Las exportaciones argentinas

Las menos dinámicas de la región

26 de abril, 2013

Las exportaciones argentinas

En la década que transcurrió entre 2003 y 2012, las exportaciones argentinas crecieron 172%. “La mejor manera de evaluar y ponderar la dimensión real de estos resultados es comparar esa performance con la del resto de los países de la región”, sostiene Marcelo Elizondo, en el último informe de su consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).

Y el resultado no deja bien parado al país.Veamos. Entre 2003 y 2012, las ventas de Brasil al mundo crecieron, medidas en dólares, 233%; las de Venezuela, 284%; las de Chile, 278%; las de Colombia, 367%; las de Perú, 407%; las de Ecuador, 385%; las de Uruguay, 305%; las de Paraguay, 290% y las de Perú, 570%. En el ranking, la Argentina sólo supera los registros de México (125%) y los del Mercado Común Centroamericano (53%), aunque el rendimiento de estos dos últimos estuvo mucho más influido por la crisis de EE.UU. que el de los países de América del Sur y, por ende, “son menos comparables”.

Las posiciones se repiten (es decir, la Argentina se ubica como el de peor rendimiento de América del Sur y sólo supera a México y los países centroamericanos) si la comparación se hace entre 2000-2012 o 2000-2008.

¿A qué responde esta débil performance argentina?

A varios motivos, sostiene Elizondo: bajo componente de incentivos externos (tratados de libre comercio, acuerdos de complementación económica, pactos de fomento de intercambio comercial o productivo); escasa internacionalización más allá de lo comercial (exclusión de los mercados financieros, baja inversión extranjera directa y baja inversión de empresas argentinas en el exterior); escasez de oferta de instrumentos como estrategias comerciales de empresas y sectores, falta de desarrollo de reputación de empresas y productos o creación y promoción de marcas comerciales, así como la escasez de servicios al exportador como financiamiento, logística o abastecimiento; la falta de inserción comercial de las Pymes y la carencia de empresas grandes que exporten y, por último, los crecientes problemas macroeconómicos, entre los que sobresale el atraso cambiario.