Los mejores países para hacer negocios

Nueva Zelanda ocupa el 1º lugar.

28 de noviembre, 2012

Los mejores países para hacer negocios

La revista Forbes acaba de presentar la última edición de su ranking de Los mejores países para hacer negocios, en el que califica a 141 naciones a partir de criterios que no se relacionan directamente con su comportamiento económico, sino con 11 factores que inciden en la visión (y las decisiones de inversión) de los empresarios, y que incluyen la política fiscal, la tecnología, el grado de corrupción, la burocracia, la protección a las inversiones, los derechos de propiedad, la innovación, el desarrollo tecnológico, la libertad (personal, comercial y monetaria) y el comportamiento del mercado de valores.

Los analistas de Forbes recurrieron, para elaborar esta medición, a los informes publicados por instituciones tales como el Banco Mundial, Freedom House, la fundación Heritage, la Alianza por los Derechos de Propiedad, Transparency International y el World Economic Forum. En los primeros diez puestos de la edición 2012 del ranking, la presencia europea es dominante: seis lugares aparecen ocupados por naciones de la región, y, más específicamente, cuatro de ellos corresponden a países nórdicos (Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia). Los asiáticos (Hong Kong y Singapur) logran instalarse en dos lugares, en tanto que la cuenca del Pacífico captura uno (el del líder, Nueva Zelanda) y del continente americano sólo Canadá trepa al cuadro de honor.

Estados Unidos, que en la nómina de 2009 ocupaba la segunda posición, ha retrocedido al décimosegundo lugar. Una de las razones es la carga impositiva que (aunque con numerosas excepciones y desgravámenes) se aplica al sector empresario. Y no se trata sólo del monto efectivamente pagado, sino de la complejidad del sistema. El informe de Forbes subraya que, en Estados Unidos, una pyme debe destinar, en promedio, unas 175 horas por año a la tarea de liquidar sus impuestos. La mayor potencia mundial también recibe calificaciones poco favorables en materia de libertad monetaria y de comercio.

Lo contrario ocurre con Nueva Zelanda, que pasó del segundo al primer puesto de la nómina por “su clima de negocios transparente y estable”, y las buenas notas cosechadas en áreas tales como protección a las inversiones, eliminación de barreras burocráticas y bajo índice de corrupción. La prosperidad se refleja en el comportamiento de la Bolsa, que elevó sus cotizaciones en 24% durante el último año. Claro que en el lado oscuro de este brillante panorama hay que prestar atención a la revaluación de su moneda, el dólar neocelandés, que ha encarecido sus exportaciones agrícolas. También se registró un aumento en el desempleo a una tasa del 7,3%, un valor que puede parecer irrelevante en otras regiones, pero que marca un récord en algo más de una década en el país.

Dinamarca se ubica en el segundo puesto de esta lista luego de haber padecido, como Estados Unidos, el estallido de una burbuja inmobiliaria, un infortunio del que sólo ahora comienza a recuperarse con lentitud: su economía creció apenas 1,1% el año pasado y tuvo un ligero retroceso en el segundo trimestre de 2012. Pero sigue siendo un destino codiciado por los empresarios, seducidos por su desarrollo tecnológico, su libertad de comercio y la vigencia de una sólida protección a los derechos de propiedad. En esta ecuación gravita fuertemente, también, un elevado índice de PIB per capita: US$ 59.684 el año pasado (una cifra notable, aún frente a los US$ 48.442 de Estados Unidos).

El tercer puesto es para Hong Kong. El ex enclave británico continúa disfrutando de sus ventajas geográficas (próximo a la costa del territorio chino, al que quedó formalmente incorporado en 1997), un régimen impositivo muy favorable para las empresas, libertad monetaria y una fuerte estructura financiera y comercial. Su índice de desempleo apenas suma 3,2% y la economía creció 5% el año pasado.

Otro estado insular asiático, Singapur, ocupa el cuarto lugar de la lista. Según el informe de Forbes, “lo único que le impide ascender a la primera posición es una baja calificación en materia de libertades individuales, en la medición realizada por la organización Freedom House”. Desde 1959 (tras la separación de Malasia), el partido Acción Popular monopoliza el gobierno. Sus éxitos electorales se apoyan en sólidos pilares económicos: Singapur es uno de los cuatro legendarios tigres asiáticos, ocupa el cuarto puesto en el ranking mundial de los centros financieros y su puerto es uno de los cinco más activos del planeta. Con un PIB de US$ 240.000 millones, registró un crecimiento de 5% el año pasado, gracias, en buena medida, a un superávit comercial que equivale a casi una cuarta parte del producto.

