Comercio exterior

Balance y perspectivas para el año próximo.

26 de diciembre, 2012

Comercio exterior

(Columna de Gabriel Molteni y Gonzalo de León, economista jefe y analista económico de la Cámara Argentina de Comercio -CAC-, respectivamente)

Los últimos datos oficiales disponibles, correspondientes a octubre, muestran que durante los primeros diez meses del año las exportaciones argentinas sumaron US$ 68.749 millones, lo que a precios corrientes implica una contracción de 3,2% en relación a igual período del año pasado. Por otra parte, las importaciones totalizaron durante esos meses US$ 57.222 millones, lo que implicó una baja de 7,3% respecto a 2011. De este modo, el saldo comercial pasó de un superávit de US$ 9.321 millones en los primeros diez meses de 2011 a uno de US$ 11.527 millones en igual período del presente año. Es decir, se observa una contracción simultánea de las ventas y de las compras externas de la Argentina, aunque la baja de estas últimas fue la más pronunciada, lo que derivó en un aumento del excedente comercial.

Al analizar la baja de las exportaciones, se observa que se debió a menores volúmenes exportados, ya que los precios experimentaron un ligero incremento, en torno al 1%. En lo que respecta a importaciones, la baja también se explicó por una baja de las cantidades, dado que los precios prácticamente no presentaron cambios. Es decir, los términos de intercambio permanecieron virtualmente en el mismo nivel de 2011. El índice de términos del intercambio elaborado por el Indec muestra que el año pasado éstos se ubicaron 41,5% por encima del nivel de 2001 (año en que, a su vez, los términos de intercambio habían estado bastante por arriba del nivel promedio de los quince años previos).

Considerando estos datos, puede mostrarse que si los precios de importación y exportación de 2012 igualaban a los de 2001, y si se hubiera mantenido todo lo demás constante, la balanza comercial habría mostrado un déficit en los primeros diez meses de 2012 en torno a los US$ 6.000 millones de dólares. Lo anterior implica que la Argentina pasó un año en el que los términos de intercambio jugaron claramente a favor del mantenimiento del excedente comercial.

Bienes

Haciendo un análisis de las exportaciones de 2012 por rubros, se detecta que la principal baja correspondió a Productos Primarios, que cayó 4,8% para totalizar US$ 17.079 millones. Por otra parte, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) sumaron ventas por US$ 22.846 millones, lo que implicó una contracción interanual de 3,8%. Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), en tanto, totalizaron US$ 23.327 millones (3,1% menos que en 2011) y las ventas de Combustibles y Energía ascendieron a US$ 5.500 millones (3,9% más).

En lo que respecta a importaciones, la mayor reducción fue para Bienes de Capital, con una retracción de 14,5%, para totalizar US$ 9.820 millones. Esto último tuvo su correlato en el nivel de inversión, que según el Indec se contrajo en el segundo trimestre 15% en relación a igual período del año pasado. Por otra parte, Bienes de Consumo registró una merma de 9,9% (sumó US$ 5.970 millones), en tanto que Bienes Intermedios cayó 8,9% y totalizó US$ 16.721 millones. Piezas y Accesorios para Bienes de Capital tuvo una merma de 5,1%, en tanto que Vehículos Automotores de Pasajeros cayó 1,4%, mientras que Combustibles y Lubricantes avanzó 0,8%. La evolución recién mencionada hizo que el déficit energético del país sumara en los primeros diez meses del año unos US$ 2.673 millones, lo que implicó una baja de 4,9% frente a los US$ 2.811 millones registrados en igual período del año pasado. Esto debe destacarse porque significa un freno al deterioro que la balanza energética había mostrado en los últimos años. Sirva de referencia que el país había pasado de obtener un superávit energético en torno a los US$ 6.000 millones de dólares a mediados de la década pasada a registrar en 2011 el abultado déficit recién señalado, lo que hizo que el sector se convirtiera en un importante elemento en contra del sostenimiento de la solvencia externa del país.

Mercados

Distinguiendo por destinos de nuestras ventas externas, se destacó en los primeros diez meses de 2012 la caída de las exportaciones a la Unión Europea, que cayeron interanualmente un 15,2% para totalizar US$ 10.270 millones; y la baja de las ventas a China, que retrocedieron 13,5%. Por otra parte, las ventas hacia Brasil sumaron US$ 13.662 millones, 4,5% menos que en igual período del año pasado. En lo que respecta a las compras, se destaca la baja de las importaciones desde Brasil, que cayeron 18,3% para totalizar US$ 15.843 millones en el período enero- octubre. También fue importante la retracción de las importaciones desde Corea, que pasaron de US$ 1.212 millones a US$ 995 millones.

