Las 3 preguntas: El impacto del blanqueo

Responden Ricardo Arriazu, Hernán del Villar y Rodrigo Alvarez

17 de mayo, 2013

Las 3 preguntas: El impacto del blanqueo

Ricardo Arriazu: Titular de Ricradi Arriazu & Asociados

Hernán del Villar: Titular de Estudio Alpha

Rodrigo Alvarez: Director de Analytica Consultora

1. ¿Cuáles cree que fueron los motivos que llevaron al Gobierno a anunciar el blanqueo? ¿Está reconociendo una escasez de dólares?

Ricardo Arriazu: Era un tema que se venía hablando hace un tiempo y tenía que ver, originalmente, con tratar de conseguir financiamiento para YPF, lo que venía siendo una tarea dificultosa. Después, la coyuntura económica y otras circunstancias hicieron que se ampliara para otros objetivos, como la infraestructura u otros sectores energéticos.

Hernán del Villar: El motivo principal, entendemos, estuvo en la dinámica descontrolada que traía el dólar informal y sus efectos potenciales sobre la economía. El Gobierno está reconociendo dificultades en varios frentes – escasez de divisas, freno a la actividad económica, falta de financiamiento en el área de hidrocarburos y un mercado del dólar informal desequilibrado- lo cual es positivo porque implica un diagnóstico correcto aunque la receta a utilizar sea, por lo menos, discutible.

Rodrigo Alvarez: El Gobierno está reconociendo que necesita reforzar las reservas internacionales, que se ubican por debajo de la barrera psicológica de los US$ 40.000 millones. La baja del stock es particularmente preocupante en un año en el que la cosecha es elevada y los vencimientos de deuda no son significativos.

2. En líneas generales, los economistas y especialistas dijeron que es difícil, si no imposible, proyectar cuánto dinero entrará, a través de los dos instrumentos, al blanqueo. ¿Coincide?

Arriazu: Es totalmente imposible. Hay que analizar la confianza y en quién tiene necesidades de blanquear. Uno puede pensar que es un blanqueo a costo cero y en el que le pagan 4%, pero hay que ver quién está dispuesto a traer el dinero en este contexto de desconfianza y dejarlo cuatro años. Si uno quisiera vender el bono, habría que ver quién se lo querrá comprar y, sobre todo, a qué precio.

Del Villar: Sí. Porque para su determinación juegan factores difíciles de cuantificar, entre ellos, la base de fondos no declarados, el grado de riesgo asumido por aquellos que van a exteriorizar y la percepción sobre la posibilidad de reversión del régimen. Lo que se puede hacer para acercarse al tema es compararlo con el de 2009 y, por sus características, concluir que se va a exteriorizar un monto claramente inferior a los US$ 4.000 millones de esa oportunidad.

Alvarez: Es muy difícil proyectar los montos que van a ingresar en el blanqueo. Aunque el stock de ahorro de argentinos en dólares fuera del sistema es muy elevado, la exteriorización depende de muchas variables. Es claro que el blanqueo es generoso, pero la coyuntura macroeconómica no es la mejor. La percepción de escasez de dólares es generalizada. A su vez, el mercado inmobiliario está transitando un ajuste de los precios del m2 en dólares, tendencia que debilita el interés de utilizar dólares líquidos para posicionarse en ladrillos. En igual sentido, el bono para financiar a YPF (BAADE) no ofrece un rendimiento muy tentador (4% en dólares). De todas formas, creo que el Gobierno percibe que existe una masa crítica de recursos que justifican este proyecto en una coyuntura política como la actual.

3. A pesar de esta dificultad para proyectar el volumen de dólares que se blanqueará, ¿qué efectos puede tener en la economía y, especialmente, en los sectores/ variables a los que apunta el Gobierno?

Arriazu: Si el blanqueo es a través del mercado inmobiliario, y no estimula la construcción, podrá haber un impacto marginal sobre el costo de los inmuebles y un aumento temporal en las reservas porque el dinero va a entrar y después salir. Lo de YPF es más largo porque implica, como decía, traer el dinero, dejarlo durante cuatro años y estar expuesto a cambios en las reglas del juego. La confianza será clave, y hoy escasea.

Del Villar: Poco significativo en materia de reservas porque su principal instrumento, el CEDIN, debería tener en la mayoría de los casos como contrapartida una operación inmobiliaria cuyo vendedor le solicite al BCRA los dólares. En cuanto al ‘blue’, habrá factores que lo hagan subir – reducción de oferta de aquellos que exterioricen e incremento de demanda de aquellos tenedores de pesos no declarados que pretendan blanquear –y otros que le quiten demanda como aquellos tenedores de pesos declarados que tengan que realizar una operación inmobiliaria y vayan al mercado secundario de CEDIN en lugar de comprar dólares en el mercado informal–. Será importante la evolución de las expectativas del grado de éxito que esté teniendo el blanqueo en general. Debería ayudar a movilizar el mercado inmobiliario en la segunda mitad del año.

Alvarez: El efecto lógicamente dependerá del volumen de dólares que ingrese y de la voluntad de los inversores de posicionarse en pesos o en dólares. El BADEE va a generar un aumento de las reservas y va a financiar inversiones de YPF, necesarias para dinamizar el sector petrolero. Es el instrumento que mayor impacto tendrá sobre la macro. En cambio, el CEDIN va a generar un transitorio incremento de las reservas. Si los vendedores de inmuebles que reciben el CEDIN vuelven a dólares físicos rápidamente, el efecto sobre las reservas es efímero. Por el contrario, si deciden vender los CEDIN en pesos, estarán oxigenado el mercado ‘blue’ a través de un mecanismo formal. No creo que la situación del mercado inmobiliario cambie sensiblemente por estos instrumentos. De todas formas, valoro el reconocimiento oficial de los problemas que está atravesando el sector.