Sustitución de importaciones

¿Cuáles sí y cuáles no?

6 de diciembre, 2013

Sustitución de importaciones

(Columna de Silvio Guaita y Nahuel Guiata, economistas)

Con la llegada de Axel Kicillof al Ministerio de Economía, uno se pregunta si se está cambiando algo para que nada cambie o si se está cambiando algo para que ciertas políticas cambien. Una de las políticas que debería modificarse es la concerniente a la sustitución de importaciones. Más precisamente, debe corregirse la forma en la que se la lleva adelante.

En primer lugar, el objetivo de la misma es generar un ahorro macroeconómico en divisas para relajar la restricción externa. La forma de medir este ahorro puede realizarse a través de una matriz insumo producto, particularmente una matriz de coeficientes de importación y una matriz de coeficientes técnicos nacionales. En otras palabras, se requiere de matrices que expresen la proporción de insumos importados y nacionales que utilizan los distintos sectores de la economía para realizar su producción.

A partir de esas dos matrices y con un vector estimado de precios de productos importados se está en condiciones de calcular lo que definimos, junto a Alejandro Fiorito en un trabajo presentado en el congreso de AEDA de este año, como ahorro neto en divisas (AND). Dicho ahorro es definido como la diferencia entre el ahorro bruto en divisas (ABD) y el costo en divisas de producción (CDP).

El ahorro bruto en divisas es el ahorro instantáneo en divisas generado por el cese de la importación de un bien. En otras palabras, el ABD se define como la cantidad importada de un bien (j) por su respectivo precio (p*). Dicho ahorro, por definición, siempre es positivo. Si se deja de importar un bien, dejando todo lo demás constante, es imposible no obtener un menor gasto en divisas. Por otro lado, el costo en divisas de producción se define como el costo en divisas directo e indirecto de producir internamente un bien que antes se adquiría en el extranjero. En otras palabras, incluye no sólo el gasto en divisas realizado por el sector que va a producir dicho bien (por ejemplo, el sector automotor) sino también todos los gastos en divisas realizados por los restantes sectores de la economía que debieron incrementar su producción para satisfacer la demanda de insumos de dicho sector.

Se deduce entonces que la fabricación de un bien puede generar un ahorro neto en divisas, positivo o negativo, dependiendo del tamaño de estos dos componentes. Un ahorro neto en divisas negativo significa que el costo en divisas de fabricar un bien internamente es superior al de adquirirlo en el extranjero. Por lo tanto, dicho bien no debería ser fabricado nacionalmente. Mientras que un positivo ahorro neto en divisas implica que el costo de producción de un bien antes importado es inferior a la adquisición del mismo en el exterior. La producción de este último debe ser impulsada.

Un ejemplo

Veamos un caso ficticio. Supongamos que el sector que fabrica automóviles demanda insumos importados, por ejemplo estéreos, por US$ 100 millones. El Estado decide sustituir importaciones en dicho sector y restringe la importación de estéreos. En este caso, el ABD sería igual a US$ 100 millones y, consecuentemente, dichos insumos comienzan a ser producidos internamente. Ahora bien, la fabricación de los equipos en territorio nacional puede requerir nuevos insumos importados, que son un costo directo para el sector productor de estéreos pero un costo indirecto para el de automóviles. Al mismo tiempo, los insumos nacionales utilizados para la fabricación de estéreos pueden contener algún componente extranjero. Notar que esta desagregación de la producción puede continuar casi infinitamente.

Por lo tanto, es esta concatenación de gastos en divisas hacia atrás, la que no puede ser ignorada. La misma debe calcularse a partir de un algoritmo matricial que permite tener en cuenta los gastos en divisas realizados por toda la economía para que el sector fabricante de automóviles sustituya por producción nacional la importación de estéreos. Supongamos que luego de realizado dicho cálculo, a partir de las matrices mencionadas anteriormente, se obtiene que el costo en divisas directo e indirecto para fabricar los estéreos (CDP) es igual a US$ 75 millones. En este caso se obtendría un AND de US$ 25 millones. Por lo tanto, el costo en divisas de fabricar los estéreos en suelo nacional es inferior al costo de demandarlos en el extranjero.

Dado esto, su producción puede y debe ser estimulada ya que relaja la restricción externa a nivel agregado. En resumen, es necesario contar con un instrumento que describa la estructura y las interrelaciones existentes en la economía, como las matrices insumo producto, para poder determinar coherentemente cuáles son los bienes candidatos a ser fabricados internamente. De otro modo, el ahorro en divisas queda en manos del azar. Ergo, los resultados pueden ser totalmente opuestos a los inicialmente buscados.

La implicancia de política económica de la realización de estos cálculos es relevante: no cualquier bien puede, ni debe, ser producido internamente si el objetivo es relajar la restricción externa.