¿Hasta dónde llegarán los cambios?

29 de noviembre, 2013

¿Hasta dónde llegarán los cambios?

“No importa que el gato sea blanco o negro.

Mientras cace ratones, es un buen gato”

Deng Xiaoping

El acuerdo alcanzado con Repsol es la medida más concreta e importante tomada por el equipo Capitanich-Kicillof. Importante, primero, por sus efectos. “El acuerdo con Repsol implica que podrían destrabarse en el corto plazo inversiones extranjeras en el área petrolera”, sostiene Elypsis en su último informe y agrega que “abre un escenario más optimista para la transición hacia 2016”. Reduce el riesgo país (que anda por los 770 puntos básicos) y ayuda a regenerar la confianza empresaria.

Más allá de los efectos operativos (por verse), muestra a un Gobierno más pragmático y dispuesto a hacer cosas que antes no quería hacer con el fin de conseguir un determinado objetivo. No es la primera vez que lo hace. ¿Esta vez será diferente? Algunos lo llaman pragmatismo y otros, contradicción. Los efectos, empero, son los mismos.

Es, asimismo, un dato político: Cristina aspira llegar a 2015 sin sobresaltos y poner al próximo presidente. Las hipótesis pesimistas de “venezuelización” y “tierra arrasada” perdieron fuerza, aunque nadie desconoce los problemas que enfrenta la economía. Llegar sin sobresaltos a 2015 implica suturar la filtración de reservas y, también, de peronistas, otro de los motivos del ingreso del “Coqui”.

Pero no será fácil reactivar el flujo inversor, dice el economista Miguel Kiguel: “Una brecha cambiaria entre 50% y 70% sigue siendo un obstáculo insalvable para que entren capitales al tipo de cambio oficial y una tentación para que salgan vía turismo y mayores valores importados”.

¿Hay novedades en el frente cambiario? Por un lado, más devaluación: según cálculos de Miguel Angel Broda, la tasa de devaluación anualizada de los primeros días de la gestión de Carlos Fábrega llegó a niveles de 200%. Y, por el otro, más esfuerzos para bajar el dólar libre. En definitiva, se trata de desarmar las expectativas y las tendencias que propició, y lo sigue haciendo, el cepo.

Pero las reservas caen y más temprano que tarde quebrarán los US$ 30.000 millones. Por ahora, son medidas bien encaminadas pero a las que le faltan otros complementos.  Como ocurrió con el congelamiento de precios, la oportunidad es aprovechar esta “ventana” para introducir cambios que actúen sobre las causas y no sólo las consecuencias.

Otros temas

Mientras tanto, el dúo Capitanich- Kicillof seguirá con su hiperactivismo. No habrá una hoja de ruta predefinida y estricta. El equipo quiere beneficiarse del factor sorpresa para generar el mayor impacto posible y evitar atarse de manos ante objetivos que luego no pueda cumplir o decida no hacerlo. No habrá, ya dijeron, planes grandilocuentes. Más allá de lo que dice, recuerda el analista Enrique Zuleta Puceiro, al kirchnerismo hay que analizarlo por lo que hace.

Además de voluntad, los diversos problemas económicos, ya conocidos, requieren de políticas distintas a las aplicadas hasta ahora. La pregunta, natural, es qué otras vacas sagradas sacrificará el kirchnerismo para llegar más entero a 2015. La lista la encabeza el Indec, sin dudas. A comienzos de 2014, saldrá a la luz el nuevo índice de precios (IPCNu) y podría marcar el inicio de la salida de la anomia estadística en que se sumergió el país en 2007 y que provocó, entre varias cosas, que el diferencial de riesgo país argentino se desacoplara del resto de los emergentes. ¿El Gobierno convalidará de hecho (de facto, ya lo hace) una inflación que duplica a la oficial y tasas de pobreza e indigencia que son, cuanto menos, cuatro veces superiores?

El reconocmiento estadístico puede ayudar a coordinar expectativas, pero no reduce por sí sola la tasa de inflación.  ¿Se reactivará la sintonía fina de 2011 (subsidios) para aliviar las cuentas públicas y darle algo más de aire a “la maquinita”? ¿Tendrá algún componente novedoso la política antiinflacionaria o se limitará a las herramientas ya utilizadas? ¿Qué otros gestos se le dará “al mundo” y cuánto “financiamiento heterodoxo” se conseguirá? ¿Se mantendrá unido el nuevo equipo o cada uno hará su juego?

En unos meses se sabrá qué cambia y qué no en la política económica y, por consiguiente, en la economía misma.

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