La brecha cambiaria

Impacta en todos los frentes

13 de junio, 2013

La brecha cambiaria

(Columna de Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina)

La elevada brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo modificó el comportamiento del sector privado (familias y empresas), alterando sus decisiones de ahorro, consumo e inversión. Además, se coló en la agenda del sector público, que formuló en los últimos meses una política económica que apunta al doble objetivo de frenar el alza en la cotización del dólar blue y la caída sin pausa de las reservas del BCRA, de manera de llegar a las elecciones de octubre con las variables controladas.

En este nuevo contexto, individuos y familias pasaron a privilegiar la inversión en ciertos bienes durables y el gasto en turismo, a la par del retiro de las cuentas de depósito en moneda extranjera (actualmente registran un ritmo de desarme promedio de US$ 150 millones por mes). Por ejemplo, mientras que la facturación de supermercados y shoppings (en términos reales) y las ventas minoristas muestran que el consumo se resintió en los primeros meses de 2013, el patentamiento de automóviles evidenció una dinámica vigorosa –principalmente el segmento de autos de alta gama importados– en coincidencia con el fuerte incremento del dólar informal.

Por el lado del turismo emisivo, la brecha cambiaria impulsó no sólo el gasto en bienes y servicios, sino también los retiros de moneda extranjera en el exterior para atesoramiento. La contracara es un turismo receptivo que sólo se ve favorecido por un mayor poder adquisitivo si los turistas liquidan divisas en el mercado paralelo, lo que profundiza la caída de ingresos en el mercado formal.Aun así, tanto el gasto como el número de turistas que ingresan al país vía aérea están en descenso, mientras que la tendencia de los argentinos que viajan al exterior sigue en ascenso, profundizando el déficit de turismo.

En resumen, el ensanchamiento de la brecha incentiva a los residentes del país a gastar en turismo en el exterioro a invertir en bienes durables como una forma de acceso a bienes y servicios valuados al tipo de cambio oficial. Asimismo, impulsa a los no residentes que visitan la Argentina a liquidar divisas en el mercado paralelo, ya sea para hacer turismo o para comprar bienes en ciudades fronterizas.

Pero el actual escenario no afectó únicamente las decisiones de individuos y familias, sino también las de las empresas. La considerable brecha generó que muchas firmas busquen medios de cobertura frente a riesgos cambiarios e inflacionarios y también mecanismos para captar dicho spread con el fin de obtener rentabilidad por fuera del propio objeto social para el cual fueron constituidas, ya sea a través de operaciones legales o no. Por caso, el aumento de subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones es una reacción típica de las empresas dedicadas al comercio exterior cuando la brecha cambiaria es significativa.

Pero como esto reduce el superávit comercial, el Gobierno se ve obligado a contener las importaciones para apuntalar la principal fuente de divisas de la economía, afectando la capacidad productiva de ciertos sectores que requieren insumos del exterior.

Adicionalmente, la expectativa de una nueva suba del dólar blue impulsa a las firmas a incrementar su endeudamiento en pesos, cancelando simultáneamente las deudas en dólares al tipo de cambio oficial, a la espera de que la inflación licúe el crédito obtenido.

En este sentido, las tasas subsidiadas en pesos (el 15,25% de la línea de Crédito para el Financiamiento Productivo) aparecen como una opción rentable ante laselevadas expectativas de devaluación e inflación y la posible suba de tasas, situación que se ve reflejada en el fuerte crecimiento de los créditos en pesos a las firmas.

Además, la brecha cambiaria desincentiva tanto el ingreso de divisas de empresas radicadas en el extranjero como el influjo de Inversión Extranjera Directa (menores aportes), postergando decisiones de inversión o incluso cancelándolas.

Por último, el spread entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo afecta los precios vía formación de expectativas a la hora de pactar precios y contratos. Sin embargo, el impacto directo es acotado ya que pocos sectores -el inmobiliario es el caso emblemático- ajustan por el blue.

De esta manera, la apreciación sobre el volumen (pequeño o grande) del mercado informal se vuelve irrelevante en tanto y en cuanto la brecha cambiaria modifica la conducta de empresas y familias, afectando negativamente todo el funcionamiento de la economía, y no únicamente el mercado de divisas.