Las “otras chinas” del mundo emergente

21 de enero, 2013

Las "otras chinas" del mundo emergente

La expansión de la demanda china, especialmente de recursos naturales, es una de las causas centrales detrás de las altas tasas de crecimiento de la gran mayoría de los países de América Latina durante la última década. Son dos caras de la misma moneda. Diversos estudios han demostrado la alta correlación existente entre la demanda china de estos bienes y el crecimiento de las economías latinoamericanas.

Por lo tanto, cualquier pronóstico a realizar sobre la economía latinoamericana debe incluir, obligatoriamente,un capítulo sobre la demanda china para aquellos productos en los cuales la región es claramente competitiva. Esa es la pregunta que el economista José Luis Machinea intenta responder en un reciente artículo intitulado: “¿A América Latina le alcanza con China?”. Según el ex ministro de Economía, el sostenimiento de la demanda de China de bienes primarios dependerá de dos factores relacionados: el crecimiento de su economía y, por consiguiente, de la cantidad de gente que mejora su dieta año tras año.

Sobre lo primero, Machinea dice que dependerá de la “normalización” de las economías centrales (en las que China coloca un porcentaje considerable de su saldo exportable) y de la capacidad de aumentar la potencia de sus motores internos de crecimiento (el consumo privado, sobre todo). De cómo se resuelvan estás incógnitas dependerá la tasa de crecimiento del Gigante Asiático.

Con respecto a la segunda cuestión, Machinea opina lo siguiente: “Aun si China es exitosa en términos de crecimiento, una mirada de largo plazo nos permite afirmar que en los próximos veinte años será imposible repetir la extraordinaria disminución de la cantidad de personas que salieron de la pobreza en las últimas décadas. La razón es sencilla: de los 400 millones de chinos que en 2008 vivían con menos de dos dólares por día posiblemente hoy queden ‘sólo’ 300 millones. Además, la tasa de crecimiento de la población china se acerca a cero y antes de 2025 traspasará ese umbral. Por lo tanto, menos personas superarán los umbrales de pobreza, pero más verán crecer sus ingresos diarios de 2 a 5 y de 5 a 10 dólares”.

Según Machinea, “eso tendrá un efecto diferenciado sobre la demanda de cereales y soja respecto de otros bienes más asociados al aumento del ingreso de los sectores de clase media con ingresos bajos o medios”. Por lo tanto, para que la demanda (y, con ello, los precios) de las commodities agrícolas, como la soja o los cereales, se mantengan, será indispensable que crezca el apetito de la India y de Africa, especialmente la subsahariana.En 2008, ambas regiones tenían 1,4 millones de pobres y son, además, de las regiones más dinámicas en términos demográficos (explican 60% del incremento anual de la población global). “Sin ellos será difícil prever elevados precios de las materias primas, y en especial de los alimentos, en las próxima dos décadas”, dice Machinea.

Un vínculo que se estrecha

El año pasado no fue uno más para la relación bilateral de América Latina y China. Quizás el hecho más resonante haya sido la visita que Wen Jiabao, primer ministro de China, realizó a cuatro países de la región, entre ellos, la Argentina. Este vínculo muy probablemente se afianzará durante la nueva gestión, que encabezará Xi Jinping. Será, además, un canal de diálogo necesario para que la región, y la Argentina incluida, puedan plantear la necesidad de densificar el vínculo bilateral y no ser únicamente proveedores de materias primas con escaso grado de elaboración.

Pero, como plantea Machinea, hay “muchas Chinas” en el mundo emergente que aún no han despertado, o que lo están haciendo muy tenuemente. Hacia allí también deben apuntar los esfuerzos diplomático de la Argentina. No basta sólo con tener materias primas, también hay que saber venderlas, lo que implica encontrar clientes y ofrecerles productos con el mayor grado de elaboración posible. Si se logra, la Argentina, y la región, tendrán un impulso importante hacia el largamente esquivo desarrollo económico.