Recursos + instituciones

El desarrollo de América Latina

7 de febrero, 2014

Recursos + instituciones

“La literatura empírica en que se examina la relación entre recursos naturales y desarrollo económico en paneles de países a nivel internacional no permite establecer una relación inequívoca. Más bien el consenso parece ser que la contribución de los recursos naturales al desarrollo es condicional a la calidad institucional presente en cada país exportador. El concepto de calidad institucional se refiere aquí a la capacidad y fortaleza de las instituciones nacionales requeridas para manejar el conjunto de desafíos macroeconómicos, fiscales y de inversión pública eficiente de las rentas derivadas de la explotación de recursos naturales (apreciación cambiaria, volatilidad macrofiscal, rentismo y otros)”, sostiene el documento “Recursos naturales: situación y tendencias para una agenda de desarrollo regional en América Latina y el Caribe” que la Cepal presentó en la II Cumbre de Jefes de Estado que de la Celac que se realizó recientemente en La Habana, Cuba.

No parece ser una cuestión exótica para América Latina, región que cuenta con una amplia dotación de recursos naturales y un grado de desarrollo económico, casi sin excepción, inferior al que esa riqueza originaria le podría ayudar a tener.

“Todo esto conduce a plantear la necesidad de avanzar hacia los siguientes consensos políticos para fortalecer la gobernanza de los sectores de recursos naturales en los países de la región”, dice el documento y plantea cuatro puntos:

1. Lograr mayor progresividad en la participación del Estado en las rentas por explotación de recursos naturales, particularmente en los ciclos de auge de precios persistentes como el actual. Para alcanzar este objetivo puede ser necesario introducir actualizaciones al marco tributario aplicado a estos sectores, a fin de aumentar su progresividad. También se requiere establecer mayor coordinación entre los países de la región que son receptores de la inversión en estos sectores para evitar la competencia fiscal, que actúa en sentido contrario, reduciendo el margen de negociación de los Estados para capturar un mayor porcentaje de la riqueza proveniente de la explotación de sus recursos.

2. Desarrollar mecanismos institucionales que aseguren una inversión pública eficiente de las rentas generadas por la extracción de recursos naturales, destinándolas en forma específica al mejoramiento del capital humano (educación y salud, principalmente), la infraestructura, la innovación y el desarrollo tecnológico; y que garanticen el adecuado manejo de los dilemas de economía política implícitos en la distribución e inversión pública de dichas rentas entre distintas prioridades sociales y distintos niveles de gobierno.

3. Desarrollar la capacidad institucional necesaria para la gestión efectiva de los conflictos socioambientales que surgen en el desarrollo de los sectores de explotación de recursos naturales. En la mayoría de los países se ha producido una multiplicación y judicialización creciente de conflictos asociados al desarrollo de proyectos e infraestructura energética, minera y de transporte (entre otros) necesarios para el desarrollo de los sectores de recursos naturales. Esta tendencia ha hecho evidente la carencia de políticas de Estado, capacidad institucional y mecanismos expeditos de compensación y de resolución de conflictos mediante los cuales se logre conciliar las legítimas demandas sociales de los grupos afectados con el desarrollo del potencial económico de los recursos que constituyen las principales ventajas comparativas de la región en el comercio internacional.

4. Desarrollar una política de Estado y una visión estratégica de diversificación productiva y cambio estructural de largo plazo, que haga posible un progresivo desacople de la economía nacional respecto de una excesiva dependencia de los sectores extractivos. El cambio estructural consiste en el desarrollo de nuevas industrias asociadas a la innovación y el desarrollo tecnológico, intensivas en la generación de empleo de calidad y con alto potencial de crecimiento. Los recursos naturales, y más en épocas de buenos precios, no vienen mal, y si se maridan con buenas instituciones y objetivos de largo plazo consistentes, mucho mejor.