Con menos viento de cola…

...el país creció más que la región

5 de junio, 2013

Con menos viento de cola...

(Columna de Emiliano Colombo, economista de la graN maKro)

El debate actual se centra en si la economía argentina experimenta el llamado viento de cola (precios altos de las commodities).Pero poco se analiza que este fenómeno también está jugando un rol aun más profundo en las demás economías latinoamericanas, modificando su estructura exportadora hacia una mayor concentración en productos primarios de poco valor agregado.

Si analizamos la evolución de los precios de exportación entre 2003 y 2012 encontramos que los minerales, en promedio, más que se triplicaron (el cobre se cuadruplicó pasando de US$ 1.779 a US$ 7.95), así como también los productos energéticos mostraron una similar performance ya que se multiplicaron por tres en el período (el petróleo WTI subió de US$ 31 a US$ 94). Los alimentos, sin embargo, tuvieron en promedio la suba relativa más baja de todos, ya que se sólo se duplicaron en el período considerado: por ejemplo, la harina de soja pasó de US$ 214 a US$ 473 y el aceite de soja de US$ 500 a US$ 1.151.

Las consecuencias se hicieron notar rápidamente en la composición de la canasta exportadora en casi todas las economías de América del Sur, fenómeno descripto como primarización (suma de las exportaciones de alimentos, minerales y energía como porcentaje de las exportaciones totales) Tomando el promedio del bienio 2003-2004 como base y comparándolo con el de 2011-2012 surge que la canasta primarizaada bajó de 68,6% a 63,9% en la Argentina. En tanto, en Brasil dio un salto al pasar de 41,6% al 59,7%; en Colombia, del 57,6% al 77%; en Perú, del 77% al 85%; en Chile, del 75% al 81% y en Venezuela, del 87 % al 96%, según datos del Banco Mundial.

De la misma manera, la Argentina fue el único país que doblegó la primarización, ya que experimentó un avance en sus exportaciones de productos manufacturados, que pasaron del 27,7% al 32,8% del total de sus ventas externas. En Brasil, por ejemplo, cayeron de 52,6% a 35,6%.

Pero, ¿cuáles fueron los resultados en términos de crecimiento económico de este viento a favor? Allí, nuevamente nuestro país toma la delantera, al crecer en promedio 7,8% anual, aun con una canasta exportadora con mayor proporción de productos sin “viento de cola” y cuyos precios de los productos que preponderantemente exporta (alimentos) siendo los que relativamente menos crecieron. Perú se ubica un escalón más abajo, con una expansión anual del 7,1% con exportaciones fuertemente concentradas en minerales como Chile, que creció 5,3% liderado por la cuadruplicación del precio del cobre. Le sigue Venezuela con 5 %; Colombia con 4,7%; Ecuador con 4,6% y Brasil con 4,4%.

Es evidente, entonces, que la ayuda externa en términos de precios externos más benignos fueron para aquellos países como Chile y Perú dependientes de los minerales; Venezuela, Ecuador y Colombia, del petróleo y, más atrás, Brasil, que además de alimentos es el mayor exportador mundial de mineral de hierro. La Argentina, en cambio, pudo diversificar su matriz exportadora gracias a un tipo de cambio alto durante gran parte de la última década, mientras que países como Brasil, Colombia y Chile tuvieron apreciaciones constantes de su tipo de cambio desincentivando la producción en inversiones manufactureras para la exportación.

Otro factor que impulsó el crecimiento fronteras adentro fue el impulso fiscal. En la Argentina, el gasto público respecto al PIB creció 13 puntos porcentuales entre 2007 y 2012 (con un desmejoramiento fiscal de 4,2 puntos del PIB en el mismo período). Distinta fue la política fiscal de Brasil: el gasto público no sufrió modificaciones pero su posición fiscal desmejoró en 1,5 puntos del PIB. Dotar a las economías latinoamericanas de fuerzas productivas con mayor densidad tecnológica que vayan incorporando valor agregado al tejido industrial local y dotando de mayor calificación a la fuerza laboral es el gran desafío que aún queda por delante.