El déficit industrial

Continúa en alza

16 de agosto, 2013

El déficit industrial

Los números del comercio de bienes industriales no son auspiciosos. Un estancamiento de las exportaciones y una aceleración de las importaciones muestran un escenario poco alentador para un sector que parece ser cada vez más deficitario. Esto preocupa tanto a las empresas como al Gobierno, que depende cada vez más del sector de commodities agropecuarias para generar caja en dólares. Los últimos datos oficiales revelan que en el primer semestre las compras externas de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) registraron un alza de 9%, mientras que las exportaciones sólo se expandieron 4%. De enero a junio, el saldo comercial negativo de los productos industriales sumó US$ 16.076 millones, US$ 2.000 millones superior al déficit del mismo período del año anterior.

“El déficit energético es quizás el más dinámico pero en términos sustanciales el más grave es el industrial”, explica Marcelo Elizondo, de la consultora DNI. “La Argentina está en una encrucijada: necesita importar bienes de capital o bienes intermedios como insumos o piezas y partes para crecer. Y si el país crece aparece un problema en la ecuación cambiaria: para impedir la salida de dólares hay que afectar el nivel de actividad.”

Diego Coatz, economista jefe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), explica que el desequilibrio no tiene relación con un déficit de la industria sino que depende de la estructura productiva del país. “En la medida en que aumenta el PIB, aumentan las importaciones”, afirma. “La industria demanda insumos y bienes de capital pero no es la única. Sectores como el agro, la construcción o el sector energético también recurren a los importados para el desarrollo de su actividad”. En el caso particular de la industria, los procesos de inversión dependen de la importación. Según Coatz, hace 50 años el 60% de los bienes de capital eran de origen nacional. “Hoy son menos del 20%”, aclara.

El crecimiento de la inversión en capacidad instalada se cubre con un aumento de los bienes de capital y esto, indefectiblemente, alimenta el déficit. Por otra parte, la sofisticación del consumo y el incremento de la demanda de bienes tecnológicos devienen en un incremento de las compras externas. “El boom del consumo de los bienes durables depende de insumos importados”, resume Coatz. “En este segmento el país tiene pocas oportunidades porque está fuera de la carrera tecnológica. Tierra del Fuego ensambla y todo el rubro electrónico ligado al consumo masivo debe importar para producir”.

Algo similar ocurre con el sector automotriz (ver recuadro). Según Elizondo, a partir de septiembre es probable que el Gobierno intensifique nuevamente los controles con una política cambiaria similar a la de ahora y con más restricciones a la salida de dólares vía importaciones.

Mirada exportadora

Si la mirada se corre hacia las exportaciones, el escenario tampoco es alentador. El crecimiento de las ventas externas, que hasta 2008 corría a un ritmo de dos dígitos, fue perdiendo fuerza en los últimos años. “Hay una cuestión central que desalienta las ventas externas: la baja rentabilidad del negocio exportador”, considera Marcela Cristini, de Fiel. “La ecuación no cierra para exportar. El tipo de cambio se atrasa o aprecia y no se abren nuevos mercados.”

Coatz explica que para los exportadores de productos de valor agregado es muy difícil trasladar a sus clientes internacionales el aumento de costos internos. “Actualmente la situación de deflación y caída de precios en el mundo potencian los márgenes negativos en la exportación”.

El contexto internacional no es el ideal para la colocación de las manufacturas. Los productos elaborados se venden mayormente a Brasil, Chile y el resto de América Latina. Los especialistas coinciden en que hasta ahora el escenario fue relativamente auspicioso porque había cierta apreciación de la moneda de los socios comerciales. “Ahora la depreciación es cada vez mayor y, por lo tanto, los productos argentinos pierden aún más competitividad”, afirma Elizondo.

