“Hay que recuperar el clima de inversión para volver a crecer”

26 de marzo, 2013

“Hay que recuperar el clima de inversión para volver a crecer”

José María Fanelli es uno de los analistas económicos más respetados del país. Integra la Academia Nacional de Ciencias Económicas, es investigador, docente y autor de varios libros. En diálogo con El Economista señala cuáles son los desequilibrios del actual modelo y explica qué medidas deberían ponerse en práctica para recuperar el crecimiento económico.

El objetivo principal de la política económica en 2012 fue evitar una crisis del sector externo. Para 2013, usted sostuvo que el norte de la política oficial es “el de reducir la inflación a un entorno del 20% sin afectar demasiado el nivel de actividad”. ¿Cree que logrará este objetivo o el Gobierno podría quedarse, como dice el refrán, sin el pan y sin la torta?

Considero que se trata de un objetivo difícil de lograr, debido a que las autoridades cuentan con muy pocos instrumentos de política. En el contexto actual es difícil realizar las correcciones de precios relativos que se necesitan, sobre todo en el tipo de cambio real y en los subsidios a la energía y el transporte, sin que se acelere la inflación o sufra el nivel de actividad. Hoy, buscando proteger el nivel de actividad sin corregir precios relativos y contando con pocos instrumentos, se está recurriendo a medidas que generan muchas distorsiones, como el congelamiento, el cepo y las iniciativas de las provincias que, para compensar lo que deja de mandar la Nación, han aumentado sus impuestos.

El país parece estar padeciendo, nuevamente, esa volatilidad que estuvo tan presente en nuestra Historia y que usted graficó muy bien en su último libro. Pasamos de tasas de crecimiento chinas en 2010-2011 a japonesas en 2012-2013. ¿Por qué se produjo semejante desaceleración y por qué seguimos siendo incapaces de tener ciclos económicos más parejos?

Uno de los mayores logros de este Gobierno había sido, justamente, el de crecer de manera continua durante varios años y sin recesiones, hasta el 2009. Lo que cambió de ese año en adelante es que se perdieron los superávit gemelos: el fiscal y el de cuenta corriente. En el caso del fiscal, debido a un incremento exagerado del gasto público. En el caso de la cuenta corriente, a causa del creciente déficit en la cuenta energética. En gran medida ambos fenómenos tienen su origen en la creciente distorsión de precios relativos: los subsidios al consumo energético y al transporte junto con el creciente atraso cambiario desbalancearon las cuentas públicas y las externas. En ese contexto, en vez de realizar las correcciones a tiempo, se optó por la estrategia del cepo y otras medidas distorsivas. Ahora es muy difícil salir de esto con una brecha cambiaria arriba del 50% y un sector público que cobra impuestos en valores que se acercan al 40% del PIB. No hay margen para seguir aumentando la presión tributaria o para que la brecha suba sin tener presiones especulativas muy fuertes.

¿Qué cuestiones deberían corregirse para recrear las condiciones para recuperar el crecimiento en el mediano plazo?

Más allá de las cuestiones macroeconómicas de corto plazo, es fundamental recomponer el clima de inversión. Hay muchas personas que piensan que el clima de inversión es algo etéreo o inasible. Pero no es así. Clima de inversión quiere decir una macroeconomía ordenada, reglas de juego claras y bajos niveles de discrecionalidad en el uso de los instrumentos de política. Quiere decir, también, reglas para mediar correctamente en la puja distributiva porque un país conflictivo no es creíble. Estos aspectos institucionales dejan de ser etéreos cuando su ausencia hace que se paren proyectos mineros brasileños o cuando cuesta encontrar inversores para el área de energía.

Usted planteaba recientemente que la Argentina no tenía problemas serios, pero sí algunos desequilibrios. A la vez, tenía un escenario demográfico y externo benévolo. Pero también es cierto que el margen de acción de la política económica es cada vez menor. ¿Sigue manteniendo ese análisis?

La Argentina enfrenta un buen escenario, sin dudas. Los emergentes, con China a la cabeza del pelotón, son el futuro y ellos demandan productos que nosotros vendemos. A su vez, nuestro “barri” se revalorizó en la medida en que Brasil, Perú y Chile también son ricos en recursos naturales y tienen, igual que nosotros, una gran oportunidad. Y si a nuestros vecinos les va mejor es nuestra oportunidad para venderles cosas porque son más ricos. Nuestro desarrollo industrial depende en gran medida de que nuestra región y, particularmente Brasil, crezcan. La demografía también nos juega a favor. Tanto nosotros como nuestros vecinos estamos gozando del bono demográfico, que es el mejor momento de toda la transición demográfica para crecer.

Y, ¿entonces?

Como traté de explicarlo en mi libro, estos factores mejoraron nuestro hardware, es decir, potenciaron nuestros recursos naturales y nuestra geografía. Pero la política es la encargada de poner el software o reglas correctas: tiene que poner las instituciones y las políticas económicas. Si miramos a nuestros vecinos y nos comparamos está claro que la calidad del software es, probablemente, lo que hace la diferencia. Y si comparamos 2003-2007 con lo que vino después, probablemente lleguemos a la conclusión de que la inestabilidad de las reglas de juego y la discrecionalidad no son las mejores estrategias para mejorar el software. Y si hay dudas sobre esto, miren lo que pasó con la inversión desde entonces.

Dejá un comentario