Las clases medias emergentes

Redefinen a sus economías y al mundo

1 de marzo, 2013

Las clases medias emergentes

(Columna de Marcos Leonetti -@MarcosLeonetti-, economista y director del portal laeconomiaonline.com)

El contraste cada vez más acentuado entre los países desarrollados y los emergentes pone en relieve los temas que trazarán nuevos paradigmas socioeconómicos. Los países industrializados tienen, en general, bajas tasas de crecimiento de sus economías (que, a su vez, están por debajo del promedio mundial), mercados menguantes, poblaciones en franca transición al envejecimiento, bajísimas tasas de natalidad, un creciente índice de pobres, disminución del poder adquisitivo, altas tasas de endeudamiento externo tanto privado como público y altos déficits fiscales, entre las principales características.

En los emergentes, en cambio, sobresalen las divergencias con sus pares desarrollados: tienen altas tasas de crecimiento (están por encima del promedio mundial), mercados crecientes, sus clases medias aumentan a un ritmo vertiginoso, sus poblaciones tienen a los jóvenes como los protagonistas, cada vez tienen menos pobres, hay un aumento del poder adquisitivo y bajas tasas de endeudamiento como porcentaje del PIB.

Repasemos en números estos fenómenos jamás imaginados. En la segunda mitad del Siglo XX, el crecimiento económico de los países se ha visto inducido por el poder adquisitivo de sus clases medias. A nivel mundial, este grupo ha crecido rápidamente: de menos de 1.000 millones en la década de los ‘70 a 2.000 millones en la actualidad. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que para 2020 serán 3.200 millones y en 2030 4.900 millones las personas que integren este próspero grupo. En 1980, más del 50% de la población de los países emergentes eran pobres (con ingresos hasta US$ 1.000 por año) mientras que las pertenecientes al segmento de bajos ingresos (desde US$ 1.000 hasta US$ 5.000 por año) llegaba al 30% de total de la población y las clases medias bajas explicaban el 12,5%; hoy la población pobre está por debajo del 10%, los de ingresos bajos está por encima del 45% y las clases medias bajas casi se triplicaron hasta alcanzar el 33%. Esto indica claramente el corrimiento de las clases sociales y su ascenso a las primeras etapas de las clases medias, de acuerdo a un reciente trabajo del BBVA Research.

En el mismo período antes mencionado, las clases medias-medias (con ingresos entre US$ 5.000 y US$ 15.000 por año) y medias altas (entre US$ 15.000 y US$ 25.000 por año) en países emergentes representaban el 3% y 1%, respectivamente. Hoy, esos segmentos crecieron al 7% y 3%, respectivamente. Si no desagregáramos en las tres subdivisiones a la clase media, desde 1980 a la fecha la cantidad de personas en los mercados emergentes pasó de 500 millones a más de 2.000 millones.

Un estudio de McKinsey Global Institute estableció que de un grupo de 600 ciudades, que sumadas representan el 47% del PIB mundial, tres de cada cuatro ciudades pertenecen a países emergentes. El FMI estima que, para el 2015, los mercados emergentes crezcan y superen el doble de la tasa de crecimiento de los mercados desarrollados. Durante la próxima década se prevé que de las diez principales economías del mundo, la mitad pertenecerán a mercados emergentes. Tanto los capitales como los inversores están enfocados en los mercados emergentes, por sus altas tasas de crecimiento, que se mantienen por las crecientes clases medias.

América Latina

Un reciente informe del Banco Mundial estableció que el crecimiento económico en América Latina, acompañado de políticas redistributivas del ingreso nacional, ha permitido un proceso emergente entre las clases medias de los países de la región (definidas como el segmento de la población que gana entre US$ 10 a US$ 50 por día), lo que les ha posibilitado salir de la pobreza. En 2007, el PIB de las ciudades latinoamericanas representaba el 26% del PIB de las ciudades europeas, y ya en 2010 había alcanzado el 37%.

Claramente, la velocidad del cambio global no sólo es asiática. Entre 2003 y 2010, 70 millones de latinoamericanos pasaron de la pobreza a rangos de clases medias bajas. En dicho lapso, las clases medias bajas de la región pasaron del 50% al 70% del total de la población. Las previsiones de crecimiento de la economía de la región para el BBVA Research son de 3,6% para este año y 3,7% para 2014.

La Argentina

El informe de BBVA Research resalta ejemplos notables por países, ya que “la Argentina y Chile hicieron un progreso notable en la década pasada, muy relevante en el primer caso (nuestro país) al dejar atrás una grave crisis. De acuerdo con las previsiones, las ganancias se extenderán ahora a la clase media- alta y a la clase alta”. En la primera década del Siglo XXI, la clase media-media argentina es la que más creció –medida como porcentaje de su población– entre los países de la región, llevándola del 10% al 24%, de acuerdo al estudio que lidera la economista española Alicia García-Herrero.

Que las clases medias se desarrollan en los mercados emergentes es posible gracias al aumento general del poder adquisitivo de sus habitantes. Según el estudio de BBVA Research, en la región sólo Chile supera a la Argentina, aunque muy levemente, ya que tienen un PIB real per cápita medido en dólares y ajustado a PPA muy similares. Acá cabe aclarar que la desigualdad en Chile (no visible en dicho indicador) es una de las más altas de Latinoamérica. La Argentina ya era, históricamente y mucho antes del rápido crecimiento de los últimos años, un país de clase media con relación al promedio de América Latina.

“El país ya tiene consolidado un sector de consumidores de clase media baja (asalariados industriales) que garantiza un nivel de consumo importante”, según expresó el economista Arnaldo Bocco hace unos días.

¿Qué sostendrá el crecimiento de la economía local? Gran parte de la respuesta está dada por la fuerte demanda interna, que en nuestro país representa el 70% del PIB, el mantenimiento de los altos precios de las materias primas y la recuperación del mercado brasileño. Este año la demanda crecerá 3,5%, la venta de autos a Brasil crecerá 8% (en 2012 cayó 18%) y la cosecha de soja superará los 50 millones de toneladas.