“El éxito de los controles debe medirse el día después”

Entrevista a Santiago Urbiztondo (FIEL)

15 de abril, 2013

"El éxito de los controles debe medirse el día después"

¿Qué se puede esperar de los controles de precios y sus efectos?

Tenemos una historia bastante profusa en materia de controles. Si bien han tenido distinta suerte, en general son paliativos de corto plazo. Su éxito lo determina el conjunto de medidas adicionales que se implementen en simultáneo. Si el resto de las variables macroeconómicas, como el gasto público o la política monetarias, no convergen hacia un objetivo antiinflacionario, los controles no funcionan. Si bien la inflación puede bajar con respecto al período anterior, si las demás variables no acompañan la inflación posterior será más alta que la inicial. La variable para medir el éxito de los controles es la tasa de inflación durante del día después. El problema es que el Gobierno piensa que los controles son una herramienta sustituta de la política inflacionaria, y no es así.

Al eliminar la publicidad de las ofertas en los medios masivos de comunicación, los supermercados hacen una suerte de ahorro y eso les permite mantener cierto colchón de rentabilidad y amortiguar el congelamiento de los precios de góndola. ¿Qué opina?

Es un colchón de corta duración. Cuando se elimine esa restricción a la publicidad, y vuelva la competencia, el salto de precios volverá darse. Al menos que, en adelante, los supermercados no puedan ofrecer descuentos y ahí también subirán los precios pero por otro motivo: la menor competencia e información que tendrán los consumidores.

Una novedad de la estrategia oficial es que el control ahora se ejerce sobre el precio final y no sobre el intermedio, como ocurrió con la carne.

Regular precios como única medida es inocuo. La experiencia local de regulación de precios de insumos es que termina siendo irrelevante para los precios finales. Por más que los criadores lleven la carne gratis a Liniers o a las carnicerías, si todos fuéramos a comprarla se acabaría rápidamente. Si bajás el precio del insumo pero la oferta no es mayor, vamos a tener que pagar más porque no habría suficiente para todos. El precio final lo determinan los consumidores que están dispuestos a obtener ese producto escaso. Eso fue lo que pasó en los últimos años: el precio mayorista de la carne subió poco pero el final subió mucho.