceb. com para nuestro escenario base de 2014, las autoridades han dado algunas señales positivas, que han permitido obtener una tensa calma (pero calma al fin): devaluación acelerada con el salto de enero y tasas en alza, que lograron frenar el alarmante drenaje de reservas de la última parte del año pasado (junto con presiones a los exportadores, límites a la tenencia de dólares por parte de bancos, etcétera); recorte de subsidios, para al menos estabilizar el peso de éstos en el PIB; acercamiento a los mercados financieros internacionales; solución a la cuestión YPF/Repsol.

Medidas en la dirección correcta porque comienzan a intentar solucionar un problema de precios relativos que está detrás de las inconsistencias macroeconómicas. Es que, con estos tibios intentos, se comienzan a utilizar los precios relativos como señales para la asignación eficiente de los recursos en lugar de usarse como hasta ahora como medios para el objetivo de distribución del ingreso.

El ejemplo más claro en este sentido es la decisión de recortar subsidios al gas y al agua. Pero, si bien en el sentido correcto, todas medidas insuficientes. Y en muchos casos, siguiendo con la costumbre de los últimos años, con estrategias difusas y errores en el diseño, implementación y comunicación de lo decidido.

¿Por qué no alcanza? Principalmente porque la política fiscal no ha cambiado demasiado su curso, con un aumento del gasto que no da señales contundentes de estabilización. Y, sin resolver esto no se corta la dominancia fiscal que ha sido la norma en los últimos años, por lo que el BCRA sigue bajo presión. Tanta es la presión, y tanto el deterioro del margen de maniobra, que incluso las buenas noticias como el ingreso de los dólares por la liquidación de la cosecha son malas para la autoridad monetaria. A modo de ejemplo, en los próximos cinco meses el BCRA deberá absorber del mercado una cifra récord de pesos (en un rango de $ 25.000 millones a $ 30.000 millones por mes) debido a las necesidades de financiamiento del Tesoro, a la compra de divisas para recuperar parte de las reservas perdidas (con un objetivo a fin de año de US$ 30.000 millones, de acuerdo a trascendidos) y a un incremento excepcional de los vencimientos de Lebac/Nobac producto de su estrategia de esterilización posdevaluación de enero.

En este escenario, el efecto de las medidas anunciadas en estos últimos meses tiene vida corta. El mix de políticas que logró esta sensación de calma será insuficiente en algún momento próximo para seguir sosteniéndola. Las presiones sobre la inflación, la actividad y el mercado cambiario –oficial y no oficial– no tardarán en volver a los primeros planos. Y al ajuste le faltarán una, o más, vueltas de tuerca.

Lo que viene

¿Un déjà vu del primer semestre en la segunda parte de 2014? Un escenario muy probable. Tenemos los mismos problemas, algunos más graves como consecuencia de decisiones tomadas recientemente o por el simple paso del tiempo y la pérdida de oportunidades (como la inflación en un escalón más alto), y otros menos urgentes (como la pérdida de reservas). Pero con menos margen de acción y herramientas. Así que no sería descabellado pensar en un nuevo movimiento importante en el tipo de cambio, alguna novedad por el lado fiscal como la extensión de los recortes de subsidios a otros servicios, tasas en alza y una inflación subiendo un escalón más. El problema es que, sin un ordenamiento de las cuentas fiscales, cada vez se le demanda más al resto de los instrumentos (tipo de cambio para mejorar competitividad o como ancla nominal, tasas para incentivar la tenencia de pesos o para impulsar la actividad) para sostener la estantería. Pero la efectividad de estas herramientas va disminuyendo a una velocidad acelerada, y algunas de las combinaciones disponibles pueden ser insuficientes o precipitar un escenario más incierto.

En abeceb.com creemos que las autoridades volverán a hacer lo justo y necesario para estirar esta economía con bajo crecimiento pero calma, aún a costa de tener que pagar algunos costos. No esperamos que se ponga en marcha ningún plan integral orientado a dar soluciones definitivas a las inconsistencias macroeconómicas y sectoriales. Lo mismo que hemos visto en los últimos meses. Un déjà vu en el segundo semestre.