La reforma judicial

26 de abril, 2013

La reforma judicial

En pocos días más el Congreso, finalmente, aprobará los proyectos de reforma judicial que envió el Poder Ejecutivo. Pero allí no se agotará la cuestión, porque seguirá ocupando un lugar preponderante en el debate público.

Es un tema que polariza y en el cual es muy difícil encontrar puntos de acuerdo. Para el Gobierno se trata de una iniciativa para democratizar el funcionamiento del sistema judicial y quitarle su componente corporativo. Para la oposición, en cambio, es un intento se someter al Poder Judicial a los deseos del Gobierno y asegurar la impunidad de los funcionarios.

Son visiones irreductibles que llevarán a una etapa de judicialización de la política porque habrá presentaciones para declarar que algunos de los proyectos aprobados en el Congreso son inconstitucionales. También se introducen cambios en la lógica electoral de este año. Ya no habrá sólo elección de diputados y senadoresque son por distrito, sino que habrá candidatos nacionales para el Consejo de la Magistratura.

Las condiciones para poder presentar candidatos son estrictas – sólo pocos partidos pueden cumplirlas– lo que generará más de un conflicto. Por otra parte, las distintas expresiones que conforman la oposición parecen haber encontrado un tema que la unifica porque no hubo deserciones a la hora de rechazar las iniciativas del Poder Ejecutivo. Más aún: hubo diputados del Frente para la Victoria que votaron en contra al igual que los nuevos opositoresque responden a Hugo Moyano. En anteriores iniciativas del Gobierno que también generaron intensos debates como la ley de Medios, la estatización de la AFJP o de YPF, siempre al menos un sector de la oposición votó con el oficialismo.

Este comportamiento de los bloques de la oposición frente a la reforma judicial demuestra que no existen condiciones políticas para que el Gobierno pueda lograr un acuerdo con alguno de ellos – condición indispensable dada la composición del Congreso– para reunir los dos tercios de los legisladores que se necesitan para declarar la necesidad de reformar la Constitución. Lo ocurrido en estos días es una prueba más,de que si realmente existiese un proyecto para intentar una re reelección de la Presidenta, no tiene posibilidad alguna de concretarse.

Nuevamente Elisa Carrió demostró que difícilmente pueda confluir en un amplio acuerdo opositor. Sus denuncias sobre un pacto espurio entre la Presidenta, Ricardo Lorenzetti y dirigentes opositores constituirán un obstáculo para cualquier acercamiento. Así planteadas las cosas será difícil encontrar puntos de acercamiento.

Desde el punto de vista económico, la reforma no es un buen paso porque refuerza la idea de que un país cuyas reglas de juego que se cambian constantemente. Es exactamente lo contrario a lo quieren aquellos que deben hundir su capital. La Argentina tiene una economía de tamaño mediano en la cual se pueden hacer negocios. Ninguna empresa que ya esté instalada dejará de aprovechar esta circunstancia pero es difícil convocar nuevas inversiones en este contexto.

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