Sector automotor

El peor noviembre desde 2009

13 de diciembre, 2013

Sector automotor

(Columna de Luis Varela / luisalbertovarela@speedy.com.ar y facebook.com/varelaluisalberto)

Trabajando contrarreloj, con un lobby pocas veces visto, el mundo automotor está desplegando todo su poder de convicción en el Senado, para que el nuevo Congreso, que acaba de asumir tras las elecciones de octubre, no vote con un castigo tan importante como el que se aprobó en Diputados: con un impuesto del 30% para los autos 0 km que se venden entre 170.000 y 210.000 pesos, y del 50% para los que superen los 210.000 pesos. La voz de las terminales retumba en las cabezas de los senadores, con advertencias de derrumbe de ventas y de despidos inminentes. Y el tema se complica todavía más, porque los legisladores reciben de gerentes automotrices una derivación sobre las normas aduaneras, que plantean en toda esta reforma la posibilidad de que el 70% de todos los autos que se ponen en venta terminen con aumentos que pueden ir del 20% al 80%, generando no sólo problemas internos sino también conflictos de comercio exterior, especialmente con Brasil y México.

Las presiones llegan a tal nivel que varias terminales entraron en alerta amarilla, modificando sus programas de fabricación, en algunos casos anticipando vacaciones y en otros directamente se decidió suspender a operarios que venían trabajando bajo contrato. De hecho, en la planta que la francesa Renault tiene en la cordobesa Santa Isabel ya se dieron de baja de modo temporal contratos con 170 operarios. Volkswagen Córdoba, que fabrica cajas de cambio, le dio licencia al 90% de sus trabajadores y la Fiat, también instalada en Córdoba, dejó de operar los viernes.

Con toda esta parálisis, muchos cordobeses aseguran que buena parte de este conflicto es lo que motorizó los problemas que tuvo la provincia mediterránea a lo largo de toda esta semana. Y mientras muchos trabajadores tienen la sensación de tener una espada de Damocles sobre sus cabezas, cientos de potenciales compradores de las clases acomodadas se sumaron a un verdadero aluvión de consultas en los concesionarios: quieren adquirir unidades antes de que el nuevo tributo sea aplicado. En algunos centros de venta aseguran que la demanda se incrementó en casi 50%, pero las operaciones están empantanadas, porque los vendedores no saben cuál va a ser el precio de reposición, una vez que el Parlamento defina los nuevos tributos.

“Había cientos de cosas que no andaban bien –rezongaron esta semana en una terminal ubicada en zona norte–. La plaza automotriz era uno de los pocos sectores que se venía moviendo como un relojito. Y, ¿qué se hizo? ¿Se arregló lo que no funcionaba? No. Se terminó metiendo mano en una de las pocas áreas que mantenía un buen impulso”.

La frase, expresada de manera contundente por uno de los gerentes que circula semana a semana por Panamericana, plantea un claro reclamo en contra de la decisión tomada por el nuevo Gabinete de la Presidenta Cristina Fernández. ¿Es razonable la queja planteada por el dirigente empresario? Sin lugar a dudas, un desprevenido se preguntará ¿por qué se decidió hacer una reforma impositiva tan agresiva para el mundo automotor? Y la dura realidad demuestra que el sector venía funcionando a todo vapor gracias a un gigantesco subsidio estatal que terminó debilitando de manera contundente las reservas del Banco Central.

¿A qué nos referimos? Simple: la gente con acceso a la compra de autos 0 KM, o sea la población con mejor situación económica, tuvo hasta ahora acceso a la compra de unidades nuevas pagando en pesos con un tipo de cambio oficial que, hasta la elección de octubre se mantuvo fuerte mente frenado, intentando anclar una inflación que por súper abundancia de emisión de moneda local se fue desbocando cada vez más.

De ese modo, una persona con alto poder adquisitivo pudo comprarse una Ferrari, un Audi o un Porsche con un dólar de menos de seis pesos, cuando el dólar de mercado ya se ubicaba por encima de 10. A través de este movimiento, creció de manera astronómica la venta de autos importados que, junto con la importación de autopartes, determinó que el sector automotor se convirtiera, con la energía y el turismo externo, en una de las áreas que mayor fuga de dólares le generó a la economía nacional: se calcula que este año se irán unos 8.500 millones de dólares por sólo por autos y piezas.

