La sustentabilidad del modelo

La clave para afianzar los logros conseguidos

28 de mayo, 2013

La sustentabilidad del modelo

(Columna de Marcos Leonetti, director del portal laeconomiaonline.com)

Es muy saludable hacer una revisión de lo realizado en los últimos diez años para tomar confianza y fortalecer la autoestima social a partir de los logros obtenidos como sociedad e ir en pos de los grandes desafíos y encarar los temas pendientes en la agenda. En una acertada lectura, el Gobierno ha sabido hacer énfasis en las demandas insatisfechas de una sociedad muy sacudida por la crisis del 2001, actuando con una celeridad superlativa a la hora de atender las urgencias, sosteniendo desde el Estado a los sectores más postergados y más golpeados por las políticas que desembocaron en el default.

Los mayores logros del modelo fueron la creación del empleo y el sostenimiento del consumo como dos pilares que mantuvieron en altos niveles la actividad económica del país. Según datos del Censo Nacional de 2010, los ocupados pasaron desde los 11 millones y llegaron a los 18,5 millones. Solamente si analizamos los registrados en trabajo privado, éstos aumentaron en prácticamente 3 millones. Autónomos y monotributistas aumentaron en un millón, lo que significó un aumento del 143%, de acuerdo a lo que informa el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones. La cobertura previsional solidaria registró el valor más alto de la región con el 93% de la población con edad para jubilatorse. La cantidad de trabajadoras del servicio doméstico registradas creció 750%, superando las 300.000. La Asignación Universal por Hijo alcanza a más de 3.5 millones de menores de 17 años.

El promedio del crecimiento fue históricamente alto y superó a los países de la región en márgenes amplios, como el caso de Brasil que creció a la mitad que nuestro país.

El nivel de desendeudamiento pasó desde el 166%,como porcentaje del PIB, a menos del 40%. Con la renegociación de deuda se logró una gran quita (histórica para el año 2005) consiguiéndose además, un holgado programa de repago y con las mejores condiciones logradas, lo que posibilita disfrutar de un muy bajo nivel de requerimiento de financiamiento para hacer frente a los compromisos de deuda en los próximos quince años. Si analizamos el ahorro fiscal del Sistema Público Nacional no Financiero, fue superavitario en los últimos diez años, más allá de la tendencia de los últimos años.

El nivel de inversión también es digno de destacar, dado que en 2011 alcanzó la marca histórica de 24%, como porcentaje del PIB. Gran parte de la inversión se realizó con capitales propios, por lo que hubo una importante tendencia hacia la nacionalización del capital. Hoy quedan unos 200.000 planes Jefas y Jefes vigentes, lo que representa el menor nivel de asistencia desde el comienzo del período.

La consultora BBVA Research elogia a la Argentina por haber logrado ingresar a la clase media a gran parte de su población, resaltando que lo logró partiendo de su crisis más grande.

¿Está todo hecho?

Quedan muchísimos temas pendientes, y en su gran mayoría son los que le dan sustentabilidad a los logros alcanzados al día de hoy. El tema más candente es la inflación. Pero también hay que dar acceso masivo a ofertas de financiamiento para ahorristas que cuentan con pesos. Para ello, la reglamentación de la nueva Ley de Capitales es clave. El BCRA y la CNV tienen plazo hasta el 20 de junio para escribir el marco regulatorio. Esto daría comienzo a la democratización financiera. Desarrollar este punto es vital. El nivel de inversión que se requiere para los próximos años es alto.

Es necesaria una nueva ley de coparticipación federal de impuestos. Una reforma fiscal que esté a la altura de los tiempos que corren. Reformar la sociedad para democratizar el ingreso. Bajar impuestos al consumo, los indirectos y compensar con impuestos directos como Ganancias y patrimonio.

Falta industrializar. Es obvio que si existen precios de commodities altos se van a aprovechar. Sería ingenuo no hacerlo, pero que esta coyuntura no nos haga perder el foco de ir tras los objetivos que nos alejen de ciertas trampas que nos ofrecen rápido ingreso de divisas y nos instalen en un terreno en el que sólo juguemos con las ventajas estáticas (las que cuentan los emergentes) y con las cuales somos fuertes en la complementación comercial con los centros hegemónicos, pero nos enfriamos en el trayecto de sectores con ventajas dinámicas y las que nos dan la verdadera soberanía, como el desarrollo industrial.