“La situación fiscal es delicada”

Entevista a José Luis Espert

15 de marzo, 2013

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En diálogo con El Economista, José Luis Espert, titular de Espert Consultoría Macroeconómica, analiza los resultados fiscales del año pasado y explica cuáles serán las consecuencias sobre la economía real. “Mientras se espiraliza el déficit hay una carrera a la par de la inflación”, señala Espert.

¿Cómo interpreta el resultado fiscal del 2012?

El resultado financiero oficial de 2012 fue deficitario en $ 55.000 millones. El tema es que en ese resultado se computaron aproximadamente $ 30.000 millones de transferencias del Banco Central, del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y otras cajas. Es lo que denominamos contabilidad creativa pues son recursos extraordinarios que no deberían ponerse arriba de la línea sino como una fuente de financiamiento del déficit fiscal y no como superávit. Por lo tanto, eso lleva el resultado fiscal a un déficit de $ 85.000 millones. Luego, a esos $ 85.000 millones habría que restarles $ 11.000 millones de intereses intra sector público (BCRA, Anses, etcétera), que no generan ningún estrés de caja para el Tesoro porque como mínimo, luego de pagarlos, el Tesoro les coloca un bono (o adelantos transitorios) igual a los intereses. O sea, el déficit de la Nación relevante de 2012 fue de $ 74.000 millones. Comparado con 2011, el déficit financiero aumentó $ 27.000 millones. Hay que tener en cuenta que la recaudación tributaria fue $ 100.000 millones superior a la de 2011. Es decir que, aun con $ 100.000 millones más de ingresos, el sector público nacional aumentó su déficit en $ 27.000 millones.

¿O sea que el rojo no se explica por un problema de recaudación?

No, se debió a una política de gasto muy expansiva.La recaudación creció 26% y el gasto, 30%. Esto es así desde 2005, hace 8 años.

En términos del PIB, ¿cuánto representó el déficit fiscal?

Representó 2,9% del PIB. Con respecto a 2011, marca un agravamiento de 0,6 punto del PIB. Es el segundo peor déficit de la Nación del último cuarto de siglo. Sólo lo supera el período hiperinflacionario de 1989-1990. Es el peor desde el lanzamiento de la convertibilidad. Es una situación fiscal delicada.

Si se incluyen los resultados fiscales provinciales, ¿cuál es el cuadro?

Aún no hay cifras oficiales de las provincias. Pero según nuestras estimaciones, si se incluyera el déficit de las provincias de 2012, el déficit fiscal consolidado ascendería a 3,7% del PIB. Es el tercer peor resultado fiscal del último cuarto de siglo, luego del período hiperinflacionario de 1989-1990 y del 2001 cuando los balances fueron de 8% y 5,4%, respectivamente. Es decir, en términos relativos a esos años, las provincias han estado peor que la Nación en 2012.

¿Qué proyecciones tiene para este año?

Proyectamos que el consolidado pasará del 3,7% al 4,2%, es decir, medio punto más. Con una economía estancada y una brecha de 4-5 puntos entre la expansión de la recaudación y el gasto, el déficit no va a parar de crecer. Así, el deterioro de la situación fiscal tiende a espiralizarse. En 2010 fue de 1,9%, en 2011 fue 3,3%, en 2012 3,7% y en 2013 sería del 4,2% que le comentaba.

¿Más déficit implica más inflación?

Sí. Mientras se espiraliza el déficit hay una carrera a la par de la inflación. Los precios subieron 25% en 2012 y en 2013 lo harán entre 28 y 30%. Además, como más déficit fiscal implica más emisión monetaria, también significa más presión sobre las reservas del BCRA y un dólar paralelo o libre.

¿Qué otras consecuencias genera en la economía real?

En casi todos los niveles de gobierno están aumentando impuestos para cerrar el déficit, pero no lo logran. Con más inflación y más impuestos, a los agentes les cuesta cada vez más llegar a fin de mes.

¿Esto impacta negativamente sobre el nivel de actividad?

Es obvio. El 2013 va a ser el segundo año de estanflación porque la inflación va a estar cerca del 30% y el PIB crecerá entre 0,5% y 2%, como máximo.