 

LOS 10 LÍDERES

1. Nueva Zelanda

2. Dinamarca

3. Hong Kong

4. Sinagpur

5. Canadá

6. Irlanda

7. Suecia

8. Noruega

9. Finlandia

10. Reino Unido

 

Canadá registró este año un descenso en la nómina de los países preferidos por las empresas. Cayó del cuarto al quinto puesto, afectado por un cierto deterioro en los rubros de tecnología e innovación. Aun así, sigue estando entre los mejor calificados por su libertad de comercio, protección a las inversiones y facilidades para instalar nuevas empresas. Irlanda, ubicada en la sexta posición de la nómina es un elocuente ejemplo de capacidad de recuperación. Luego de que su economía cayera en casi 7% en 2009, y se convirtiera, así, en uno de los más dramáticos casos de víctimas de la crisis financiera mundial, el país ha iniciado un proceso de reconstrucción que se apoya, sobre todo, en el sector externo y en la fortaleza de su industria, sobre todo en el sector tecnológico.

Bienestar y progreso

Con su legendario sistema de bienestar social, que le ha deparado, entre otras cosas, la ventaja de una mano de obra notablemente calificada, Suecia se destaca por sus fortalezas tecnológicas y logísticas, que la llevan a ubicarse en el séptimo lugar del ranking. Habitada por una población que no llega a los 5 millones, y un PIB per capita que está entre los más elevados del mundo (US$ 98.102) Noruega, la nación que comparte con Suecia la península escandinava, se instala inmediatamente por debajo de su vecina, en el octavo puesto del ranking. Luego de convertirse en una potencia energética por sus reservas de gas y petróleo, Noruega optó por utilizar la renta de los hidrocarburos como un seguro de prosperidad a largo plazo, a través de un fondo soberano que suma US$ 500.000 millones, que garantiza la preservación de la estabilidad, aún en épocas de volatilidad global.

Finlandia, otro estado nórdico escasamente poblado, se encarama en el noveno lugar de la nómina, con una economía altamente industrializada, que exhibe notables logros en materia de telecomunicaciones, electrónica, ingeniería e industria papelera.

La lista del top ten se cierra con el Reino Unido, un líder histórico del comercio y las finanzas que sin embargo padeció largos períodos de recesión en los años ’80 y recibió un fuerte impacto durante la crisis financiera mundial. La situación parece haberse revertido, con un plan de austeridad que permitió controlar el déficit público y reducir la carga fiscal sobre las empresas.

Arriba y abajo en la región

También aquí se confirma la noción de que Chile es la niña bonita de América Latina a los ojos de la comunidad internacional de negocios. Para empezar, alcanza el puesto decimoséptimo del ranking general, casi 30 posiciones arriba del país latinoamericano (Perú) que lo sigue en el orden de preferencias.

Desde hace ya varias décadas, Chile ha construido una imagen difícil de equiparar en la región: la de una economía de mercado exitosa, con un alto nivel de apertura exterior, instituciones financieras sólidas y otras virtudes que le permiten tomar deuda a la tasa más baja que se registre entre sus vecinos. Las exportaciones representan algo más de un tercio su PIB, subrayan los analistas de Forbes, aunque admiten que el peso de las commodities (particularmente el cobre) es decisivo en esta área. Pero más relevante parece el buen desempeño de una economía que desde 1999 acumula un crecimiento promedio de 4% anual y también cuentan a su favor los casi 60 acuerdos bilaterales o regionales orientados a fomentar su comercio con Estados Unidos, la Unión Europea, el Mercosur, China, India, Corea del Sur y México, entre otros socios internacionales. Esta buena conducta fue premiada un flujo de inversiones extranjeras directas que cuadruplicaron durante los últimos siete años, hasta pasar la barrera de los US$ 15.000 millones. Chile es, además, el primer país de la región invitado a incorporarse al exclusivo club de la OCDE.

La Argentina presenta, en cambio, un agudo contraste en esta entusiasta evaluación. Ubicado entre Camboya y Burkina Faso, el país se coloca en el deslucido puesto 117° de la nómina general. Los analistas que elaboraron el ranking reconocen, sin embargo, que, por sus riquezas naturales, el nivel cultural de su población, el potencial exportador de su agricultura y su diversificada base industrial, el país parecía destinado, un siglo atrás, a convertirse en un líder de la economía mundial. Los factores citados para explicar porqué se nubló ese prometedor horizonte son conocidos: crisis recurrentes, déficit persistentes en las cuentas fiscales y en el frente externo, alta inflación, estallido de la deuda externa y fugas de capitales.

El informe reconoce los éxitos de la administración de Néstor Kirchner a la hora de salir del precipicio en que había quedado atrapada la economía tras la crisis de 2001, pero es poco contemplativo con la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. “El notable crecimiento económico de los años anteriores comenzó a desacelerarse rápidamente (luego de que asumiera en 2007), mientras las políticas oficiales desalentaban las exportaciones y la economía mundial entraba en recesión”, describe Forbes. “La economía se recuperó de la recesión de 2009, pero la insistencia del gobierno en políticas monetarias y fiscales expansivas exacerban el riesgo de una ya elevada inflación”.