Hacia un crecimiento más robusto

La economía de 2013.

29 de diciembre, 2012

Hacia un crecimiento más robusto

(Columna de Alejandro Robba, coordinador de la carrera de economía de la Universidad Nacional de Moreno y economista de La graN maKro)

La economía argentina, después de dos años consecutivos (2010 y 2011) creciendo a tasas altas (9%), experimentó una desaceleración a partir de finales del año pasado y transitó un 2012 con altibajos. En efecto, arrancó el primer trimestre expandiéndose al 5,2% anual para luego no crecer en el segundo, comenzando su recuperación a mediados de año y –en particular– a partir de octubre, cuando los “brotes verdes” fueron más evidentes. La Argentina fue impactada, principalmente, por los efectos de la crisis internacional y por una menor cosecha, que repercutió tanto en la disminución del procesamiento industrial de aceites y harinas como en los envíos al exterior (U$S 3.000 millones menos en el año).

El consumo interno continuó siendo el principal traccionador de la demanda, aunque a una tasa menor que en 2011: las ventas en los centros de compra promediaron una suba del 13% anual contra el 20% del año pasado. De la misma manera, los servicios públicos acumulaban hasta octubre una expansión del 7,5% anual contra el 11% del año pasado. Las ventas minoristas, reportadas por CAME, por su parte, tuvieron una desaceleración, aunque se vislumbra cierto repunte en las ventas a partir de noviembre. El sector público, por su parte, en la primera mitad del año aceleró el gasto público a tasas del 32% anual como política contracíclica, enfocándose en acelerar el gasto en remuneraciones y en seguridad social (representan el 45% del gasto) de tal manera de robustecer la demanda.

El sistema financiero argentino es el único sector que mantiene las altas tasas de crecimiento experimentadas el pasado año por eso fue el sector menos afectado por la ralentización en el ritmo de actividad económica. El crédito al sector privado se expandió 43% anual y los depósitos en pesos al 30%. Si bien el crédito permitió a familias y empresas seguir financiando sus planes de consumo (familias) y capital de trabajo (empresas) queda en la agenda que el crédito se direccionará hacia la ampliación del capital productivo de las pequeñas y medianas empresas, de tal manera de alentar la inversión. Los bancos no expanden el crédito a largo plazo y las tasas de financiación todavía son muy elevadas.

La producción industrial, por su parte, luego de crecer 2,3% en los primeros tres meses, comienza a retraerse en abril y para mediados de año la producción industrial disminuía 0,6%, a partir de que la producción automotriz siente los efectos de la caída de la demanda brasileña, principal destino de las exportaciones automotrices (Europa, segundo destino del sector, también desacelera fuertemente sus importaciones). Sin embargo, en los meses de octubre (+24%) y noviembre (+19%) la demanda de autos de Brasil impulsó la recuperación de la producción automotriz (8,4% y 3,2%, respectivamente). Así, es probable que la producción industrial en su conjunto termine el año en terreno positivo.

YPF y la política económica

Ningún proceso de reindustrialización se realiza sin energía. En este sentido, la “nueva YPF” debe ser la política de Estado más profunda después de la nacionalización de las AFJP y la Asignación Universal por Hijo. Ninguna de las supuestas catástrofes a las que nos tienen acostumbrados los gurúes sucedieron, y la empresa controlada por el Estado ha pasado hasta el momento varias pruebas: constitución del nuevo directorio, afianzamiento del ingeniero Miguel Galuccio como Presidente y CEO, presentación de un plan de negocios a mediano plazo, relaciones maduras con España la Unión Europea y otros países que “iban a romper relaciones” con nuestro país, recorrida por varias plazas financieras del mundo en búsqueda de inversiones con resultados positivos, negociaciones con empresas argentinas, norteamericanas, europeas y chinas para inversiones de riesgo y la emisión del bono minorista (que tuvo un éxito rotundo duplicando la suscripción ofertada).

En términos de producción, en los últimos meses se revirtió la caída de producción de petróleo por primera vez desde 2004 y creció la utilización de capacidad instalada en refinerías. Se acaba de anunciar que en 2013 seguirán los bonos minoristas y que este año cerrará con una caja de U$S 1.000 millones. Teléfono para Repsol, que utilizaba a YPF sólo para financiar la expansión del grupo a costa de la desinversión en la Argentina.

Las políticas activas del Gobierno Nacional, como el aliento a las negociaciones colectivas que protegen el poder adquisitivo de los trabajadores; la Asignación Universal por Hijo que sostiene el ingreso de los sectores más vulnerables; el plan de acceso a la vivienda Pro.Cre.Ar, que comenzará a surtir sus efectos plenamente en 2013 estimulando al sector de la construcción; la reforma de la Carta Orgánica del BCRA que permitirá la redirección al crédito para la inversión de las pymes y la actualización del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias para las personas físicas, que se discutirá junto con las paritarias en el año entrante, mejorará el ingreso disponible de los asalariados, fomentando el consumo y sosteniendo un crecimiento mucho más robusto que el de 2012.

No obstante, el gran desafío de 2013 será que la inversión vuelva a crecer a tasas elevadas y, en este sentido, profundizar el plan de financiamiento de YPF y hacer realidad los avances en los acuerdos alcanzados este año tendrán un rol fundamental para consolidar el crecimiento del PIB y, al mismo tiempo, apalancar la industria a partir de proveer combustibles e insumos petroquímicos, sustituir importaciones –achicando el déficit externo del sector– y generar nuevos proveedores locales. Todos los analistas anuncian un 2013 con mejores indicadores. No obstante, todo está a favor de nosotros ya que el mundo desarrollado seguirá sin ayudar, China no crecerá a tasas de dos dígitos y la economía brasileña tendrá una recuperación lenta.

En este sentido, YPF se suma al clásico rol que el modelo le asigna al consumo interno para alentar la inversión, profundizar la industrialización y seguir bajando el desempleo con salarios reales en alza, único circuito virtuoso para seguir convergiendo hacia el desarrollo con inclusión.