Soluciones

¿Cuál es el camino para reducir el déficit?Los analistas recomiendan una combinación de estrategias de corto y largo plazos que permita sustituir importaciones en algunos rubros y, principalmente mejorar la inserción internacional de los productos argentinos. Coatz, desde la UIA, resalta que se puede trabajar aún más en la sustitución de algunos nichos del sector automotriz de alto valor agregado, relacionados con las autopartes. También se pueden potenciar industrias proveedoras del sector energético ligadas al petróleo o al sector del transporte.

En la agenda de más largo aliento, los especialistas enumeran cuestiones que desde hace tiempo aparecen como pendientes y que apuntan básicamente a aumentar la oferta exportable: mejorar los costos de la logística, alentar el financiamiento y la capacitación, fortalecer las cadenas de valor, invertir en infraestructura o hacer acuerdos de libre comercio. Esto, sumado al diseño de una política industrial agresiva que coordine las fuerzas de los sectores público y privado y trabaje para insertar los productos de valor agregado y las marcas en el mundo.“Hay que apuntar a una concepción de los negocios internacionales donde la exportación, la importación, la inversión extranjera y la entrada o salida de capitales forme parte de un sistema integral”, explica Elizondo.

Inmediatez

En el corto plazo, no hay duda de que el principal tema es mejorar la competitividad vía precios. “Este es el problema más inmediato que enfrentan los industriales. Con la caída de los precios que estamos viendo para el año que viene el problema importante que hay que atacar es el cambiario”, asegura Cristini. “Una inflación cercana al 25%, sumado a precios internacionales a la baja y tasas de interés internacionales al alza, conforman un coctel que estrangula al sector externo”. Cristini también destaca que el sector privado local tiene mano de obra calificada y creatividad e innovación en el diseño de sus productos. “Pero es necesario un contexto de estabilidad para abastecer en el tiempo a los clientes”, aclara.

Y entre las medidas más efectivas, los especialistas también coinciden en restablecer la relación con Brasil y crear con el principal socio del Mercosur una plataforma exportadora que pueda venderle al mundo. “Hay mercados sofisticados en América Latina que están sumando sectores de mayor poder adquisitivo”, explica Cristini. “Allí están las oportunidades: Colombia, Perú, Brasil y Chile son mercados grandesy atractivos para la Argentina”.

Coatz señala que hay nichos muy atractivos para desarrollar las exportaciones argentinas en la región: el sector farmacéutico, la biotecnología y los biocombustibles, las autopartes o la industria de la moda presentan buenas perspectivas de expansión. Los agroalimentos también figuran en la lista. “La idea es tratar de pasar de la primera etapa de transformación a productos y alimentos más elaborados”, resalta.

Recuadro: El desequilibrio por sectores

El sector industrial más deficitario es, sin duda, el automotriz: el rojo comercial se ubicó el año pasado en más de US$ 6.800 millones, con importaciones por US$ 17.362 millones y exportaciones por US$ 10.485 millones. El desequilibrio se explica por el saldo negativo estructural en el segmento de autopartes, en un régimen hasta ahora administrado que tiene como principal socio a Brasil. Sólo 30% de los componentes de los autos fabricados son locales. Si bien en los primeros siete meses las terminales exportaron 30,1% más respecto al mismo período del año anterior, las perspectivas tampoco son alentadoras para todo el sector en 2013. Si no cambia la ecuación, el crecimiento del sector automotriz implica un aumento en la demanda de partes extranjeras. La mirada está puesta en las renegociaciones intraMercosur para definir el nuevo acuerdo de comercio que quedó en suspenso a partir de julio.

Marcelo Elizondo señala, además, otros sectores clave en los cuales la industria es deficitaria. Uno de ellos es el conjunto de productos químicos, que generó en los primeros cinco meses un déficit de US$ 1.978 millones. También se destaca el desbalance en las industrias del plástico y caucho, las del sector textil y la de los metales. “Pero el más destacado es el de las máquinas y aparatos y material eléctrico (US$ 6.624 millones de de déficit en cinco meses), lo que muestra lo deficitaria que es la industria argentina a la hora de la inversión”, asegura Elizondo. En el mismo período de 2012, este sector generó un rojo de US$ 5.707 millones.