El pobre desempeño de nuestro comercio exterior se da en el marco de un comercio mundial que, si bien experimentó una desaceleración, no tuvo una caída como en el caso argentino –según la estimación del FMI, 2012 cerrará con un avance de 3,4% en los volúmenes comerciados mundialmente, frente a un crecimiento de 6,3% registrado en 2011–. Observando a nuestros socios del Mercosur, se nota que Brasil experimentó una caída similar en lo relativo a exportaciones (4,6%), pero bastante menor en lo referido a importaciones (0,9%). Uruguay, por otra parte, mostró en dicho período un crecimiento de 11,9% de las exportaciones y de 6,2% de las importaciones. Lo anterior sugiere que, más allá de los factores globales o regionales que afectaron negativamente al comercio exterior, existen elementos propios de la Argentina que deterioraron la evolución de nuestro intercambio externo.

Para explicar la caída de nuestras ventas, pueden destacarse dos factores. En primer término, la desaceleración global afectó con particular intensidad a nuestros socios comerciales. Por ejemplo, Brasil pasó de crecer casi 3% el año pasado a avanzar 0,7% en los primeros tres trimestres de este año. La Unión Europea, por su parte, registró en el tercer trimestre una baja interanual de 0,4% (la caída de aquellos países que adoptaron el euro como moneda fue incluso algo superior, para alcanzar el 0,6%), mientras que la tasa de crecimiento de China pasó de 9,2% en 2011 a 7,4% en el tercer trimestre de este año. Adicionalmente, la sequía que afectó a nuestro país a finales de 2011 y comienzos de este año perjudicó la producción de la soja y otros cultivos de exportación –elemento compartido con Paraguay, país cuyas exportaciones se desplomaron más del 10% en los primeros meses del año–. En lo que respecta a las importaciones, también hay pluralidad de factores que explican el comportamiento negativo antes señalado.

Por una parte, debe señalarse la desaceleración de la actividad local. Sirva de referencia que el Estimador Mensual de la Actividad Económica, que hacia mediados del año pasado mostraba tasas de crecimiento interanual superiores al 9%, en el mes de septiembre de 2012 tuvo un muy modesto avance, de apenas 0,1%. Por otra parte, la política comercial adoptada por las autoridades locales también contribuyó al freno de nuestras compras externas. La instauración del régimen de Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI) fue el hito que tuvo mayor visibilidad, pero también se implementaron otras medidas, como ser la imposición desde el mes de julio de un arancel de 14% para la importación desde fuera del Mercosur de Bienes de Capital que son producidos en el país.

Perspectivas

De cara al año próximo, hay elementos para ser moderadamente optimistas. Por una parte, los pronósticos prevén una mejora de la cosecha. Una reciente estimación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima una cosecha de soja de 55 millones de toneladas, lo que representaría una mejora de 37% en relación a la última campaña –aunque esto aún está en duda, ante las lluvias que recientemente anegaron amplias zonas del país y retrasaron la siembra–. Una proyección del IARAF, que considera dicho pronóstico y una estimación de la evolución de los precios, indica que los ingresos por exportaciones del complejo sojero se incrementarán en US$ 5.521 millones en relación al presente año. Al impulsar nuestros ingresos por exportaciones, se generará un relajamiento de la restricción externa del país, que también se verá beneficiada por los menores compromisos de deuda que enfrentará el Estado Nacional –esencialmente debido a que, como consecuencia del bajo crecimiento alcanzado en el presente año, en 2013 no deberá pagarse el cupón vinculado al PIB, y que insumió en 2012 más de US$ 3.500 millones–.

Por otra parte, de mantenerse la tendencia observada en los últimos meses en lo relativo a la balanza energética –algo que en buena medida depende de lo que ocurra con la actividad de YPF–, se agregaría un elemento positivo adicional. Por último, se prevé que la actividad económica de algunos de nuestros principales socios comerciales experimente una aceleración, lo que a su vez facilitará la colocación de nuestros productos en dichos mercados. En lo que respecta a actividad local también se espera un repunte: en un año electoral, se estima que la demanda agregada será alentada por el sector público y, por otra parte, es posible un repunte de la inversión, que, como se mencionó antes, recientemente ha experimentado una retracción. Todo esto dará impulso a la demanda por importaciones de bienes de capital y de bienes de consumo, que presumiblemente se enfrentará a menores restricciones por parte de las autoridades –dado que la evolución antes comentada dejará margen para incrementarlas sin comprometer el equilibrio externo–. En definitiva, hay elementos para pronosticar que en 2013 el comercio exterior de la Argentina recuperará parte del dinamismo que perdió en el año que está próximo a concluir.

(La columna fue escrita antes de la publicación del Intercambio Comercial Argentino -ICA- del mes de noviembre, que puede ser consultado aquí: http://www.indec.gov.ar/nuevaweb/cuadros/19/ica_12_12.pdf)