¿Cuáles son las economías más dinámicas del mundo?

Sinagpur (1º), Finlandia (2º) y Suecia (3º)

5 de julio, 2013

¿Cuáles son las economías más dinámicas del mundo?

¿Cuáles son los factores de cambio que condujeron a la recuperación tras la última crisis global y promoverán el crecimiento en el futuro inmediato? La consultora internacional Grant Thornton y la organización Economist Intelligence Unit (el centro de investigación del grupo editorial The Economist) se propusieron indagar en el dinamismo económico de naciones y regiones a través de un estudio que abarcó a 50 países, cuyo desempeño fue analizado a través de 22 indicadores que pueden agruparse en cinco áreas: 

-Ambiente para el desarrollo de los negocios

-Crecimiento económico

-Ciencia y tecnología

-Trabajo / capital humano

-Sistema financiero

El ranking, elaborado a partir de las respuestas de algo más de 400 directivos de empresas de todo el mundo, muestra en los cinco primeros puestos a Singapur, Finlandia, Suecia, Israel y Austria, en ese orden. La mayor potencia económica mundial, Estados Unidos, ocupa, sugestivamente, el décimo lugar de la nómina. Y China, el coloso asiático que supuestamente está llamado a ocupar ese sitial en las próximas décadas, se instala en la 20° posición, bastante por debajo de otras economías de tamaño mediano o pequeño. Por ejemplo, Chile, que alcanza el 12° puesto y, por lo tanto, el liderazgo de la región latinoamericana. El vecino Uruguay también brilla con luz propia en el 15° lugar, un escalón por encima de Francia. Brasil, en cambio, apenas consigue ubicarse en la 30° posición. Y Argentina muestra un resultado deslucido, que la lleva al 34° puesto en la lista de 50 países. El peor desempeño, regional y mundial, le corresponde a Venezuela, que cierra la tabla de posiciones por debajo de economías arrasadas por crisis y conflictos, como Nigeria, Grecia y Egipto.

Si se analiza el dinamismo de las regiones que componen el mapa global, el primer puesto del podio lo ocupa, con holgura, Escandinavia. Le sigue Norteamérica. El tercer lugar aparece virtualmente compartido por Europa Occidental y Asia/Pacífico. En la base de la nómina se encuentran el sector oriental de Europa, América latina y Africa/ Oriente Medio.

Con crecer no alcanza

El sentido común indicaría que las economías más dinámicas serán aquellas de alto crecimiento, una condición que los pronósticos del Fondo Monetario Internacional, asignan a los países emergentes, que durante el próximo quinquenio mostrarían un saludable índice de 7,8% anual en la evolución de su PIB, frente a un deslucido 3,2% del mundo desarrollado. Sin embargo, advierten los autores del estudio, estas economías muestran al mismo tiempo tribulaciones que las tornan poco auspiciosas para los negocios: corrupción, alta inflación y monedas inestables, entre otros padecimientos.

Los países que integran el top ten de la tabla de posiciones muestran perfiles muy variados, pero comparten un denominador común: todas ellas son economías industrializadas, con lo cual, concluyen los expertos, “se confirma que un ambiente de dinamismo para los negocios no se construye de la noche a la mañana”.

El líder del ranking, Singapur es un ejemplo de esto. Se trata de una economía relativamente pequeña que se industrializó aceleradamente en los años ‘70 y ’80. Su situación estratégica, como puerta de entrada a los florecientes mercados asiáticos fue uno de los pilares de su éxito. Le siguen dos países escandinavos, Finlandia y Suecia, ambos con excelentes calificaciones en términos de ambiente de negocios y desarrollo científico y tecnológico (Finlandia, además, se destaca por su sistema financiero).

La premisa de que una expansión económica acelerada no es una condición suficiente para correr con ventajas en este cuadro de honor se confirma con la comprobación de que sólo dos países asiáticos de elevado crecimiento se ubican entre la mitad superior del ranking: Corea y China. Y, por otro lado, otras tres economías frecuentemente citadas por su excepcional evolución ascendente caen por debajo de la media en esta nómina: India, Indonesia y Rusia.

Puertas abiertas

El marco legal que encuentran potenciales interesados en hacer negocios en un país fue considerado como uno de los indicadores claves para elaborar este ranking. Las leyes que regulan el comercio, las instituciones políticas que determinan el funcionamiento del mercado y el tratamiento a las inversiones (locales y extranjeras) influyen, sin duda, en el grado de riesgo que perciben los directivos de empresas.

