El juicio del siglo

La estrategia de la Argentina

18 de abril, 2013

El juicio del siglo

(Columna de Marcos Leonetti, economista y director de laeconomiaonline.com)

En pocos días más, cuatro fondos buitre y unos cuantos tenedores minoristas de bonos deberán dar respuesta a la Corte de Apelaciones de Nueva York sobre la propuesta que la Argentina presentó a dicha corte por pedido de la misma. Podría ser una negociación más de reestructuración de deuda soberana si no fuera por los términos a los cuales la Argentina está dispuesta a llevarla. En estos últimos días fueron apareciendo distintos sujetos que, con diferentes grados de relación con el litigio, han emitido algunas opiniones y expresiones de deseos referentes a la definición que deberá pronunciar la Corte de Apelaciones.

El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) expresó su preocupación por los alcances que pudiera tener una decisión a favor de la Argentina, repercutiendo en el derecho de los acreedores en próximos pleitos y la incertidumbre que alcanzarían los entramados legales con los cuales sustentan sus posiciones.

En la misma sintonía y contenido argumental, la calificadora de riesgo Moody’s dejó ver que el caso argentino es el único en el mundo por su carácter unilateral y coercitivo. Parece que Moody’s desconoce que la oferta de reestructuración de deuda fue aceptada voluntariamente y en condiciones de mercado, certificada por la SEC de los Estados Unidos y con aprobaciones en Luxemburgo, Alemania e Italia, para citar los lugares más importantes.

El temor de estos grupos de poder parte al revisar todo el proceso desde sus comienzos, cuando la Argentina reestructuró la deuda en default más grande de la historia hasta 2005, y con un quita inimaginada por los analistas más vanguardistas.

Este “éxito” (para un país en condiciones de desventaja como el nuestro en ese momento) deja en evidencia que la Argentina está para marcar hitos que han permitido romper paradigmas en el mundo de las quiebras soberanas,y que luego sirvieron para ser tomados como ejemplo por otros países que se han animado a experimentar estos nuevos límites, afectando los intereses de acreedores de ocasión como los fondos buitre que, con domicilios oficiales en paraísos fiscales y evadiendo toda responsabilidad impositiva, hacen uso de vacíos legales e incertidumbres jurídicas para reclamar derechos de sujetos individuales que supeditan las de las políticas públicas.

Experimentados en transitar por fronteras legales borrosas, con gran poder de lobby y con mucho dinero para repartir, los fondos buitre contratan a los mejores jugadores para armar una estructura tan abultada como los reclamos que exigen. Los fondos buitre tienen,entre otros lazos tendidos, una participación en instituciones que determinan cuanto puede costar un reaseguro para cubrirse de una eventual moratoria por parte de un país (CDS), o determinar y declarar qué país cae en default técnico. Estas son algunas de las principales cuestiones que manejan a través de la Asociación Internacional de Derivados y Permutas (ISDA, en inglés).

El punto es que la Argentina ha manifestado y gestionado su postura con una firmeza desconocida hasta la fecha por estos fondos, lo que implica que de continuar con estas tesituras, indefectiblemente desembocará tarde o temprano en imponer en la agenda internacional el accionar de estos grupos de intereses minoritarios que tanto daño pueden causar a las economías soberanas en condiciones de debilidad financiera. Parece que estos fondos han evaluado algunos riesgos, entre ellos, el hecho que la Unión Europea los tiene en observación y los han comenzado a investigar.

Algo más perjudicial aún a sus intereses es que los empiecen a delimitar con la tan temida regulación hasta hoy ausente, haciendo peligrar los grandes negocios a los cuales están acostumbrados, en una ecuación de bajo riesgo y alta rentabilidad. Aunque hoy la Argentina avanza sola, cuenta con grupos de interés afines a sus cometidos como el G20 o Europa misma, los cuales han identificado a los fondos buitre como factores de riesgo para la estabilidad del sistema financiero internacional. En algún momento, cuando Europa necesite asistir a algún país que deba reestructurar su deuda, tendrá que tomar en cuenta que estos grupos amenazarán con sus modus operandi e intentarán aplicar su criterio.

Mientras tanto, en la Corte de Apelaciones de Nueva York, la Argentina reafirmará una vez más su postura, que excede claramente la defensa de su soberanía e intereses particulares, para demostrar que está dispuesta a ir tan lejos como sea desafiada, abriendo nuevos caminos en la jurisprudencia internacional.