“La economía está en un momento bisagra”

Entrevista a Miguel Peirano

5 de agosto, 2013

“La economía está en un momento bisagra”

Cultor de un perfil bajo, el economista Miguel Peirano integra, junto a Martín Redrado y Ricardo Delgado, el tridente económico que asesora al candidato a diputado Sergio Massa en cuestiones económicas. En diálogo con El Economista, señaló cuáles serán los ejes de sus propuestas y ofreció su visión sobre la coyuntura local.

Sergio Massa lo ha convocado, junto a otros colegas renombrados, para asesorarlo en materia económica, algo que no es muy usual para un candidato a diputado. ¿Con qué intención los reunió: para presentar proyectos en el Congreso o para empezar a prepararse para 2015?

La intención de Massa es convocar técnicos de distintas áreas y con experiencia de gestión para enriquecer la tarea legislativa. En el campo económico, hay una agenda amplia de temas que van a ser planteados por el Frente Renovador (FR) y para eso vamos a trabajar. Queremos jerarquizar la agenda legislativa nacional.

Para los bloques minoritarios es difícil lograr que sus proyectos lleguen al recinto y, aún haciendo una gran elección, el FR no tendrá capacidad de imponer la agenda legislativa. ¿Cómo manejarán eso?

La intención es lograrlo ya sea a través de proyectos de ley o planteando temas de debate. Creemos que la discusión económica será cada vez más importante. Se abren desafíos en distintos planos y el Congreso no puede estar ajeno a ese debate.

Hablando de proyectos, recientemente los diputados massistas que ya están en el Congreso presentaron una propuesta. ¿Qué ejes tiene?

Tiene cuatro grandes ejes. En primer lugar, eliminar el Impuesto a las Ganancias a los salarios mensuales de $15.000 en el caso de los trabajadores casados y de $10.700 en el caso de los solteros. Con el actual Mínimo No Imponible (MNI), el Impuesto a las Ganancias está gravando a salarios que son prácticamente básicos para el poder adquisitivo. El segundo eje es generar mecanismos de incentivo para la reinversión de las pequeñas y medianas empresas, permitiendo desgravar las compras de bienes de capital del Impuesto a las Ganancias. Es un proyecto que retoma una iniciativa planteada por Roberto Lavagna y busca favorecer la inversión en este tipo de empresas. El tercer eje es elevar los topes para los monotributistas, dado que la falta de actualización genera problemas importantes. Por eso, para el MNI también se incluye una actualización anual en base al comportamiento salarial del año anterior. El cuarto eje tiene que ver con el financiamiento de estas medidas, y también con buscar un mayor equilibrio impositivo, y consiste en gravar la renta financiera para las compraventas bursátiles menores a un año y las colocaciones financieras superiores a $250.000 con una escala progresiva a cuatro años, comenzando en 15% y terminando en el mismo nivel que los demás sectores económicos. Creemos que este proyecto generará una importante inyección de consumo y un estímulo a la inversión, y se financia con un mecanismo que genera más equilibrio en el sistema tributario.

Hablaba de un escenario económico complejo y de la necesidad de debatir más. ¿Por dónde comenzaría?

Creo que estamos en un escenario particular. Todavía existen enormes oportunidades y márgenes de maniobra para la economía, que permiten vislumbrar un escenario futuro con optimismo. Para ello, hay que encarar los desafíos y ordenar la política económica. Dentro de los desafíos, y así lo creemos en el FR, el inflacionario es uno de los más urgentes. La inflación afecta el poder adquisitivo, la inversión y la competitividad. Es una señal de desequilibrio macroeconómico y también sectorial que debe ser encarado. Una parte de las tensiones inflacionarias responden a inadecuadas políticas para el agro o la industria que, si son encaradas, pueden cambiar las expectativas en el corto plazo.

¿Qué otras medidas plantearán?

Potenciar el acceso al crédito hipotecario para quienes buscan su primera vivienda. Para ello, no sólo hay que reforzar algunas medidas que ya existen, sino también generar mecanismos de financiamiento más efectivos. Esto también beneficiaría a la actividad económica.

¿Cómo está viendo a la economía hoy?

Podríamos tener un comportamiento mucho mejor del que tenemos. La Argentina tuvo, y aún tiene, oportunidades locales, externas y estructurales que le hubieran permitido tener un comportamiento más efectivo en términos de empleo, salarios e inversión. Hoy tenemos dificultades innecesarias y empiezan a evidenciarse algunas señales de alerta en la economía global vinculadas al precio de las commodities, las tasas de interés globales, la economía brasileña y los emergentes en general. Por eso, la política económica, además de encarar los desafíos que mencioné, debe tomar recaudos para evitar riesgos innecesarios derivados del escenario global.

El consumo y el gasto público se han convertido en pilares del nivel de actividad. La inversión y las exportaciones perdieron relevancia. ¿Se ha deteriorado la calidad del crecimiento?

Es un tema central. No hay que reducir todo el análisis económico a la tasa de crecimiento. Hay que analizar cómo se vincula eso con cuestiones como los niveles de empleo, los salarios, la redistribución de la riqueza o el núcleo duro de pobreza. Tampoco hay que olvidar los desequilibrios subyacentes, como las tensiones externas, la inflación crónica o las dificultades fiscales. Por eso, hay que analizar tanto las consecuencias cualitativas del crecimiento como las condiciones macroeconómicas para encarar mejor los próximos años.

Muchos de sus colegass hablan de un escenario de estancamiento o crecimiento bajo para los próximos años. ¿Coincide o cree que la economía tiene músculo para crecer nuevamente?

Depende de las decisiones económicas. Todavía existen márgenes para no ir hacia una crisis, aunque se están achicando. Si sumamos la incertidumbre global, creo que estamos en un momento bisagra. Por eso creo que se debe adoptar una política económica con una visión más sistémica. Lamentablemente, las decisiones del último año y medio han agravado los problemas. No se han generado incentivos para la competitividad sectorial ni la exportación, y la política cambiaria ha perjudicado a la economía. Hay que cambiar los criterios de intervención de la política económica.

Pero para eso hay que llegar a la Presidencia. Con un bloque de diputados no alcanza.

Creo que el Gobierno, con la colaboración del Congreso, tiene la posibilidad en los próximos dos años de cambiar. No hay que subestimarlo. En muchos casos, además, no se trata de grandes cambios sino de correcciones en la instrumentación de las políticas. Hasta el momento se encerró en una dinámica equivocada y trataremos de que se enfoque en una agenda más positiva.