2014-2015

¿Ajuste con "pato rengo"?

16 de agosto, 2013

2014-2015

Hacia fin de año, podrían comenzar a desatarse, de modo frenético y casi convergente, los dos procesos que teñirán la vida política y económica de la Argentina durante los próximos dos años. Por un lado, el ajuste de la economía y, por el otro, la carrera por la sucesión presidencial. Veamos.

En primer lugar, aparece el ajuste o “la corrección de precios relativos”, que suena más amable, que la política ha venido posponiendo. Esencialmente, del dólar y de las tarifas de servicios públicos. La cercanía del ajuste tiene que ver con el cambio de signo del contexto externo (el mismo que permitió postergar dicho ajuste por tantos años). El viento de cola soplará cada vez menos.

Por un lado, los precios de las materias primas, y esencialmente la soja, han ingresado en una racha bajista. No es un tema menor: el complejo sojero explica uno de cada cuatro dólares que ingresan al país por la vía comercial. “Una eventual caída en la cotización de la soja puede estresar aún más un balance cambiario ya deficitario y el contexto económico en general. Aunque es todavía prematuro predecir un impacto cierto en 2014, el margen de acción de la política económica se va reduciendo, y ‘rezarle a la soja’ ya no alcanza”, sostienen desde Empiria. El posible cambio de signo en la política monetaria de la Reserva Federal ha comenzado a ejercer una presión devaluatoria sobre las monedas emergentes (en los últimos días, el real tocó los 2,34/US$), ya afectadas por una desaceleración de sus economías. En términos históricos, dista de ser un escenario malo pero, en un contexto de restricción externa y competitividad menguada, está muy lejos de aportar una mano salvadora.

Este escenario internacional menos amigable (o francamente adverso, se verá) se monta sobre un contexto local más restrictivo. 2013 será el tercer año consecutivo de caída de reservas y, según cálculos de José Luis Espert, se registrará el segundo déficit primario más elevado, en porcentaje del PIB, del último cuarto de siglo. De este modo, con los famosos superávits gemelos aún más desgastados y sin ollas en dólares o pesos para rascar, la posibilidad de estimular la demanda agregada como en el pasado es limitada y, a la vez, riesgosa. Se precisan nuevas herramientas y enfoques que, por ahora, el Gobierno no ha puesto sobre la mesa. Por eso, el estancamiento, junto al deterioro de las variables macro, es el escenario base para muchos analistas.

¿“Pato rengo”?

Por otro lado, más temprano que tarde comenzará la carrera presidencial para 2015 y podría empezar a ser vinculante el fenómeno que los politólogos denominan “pato rengo” (lame duck, en inglés): una Presidenta sin reelección y, por ende, con menos incentivos para alinear los intereses de los integrantes de la coalición oficial. El economista Eduardo Levy Yeyati matiza esa visión, y recuerda que se trata de un Gobierno que aún tiene amplios recursos. Pero no todos coinciden.

Podría destarase un circuito vicioso entre debilidad política y económica. “La gobernabilidad funcionó hasta acá como ancla de una dinámica económica con rumbo de colisión. Este resultado electoral la compromete”, opinó el economista Luis Secco luego de los resultados de las PASO. Un ejemplo local (salvando las distancias): los últimos dos años de Carlos Menem. La debilidad del Gobierno podría irradiarse sobre la economía. Después de las presidenciales de 2011, el Gobierno tenía amplio poder político para arbitrar un ajuste; hoy, tiene mucho menos y tampoco parece tener voluntad como para hacerlo. Podría haber, en simultáneo, una Gobierno débil y una economía con escasez. Esto aumenta las chances de que continúe el deterioro macro.

La magnitud que alcance la incertidumbre política, así como la económica, dependerá del oficialismo y, sobre todo, de la Presidenta. Las dudas en ambos frentes auguran un bienio complejo, aunque no necesariamente crítico. El historial argentino convoca cierta dosis de pesimismo: los ajustes económicos coordinados y las transiciones políticas ordenadas no han sido frecuentes.