El mercado de trabajo

Evolución reciente y perspectivas

27 de mayo, 2013

El mercado de trabajo

(Columna de Jorge Paz, economista y director del IELDE. La columna fue publicada antes de la publicación de la EPH correspondiente al 1º trimestre de 2013)

Entender la evolución y situación actual del mercado de trabajo es importante por varios motivos. En primer lugar, por lo que el trabajo implica para el bienestar de las personas. Como lo muestra un informe reciente de la CEPAL, los ingresos del trabajo remunerado representan el 75% de los ingresos de los hogares, constituyéndose así en la fuente más importante de bienestar. Asimismo, la mayor parte de la desigualdad del ingreso está determinada por la de la distribución de los ingresos laborales. Otra razón, no tan directa, es que el mercado laboral opera como un termómetro de la situación económica general.

Los problemas que enfrenta el trabajo cuando la economía está funcionando bien difieren claramente de aquellos que deben ser resueltos cuando la economía no funciona de la manera más adecuada y deseable. Los diagnósticos existentes coinciden en los aspectos básicos. Por ejemplo, el Panorama Laboral 2012 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2012) afirma que la tasa de desempleo sigue cayendo en toda América Latina y el Caribe. Los salarios reales aumentan, hay progresos en la expansión del trabajo formal y avanza la cobertura de la seguridad social.

Veremos a continuación qué es lo que muestra el mercado laboral argentino durante el período reciente de la posconvertibilidad.

La evolución reciente

En los principales centros urbanos del país la oferta laboral ronda las 12 millones de personas, de las cuales 11,2 millones tienen un empleo y el resto se encuentra en la búsqueda activa. La cifra de desempleo está por encima del pleno empleo (3%), de la de América Latina y el Caribe (6%) y muy por debajo de la de algunos países europeos como España, cuya tasa de desempleo es casi cuatro veces más elevada (27%). La desocupación en la Argentina se retrajo abruptamente desde lo más candente de la última gran crisis (2001-2002). Pasó de afectar al 15% de la población activa en 2003 al 7% actual.

¿Qué factores están por detrás de esta caída? El desempleo en la Argentina disminuyó por una importante recuperación de la demanda de trabajo que se vio acompañada por una constancia sin precedentes en la oferta laboral. Pero no debe omitirse que la evolución de éstos y de otros indicadores siguieron una clara pauta temporal. La historia económica argentina reciente tiene dos etapas claramente diferenciadas: 2003-2008 y 2009-2012. Las mejoras más llamativas se dieron en el primero de esos subperíodos. El 95% de la caída total del desempleo se produjo entre 2003 y 2008. La macro dejó de empujar, cesó la expansión de la demanda de trabajo y se ralentizó la actividad económica agregada.

En el gráfico se muestra este efecto, no en términos de tasas, sino de número de individuos. Se agregan anualmente a la fuerza laboral (en promedio) alrededor de 106 mil personas por año y se ocupan 188 mil, con lo cual la desocupación cae a razón de 82 mil desocupados por año. Ciertamente esta apreciación oculta las diferencias dentro del período. Se destaca en el gráfico que la cantidad de desocupados dejó de reducirse en 2008, con el claro pico en el 2009, probablemente como consecuencia de la crisis internacional.

Más allá del desempleo

Otros indicadores que muestran más claramente la calidad de la inserción laboral muestran un desempeño similar al comentado para la desocupación. Por ejemplo, el empleo no registrado (ENR), que tuvo una evolución muy favorable entre 2003 y 2009, redujo sus progresos a partir de entonces y se estancó en torno al 33% del total de asalariados. Lo preocupante de esta evolución cantiene relación con la falta de reacción del mercado ante intervenciones de la política pública, como los ingentes esfuerzos del Ministerio de Trabajo por reducir el ENR.

Número de personas activas, ocupadas y desempleadas. Centros urbanos de la Argentina 2003-2012 (cuarto trimestre).

El mercado de trabajo

¿Por qué se estancaron los progresos en la desinformalización? Los datos disponibles indican que la permanencia en la condición de ocupado no registrado ha dejado de disminuir. Es decir, habría un núcleo duro de informalidad resistente a las políticas públicas. Si bien se observa que aquellos que logran escapar de la “trampa de la informalidad” transitan mayoritariamente a la formalidad, el volumen de los que quedan atrapados en los ENR de un año a otro, ha dejando de bajar: 60% en 2003-04; 54% en 2008-09 y 53% 2011-12.

La proporción de ocupados que trabajan menos de 35 horas por semana y que manifiestan la intención de hacerlo un número mayor de horas cayó, pero muestra un comportamiento similar al de los otros indicadores: evoluciona favorablemente hasta 2007 y luego deja de bajar, para comenzar a crecer más recientemente. Este indicador, considerado juntamente con la tasa de desocupación, informa acerca de la subutilización de la fuerza de trabajo en la economía.

Remuneraciones y disparidades

Según nuestras estimaciones (IELDE), entre 2003 y 2012 las remuneraciones aumentaron 32% en términos reales. Esto implica una tasa de crecimiento promedio del 3,6% por año, un poco más baja que el 5% anual medio estimado de aumento de la productividad ocurrido en el período (según la Penn World Tables), pero más elevada que el aumento salarial promedio de la región: 3% (OIT, 2012).

La desigualdad en la distribución del ingreso disminuyó a lo largo de todo el período posconvertibilidad. Es la única dimensión de todas las analizadas aquí que no muestra una retracción en el subperíodo 2008-2012. La relación entre los salarios de los ocupados más ricos y los más pobres pasó de 9 a 7 entre 2003 y 2012; y el índice de Gini de los ingresos laborales de 0,46 a 0,36 en idéntico período. En esto pueden haber tenido que ver los programas de protección social (AUH, principalmente) y el salario mínimo, que aumentaron el piso de la discusión en torno a los ingresos del trabajo.

Año         p90/p10      Gini
2003           8.7             0.462
2008           8.3             0.394
2012            6.9             0.357

Fuente: IELDE, en base a Indec (EPH).

Uno de los temas que se impone como agenda para los años que vienen son las disparidades regionales. Así, mientras que la tasa de desempleo se encuentra en 2% en San Luis, hay ciudades de la Argentina, como Rosario y Mar del Plata, en las que supera claramente el 8%. Más ligada al desarrollo económico regional están las tasas de no registro del empleo asalariado. Mientras que las provincias del Sur arrojan tasas menores del 20%, las provincias del Noroeste y del Nordeste se ubican claramente por encima del 40%. Por último, si bien los ingresos laborales aumentaron en términos reales, siguen observándose brechas regionales muy marcadas, siendo las regiones NEA, NOA y Cuyo las más pobres y la región Patagónica la de mayores ingresos.