En este campo, el podio ganador está ocupado por Finlandia, Irlanda, Suecia, Holanda y Dinamarca, distinguidas por sus sistemas transparentes para el tratamiento de la competencia y reglas claras para el funcionamiento de sus mercados. Las peores calificaciones en esta área les corresponden a Rusia, la Argentina, Venezuela y Nigeria. El caso argentino es específicamente señalado por la expropiación de YPF como ejemplo de un régimen legal poco claro. En materia de ciencia y tecnología, los autores del estudio asignan el mayor énfasis a la proporción del PIB que los gobiernos destinan al desarrollo de esta área.

El top ten
Puntaje
1 Singapur          72,1
2 Finlandia         70,5
3 Suecia               69,6
4 Israel                69,3
5 Austria            66,1
6 Australia         65,6
7 Suiza                 65,1
8 Corea                64,9
9 Alemania         64,8
10 EEUU              64,1

Y, desde este enfoque, Israel asciende al tope del podio, con 4,3% de su producto bruto destinado a la investigación y el desarrollo. La historia del país refuerza esta impresión. En los años ’90 Israel recibió un fuerte flujo de inmigrantes de la desmembrada Unión Soviética, muchos de los cuales habían recibido los beneficios de una formación de primer nivel en las áreas de las llamadas ciencias duras y la ingeniería. Al mismo tiempo, sucesivos gobiernos israelíes aplicaron programas de incentivos para la creación de fondos de inversión e incubadoras de empresas especializadas en alta tecnología. Y también aquí se hace sentir la excelencia escandinava: Finlandia, Suecia y Dinamarca se destacan por sus inversiones en investigación y desarrollo, y lo mismo puede decirse de Alemania y Suiza.

Los latinoamericanos muestran aquí un desempeño decepcionante: Venezuela y la Argentina aparecen entre los diez países peor calificados.

Factor humano y dinero

Ocurre lo contrario en el capítulo dedicado a la fuerza laboral y el capital humano. Aquí, la Argentina alcanza el máximo puntaje, con un aumento del 6,3% en el índice de productividad de su población activa. También la República Eslovaca muestra un elevado desempeño que la lleva a ocupar el segundo lugar y el vecino Uruguay se ubica tercero, gracias a la evolución de su índice de productividad y el bajo nivel de desempleo.

Claro que los autores del estudio advierten que en esta área no resultan sorprendentes los avances de las economías emergentes, si se considera que vienen de superar un “piso” notablemente más bajo que el de los países industrializados. La investigación pone énfasis también en la salud y el dinamismo del sistema financiero como palanca de los negocios. Aquí intervienen, según los encuestados, las regulaciones que se aplican al sistema, la disponibilidad de crédito, el comportamiento de las tasas de interés y la tendencia de las inversiones directas. Las economías más maduras tienen a mostrar un mejor comportamiento de sus finanzas. Norteamérica es la región con el mejor sistema, seguida por la región nórdica.

La medición por país consagra a Singapur en el primer puesto, con buenos puntajes también para Finlandia y Francia. Europa occidental, sin embargo, exhibe resultados desalentadores, debido a los problemas en el Reino Unidos, Portugal, España e Irlanda. En el fondo de la nómina se ubican Indonesia, Venezuela, Rusia, Nigeria y la Argentina. Estados Unidos y Canadá representan casos singulares. Ambos aplican impuestos a las empresas que superan el promedio global, pero comparten el primer puesto en cuanto a la facilidad de acceso a préstamos de largo plazo.

Recuadro: ¿Laureles efímeros?

El informe destaca el caso argentino como un ejemplo de la naturaleza efímera de los avances en un marco de inestabilidad. En 2011, subrayan los autores del estudio, el país registró un crecimiento del 11%, sólo superado por China, en el marco de las 50 economías incluídas en el ranking. Más importante aún: la demanda del mercado consumidor se expandió en 23%, la cifra más alta de todo el grupo. “Sin embargo, los esfuerzos para frenar el alza de salarios, los cortes de subsidios y las medidas para mejorar la balanza comercial probablemente llevarán a que el crecimiento económico se sitúe por debajo del 4% en el próximo quinquenio”, pronostica el estudio.