La economía de 2014

22 de noviembre, 2013

La economía de 2014

Todos, y todas, siguen digiriendo el regreso de Cristina (sin luto) y el cambio de elenco e intentan dilucidar sus efectos económicos. Ha comenzado un proceso de cambio. Curiosamente, se sabe menos que antes sobre la etapa que se inicia. Ya no es “más de lo mismo”. En definitiva, eso era algo conocido. Ahora estamos ante algo nuevo y, por definición, más difícil de precisar. La duda, no menor, es la magnitud y la dirección exacta del viraje.

La expectativa, y acaso la necesidad, es que hacen falta más cambios. Por ahora, se limitan a cuestiones simbólicas que podrían pagar dividendos en el terreno de las expectativas pero no alterarán “la marcha de la macro”. En efecto, el cambio de elenco fue bien recibido por el empresariado. Llega un jefe de Gabinete ducho en temas económicos y dialoguista, y se va un secretario de Estado con características opuestas.

¿Se sostendrá el optimismo de los hombres de negocios y de una parte de la población? En el corto plazo, prima la expectativa y el optimismo. En el largo, los resultados mandan. La única verdad es la realidad. Según fuentes consultadas por El Economista, habrá cambios en la política económica aunque no vendrán, como anunció el jefe de Gabinete, bajo el ropaje de un plan “grandilocuente”. Es posible que se reactiven algunas de las ideas vectores de la “sintonía fina” de finales de 2011 y se estimule la llegada de dólares frescos, que hoy se necesitan mucho más que antes. La caída de reservas se acelera sin pausa y con mucha prisa. Las chances de una crisis en 2014-2015 y de que el kirchnerismo haga una estrategia de “tierra arrasada” decayeron, aunque el pesimismo sigue reinando para la transición.

Si pretende mantenerse en el poder (y todo indica que esa voluntad existe, y en muchos dirigentes del FpV), la estrategia de “barrer todo debajo de la alfombra” no tiene sentido, pero tampoco parece haber voluntad como para hacer la “tarea sucia” de manera explícita a la expectativa de un rédito político ulterior de incierta llegada o arriesgarse a perder sus banderas. Primará, como siempre, el paso a paso. Quizás lo novedoso sea el rumbo.

Pero aun en ese escenario, la situación económica podría empeorar (digestión del ajuste) antes que mejorar (nuevos precios relativos procrecimiento). Por eso, pocos esperan un 2014, en lo económico, bueno o siquiera mejor al 2012-2013. Veamos.

Proyecciones 2014

Mientras se despeja ese panorama, los consultores (muy consultados por sus clientes por estos días) ya van presentando en sociedad sus proyecciones para 2014. Pese a los cambios de nombres mencionados (en líneas generales, bien recibidos), y a la expectativa de otros por venir, las principales variables de la economía no se verán sensiblemente alteradas, creen. El crecimiento seguirá siendo bajo (nadie va más allá de 2% para 2013), la inflación seguirá alta, la tasa de depreciación seguirá merodeando el 30% y las reservas seguirán cayendo.

Los más escépticos, como Miguel Angel Broda, no descartan una crisis cambiaria, es decir, que el BCRA pierda poder de fuego para defender el actual valor del pesor. Para otros, el Gobierno tiene margen para evitar ese desenlace, aunque deberá tomar algunas decisiones. Según Juan Pablo Paladino, de Ecolatina, para que el mercado no le tuerca el brazo al Gobierno, éste deberá moderar la expansión fiscalmonetaria y evitar que el agro, a la expectativa de una corrección cambiaria, no liquide la cosecha en 2014.

El tema fiscal, del cual no se habla mucho pero que ha sido central en la historia económica local y lo sigue siendo, se deberá mirar de cerca. Allí está la solución. Y el problema, claro.

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