La reunión del EMTA

Distintas lecturas sobre el presente y el futuro

11 de marzo, 2014

La reunión del EMTA

(Columna de Francisco Sánchez, enviado especial de El Economista a Nueva York)

Emerging Markets Trade Association (EMTA) es una asociación formada por bancos y casas de bolsa, con sede en EE.UU., que ordena las prácticas, muchas veces informales, de trading de activos financieros en mercados emergentes. Usualmente, EMTA organiza seminarios y reuniones sobre temas que le interesan al mercado y esta vez le tocó a la Argentina.

El viernes 28 de febrero, y financiado por Puente, se reunieron en Nueva York portfolio managers, traders y analistas para escuchar a un panel discutir sobre la Argentina. En el panel estaban Guillermo Nielsen (ex secretario de Finanzas de Roberto Lavagna), Walter Molano (BCP Securities), Vladimir Werning (JP Morgan), Casey Reckman (Credit Suisse) y Arturo Porzecanski (antes analista financiero y ahora profesor universitario).

Hubo opiniones para todos los gustos.

Las ponencias

Walter Molano, empujando la venta de su libro sobre 200 años de historia argentina, propuso una visión de largo plazo: los problemas de la Argentina devienen de su geografía y, más precisamente, de la centralización del poder en Buenos Aires que, en sus palabras, maximiza los recursos del puerto pero no los del resto del país.

Arturo Porzecanski asoció la decadencia argentina con la recurrencia al (y del) populismo. Muchos se equivocaron alguna vez con gobiernos populistas “que terminan en lágrimas” pero pocos reinciden en el error. La Argentina tropieza varia veces con la misma piedra. Y anticipó que íbamos a sufrir, nuevamente, el quiebre de la paz social cuando los ajustes que él considera necesarios en la política fiscal se llevaran adelante.

Casey Reckman puso el énfasis en la monetización del déficit fiscal y sus efectos inflacionarios, como el principal problema a resolver. A juicio de Reckman, si la Argentina paga todo lo que tiene que pagar hasta 2015, no le alcanzan las reservas.

Guillermo Nielsen enfatizó que hay un cambio político a la vuelta de la esquina, que la sociedad lo demanda, y que los candidatos que hoy suenan para suceder a Cristina Kirchner seguramente van a implementar políticas mucho mejores que las de este Gobierno. En el camino, aludió en forma crítica a Alfonso Prat Gay por ser ahora un opositor de la restructuración de la deuda que Lavagna y Nielsen hicieron, sin haber abierto la boca en su momento. Y también le pegó duramente a Martín Redrado por haber relegado al staff profesional del BCRA, poniendo a su gente, lo que vació –según Nielsen- de capacidad técnica al Banco Central. Nielsen ensalzó la figura de Juan Carlos Fábrega, el presidente del BCRA, y cómo justamente el revivió al management más profesional del BCRA que, a juicio del ex secretario de Finanzas, sabe cómo hacer las cosas. Y alertó sobre la complejidad del ajuste fiscal cuando hay necesidad de aumentar algunas tarifas hasta 700%.

Vladimir Werning, en cambio, fue constructivo y espera cierto ajuste fiscal. Destacó el aumento de las tasas de interés como “impensable” antes en la Argentina, y sostuvo que el Gobierno cambió su objetivo de maximizar crecimiento a preservar las reservas.

Los temas

Hubo, por supuesto, lugar para fuertes disensos. Frente a una pregunta de la audiencia acerca de si la Argentina iba a pagar el warrant (que se pagaría si a noviembre de 2014 se confirmara que la economía argentina creció más de 3,2% en 2013), Reckman respondió afirmativamente mientras que Werning, en cambio, planteó serias dudas. De acuerdo a estimaciones privadas, la Argentina no creció más de 3,2% y los datos del Indec que apuntan a un crecimiento cercano al 5% son duramente cuestionados. Ahora, si el país no revisa el crecimiento para abajo, como revisó para arriba la inflación, deberá pagar cerca de US$ 3.000 millones a los tenedores de estos activos. Se hizo notar que justamente Nielsen fue el responsable de la emisión de estos instrumentos financieros durante la restructuración de la deuda y el propio Nielsen aseguró a la audiencia “que los warrants se van a pagar porque lo último que haría Cristina Kirchner es dejar de pagar la deuda”.

Otro disenso importante tuvo lugar cuando se discutió el riesgo de default técnico a la espera de la decisión de la Corte Suprema de los EE.UU. de aceptar, o no, considerar el caso de la Argentina contra los fondos buitres. Werning argumentó que la Corte Suprema iba a tomar el caso porque se trataba de un asunto de ley federal y porque esperaba presentaciones de países apoyando al país. Mientras tanto, Reckman sostuvo que lo más probable es que la Corte no tome el caso y que la probabilidad de que Argentina entre en default técnico antes de junio era muy alta.

La mayoría de las preocupaciones de la audiencia se focalizaron en dos cuestiones. Una, de donde iban a salir las reservas para pagar la deuda. Mientras que Reckman fue pesimista en cuanto a que alcanzaran, Werning sostuvo que el mercado podía, anticipando el cambio político, financiar la transición. Justamente la posibilidad de cambio político en 2015 fue otra de los asuntos alrededor del cual se preguntó reiteradamente. Allí, contrastó el optimismo de Nielsen, que comparó el momento actual con el previo a la asunción de Carlos Menem, con el pesimismo de Porzecanski que enfatizó, unas vez más, la tendencia al populismo argentino.