Conocido este problema, y superadas las elecciones legislativas (que no fueron tan negativas para el kirchnerismo ya que logró mantener la mayoría en ambas cámaras), llegó un movimiento de pinzas que terminó dándole una estocada al sector automotor: un impuesto del 30% y el 50% para los autos importados más caros y un veloz incremento del dólar oficial, para que la compra de autos no sea tan subsidiada. Todo esto, más un mercado brasileño que también se está enturbiando cada vez más, resultó en un mes de noviembre que se parece bastante a un fin de fiesta para el mundo de los autos. Muchos participantes del sector venían hablando de una inminente venta anual de un millón de unidades, y los números de noviembre parecen decir que ese sueño quedará postergado.

Los números

Según la Asociación de Concesionarios (ACARA), en noviembre se patentaron 60.609 unidades, determinando el peor mes del año: se vendieron 4,4% más unidades que en noviembre del año pasado, pero 25.000 unidades mensuales menos que en las colocaciones logradas entre julio y octubre últimos. Así, en once meses de este año se lleva patentado un récord absoluto de 904.707 vehículos, 12,6% mas que en noviembre de 2012. Con estos números, faltando un mes para que concluya el 2013, para todo el año se espera una venta anual de unos 945.000 vehículos, también record absoluto, casi 100.000 autos más que los despachados durante todo el 2012.

¿Qué se viene por delante? Las terminales no están optimistas: por eso fabricaron en noviembre muchos menos autos y también repartieron en la red de concesionarios una cifra mucho menor de autos terminados. Según la Asociación de Fabricantes, el mes pasado fue en producción el peor noviembre desde 2009. Se terminaron apenas 62.186 autos, cuando en 2011 hubo varios meses en los que se superaron fabricaciones de 80.000 autos mensuales. Para tener parangón de la caída debe decirse que el mes pasado se fabricaron 20,2% menos unidades que en noviembre de 2012. Pero como la primera parte del año había sido tan subsidiada, en enero-noviembre se terminaron 746.085 vehículos, 6% más que en once meses de 2012, pero 30.000 autos menos que en los primeros once meses de 2011.

De igual modo, por quinto mes consecutivo, las terminales y los importadores entregaron a las concesionarias menores cantidades de vehículos. A mediados de este año se había rozado una entrega mensual de unos 89.000 autos, pero en noviembre se repartieron apenas 75.274 vehículos, 6,9% más que en noviembre del año pasado. En enero-noviembre de este año se llevan repartidas 874.950 unidades, 18% mas que en igual lapso del año pasado. Es obvio que el 60% de lo distribuido siguió siendo importado y el 40% nacional, con mayoría de partes importadas. En noviembre se repartieron 45.503 importados y 29,771 nacionales.

Según esta proporción, a pesar de las repetidas promesas que siempre convalida la cada vez más criticada ministra de industria Débora Giorgi, la entrega de importados (noviembre contra noviembre) creció 16% y el reparto de nacionales bajó 4,2%. En once meses, la cantidad de importados repartidos crece 27% (alcanza los 546.000 vehículos) y la cantidad de nacionales aumenta apenas 5,4% (328.948 unidades). Pero, por encima de todos estos números, lo que mas sufrió –por toda la complicación interna y por los problemas en Brasil– fue la exportación.

En noviembre se exportaron apenas 33.733 ve – hícu los, 24,6% menos que en noviembre de 2012. En once meses de este año se llevan mandados al exterior 409.423 unidades terminadas (135.000 autos menos que los importados), 9,5% más que en once meses de 2012. Y debe puntualizarse que la merma principal de exportación tuvo que ver con Brasil: el año pasado se había llevado más del 90% de las ventas al exterior, y este año se lleva el 86%. Por si fuera poco, todos estos movimientos provocaron varias sorpresas.

Por ejemplo, la pérdida del liderazgo de la alemana Volkswagen, después de años de ser la número uno en ventas. En cuanto a reparto del mercado de noviembre, la que más vendió fue la francesa Renault, con el 17,3% de los despachos, seguida por Volkswagen con el 15,6% y luego siguieron Chevrolet 14,3%, Ford 13,3%, Peugeot 9,4%, Fiat 9,3% y Toyota 6,5%.

Recuadro: El podio de los más vendidos

En once meses de 2013 el VW Gol siguió primero con 55.598 unidades, seguido por 35.970 Chevrolet Classic y 31.214 Renault Clío. En todo el 2012 se vendieron 64.514 VW Gol, 42.479 Chevrolet Classic y tercero fue el Peugeot 207 con 30.451 vehículos.