Las bodegas exportan menos

Cae la competitivdad del sector

17 de abril, 2013

Las bodegas exportan menos

Una señal de alerta permanece encendida en la industria vitivinícola. En los primeros dos meses del año, la comercialización de vinos disminuyó casi 13%. Y la peor parte le tocó a los bodegueros exportadores: el volumen de las ventas se derrumbó26% y los ingresos cayeron casi 10%. El cóctel de aumento de costos por inflación y atraso del dólar empezaría a ser cada vez más tóxico. En 2012, las bodegas habían logrado mantener altos sus ingresos de exportación con un cambio de estrategia: en cambio de enviar el vino embotellado se volcaron al negocio del granel.

“Las ventas de vino fraccionado disminuyeron con la intención de reducir costos de insumos, aunque esta decisión implicó perder la oportunidad de colocar botellas de vino a un precio mayor”, explica Jorge Day, economista de la filial mendocina del Ieral de la Fundación Mediterránea.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) muestra que el volumen colocado el año pasado de vinos a granel creció casi 60%, mientras que el fraccionado cayó 3%.En el caso del varietal, se llegó a exportar 30% del total de vinos en la modalidad a granel, mientras que habitualmente ese negocio no supera el 15%. Una opción válida para las bodegas más grandes fue, incluso, trasladar el fraccionamiento a los mercados de destino a través del alquiler o el acuerdo de servicios. Los especialistas explican que esta alternativa necesita, de todas maneras, una logística y un esquemaaceitado de ejecución que está fuera del alcance de las bodegas más chicas.

¿Qué está pasando en 2013? La caída en las exportaciones es ahora generalizada. No sólo decrecen las colocaciones de botellas en los mercados del mundo (4%) sino que también se derrumbaron los despachos de los tanques de vino (40%).

Competitividad en baja

“La perdida de competitividad también le llegó al negocio del granel”, explica Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas Argentinas, institución que agrupa a más de 250 empresas del sector. “Hasta diciembre las bodegas estuvieron cumpliendo los pedidos 2012. Y ahora, los de 2013 no aparecen”.

A pesar de que el vino a granel tiene mucho menos valor agregado, 65% de los costos es mano de obra, un rubro que aumentó en los últimos tres años 25% promedio. Por su parte, Mario Giordano, gerente de Wines of Argentina, una entidad que nuclea a más de 200 exportadoras y se dedica a la promoción del vino argentino, explica que este año España liquidó en el mercadosu producción de granel. Esto produjo una caída en los precios y una dificultad para competir en un producto que tiene los vaivenes habituales de las commodities. “Por eso hay un resentimiento actual en la evolución del negocio”, afirma. “Pero no es nada terminante”.

Si bien en el sector reconocen al granel como un negocio genuino que tiene gran desarrollo en diferentes partes del mundo (ver nota de abajo), los empresarios se lamentan ante la posibilidad de perder posiciones en el segmento de vinos embotellados, la estrella de los últimos diez años. Entre 2003 y 2008, el volumen de la exportación de vino en botella creció a una tasa promedio de 20% anual. En los dos años siguientes, la expansión se ralentizó un poco a 10%. En 2011 ya se percibió una caída en los despachos de 3%, tendencia que se mantiene hasta la actualidad. “Exportar botellas representa un esfuerzo muy grande”, destaca Pina.

“Durante años trabajamos, como cualquier fabricante de productos, para tener un lugar en la góndola. Hoy a esa góndola la estamos abandonando”.

Cuestión de precios

El segmento más afectado es el de los vinos de menor precio que es, justamente, el de mayor volumen de ventas. Se trata del rango que va de los US$ 18 a los 30 dólares FOB la caja, que abarca casi 65% del comercio mundial. Los bodegueros destacan que en esta escala no se pueden retocar los precios hacia arriba, situación que resulta más flexible en los vinos de alta gama. “Actualmente la retribución del producto no logra cubrir los costos. Hasta que no se corrija esta distorsión se puede seguir trabajando en los segmentos de precios altos”, destaca Giordano.

Pero no todo el mundo trabaja ese segmento y el verdadero volumen esta por debajo de los US$ 30. Jorge Day,del Ieral, explica que los costos no varían demasiado entre el segmento más bajo y el más alto. “Por eso, el margen es mayor en los vinos de más alta gama y se pueden ajustar un poco los precios”. Claro que este último negocio abarca sólo 3% de la torta. La rentabilidad de la bodega exportadora está en jaque desde hace varios años. El Ieral muestra en un estudio que, tomando el caso de la colocación de un vino Malbec fraccionado, en 2012 los aumentos de mano de obra e insumos superaron el 25%. A pesar de ello, en 2012 hubo una leve mejoría porque si bien no aumentaron los precios de exportación, el precio de la uva se mantuvo estable.

“El ajuste se produjo a través de la rentabilidad del productor primario”, asegura Day. El escenario sería similar para este año. La cosecha de 2013sería15 o 20% mayor a la del año pasado que fue pobre por problemas climáticos. Una mejor producción y las dificultades para exportar dibujan un mercado sin sobreprecios para la uva. “En el varietal Malbec se está vendiendo al mismo precio en términos nominales que en 2012”, afirman desde el Ieral.

Pérdida de valor

“Con el actual incremento de costos, apostar al valor agregado es ir en contra de la competitividad del producto”, sentencia Pina “Esta situación es muy compleja. El gran objetivo del sector vitivinícola es mantener el importante mercado interno donde se destina el 70% de la producción, pero el crecimiento tiene que venir de las exportaciones”. Por su parte,Giordano,de Wines of Argentina,destaca que “construir una marca lleva veinte años y destruirla o perder posicionamiento de mercado tarda mucho menos”.

Los empresarios aseguran que ya acercaron algunas propuestas al Gobierno Nacional para revertir la situación. En la lista de reclamos figura una posible quita en los derechos de exportación que hasta ahora son de 5%, un incremento de los reintegros, una disminución de los aportes patronales para la producción primaria y alguna compensación por el encarecimiento de los fletes.

Recuadro: Las bondades del granel

La venta de vinos a granel es un negocio próspero y genuino para la industria mundial vitivinícola. A pesar de que recién ahora está tomando impulso en la Argentina, en países competidores como Chile o Australia la venta de vino en tanques tiene un lugar consolidado en las exportaciones.

Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea de Mendoza muestra que, sobre todo en el caso australiano, las causas del aumento de este segmento son similares a las de nuestro país: la caída en el poder de compra de los precios de los vinos importados por Estados Unidos, uno de los principales clientes. Tomando como referencia el año 2008, el precio promedio pagado por ese país rinde actualmente en la Argentina 30% menos.

El motor de las ventas también proviene de un cambio relativo de la demanda. Estados Unidos tiene beneficios impositivos para la compra de vino a granel y, además, las nuevas tecnologías de transporte permitieron mejorar la calidad del vino transportado. En el caso del Reino Unido, la preferencia por el granel en detrimento de la botella estaría vinculada con requerimientos de su política ambiental y con la ampliación de la infraestructura de embotellamiento de los últimos años. Sin embargo, Pina señala que para poder posicionarse de forma efectiva en este negocio la Argentina debería adaptar parte de su producción.“

Sila Argentina manda a granel un vino que fue elaborado y pensado para la botella, con un rinde de 100 o 150 quintales por hectárea, no va por buen camino”, explica Pina. En Chile, que ya tiene consolidado el negocio, estosvinos provienen de viñedos de 200-300 quintales por hectárea. Esta mayor producción, dice, también reduce costos.