La región se “argentinizó”

Según un informe del Banco Mundial.

16 de noviembre, 2012

La región se "argentinizó"

Hace algunas décadas, era un lugar común (y, en gran medida, una realidad) sostener que la Argentina era, dentro de la región, el país con la mayor clase media (en términos relativos) y aquel en el cual la movilidad social ascendente estaba más aceitada. En los ’80 el país tenía el 8% de la población de América Latina pero el 25% de sus clases medias. Sin embargo, en el último cuarto del Siglo XX, esa afirmación, al calor de las hiperinflaciones y las profundas recesiones, fue perdiendo veracidad.

Aun con sus oscilaciones, la situación en los comienzos del Siglo XXI era, a todas luces, mucho más negativa de la que había 20, 30 o 40 años atrás. Aún así, y exceptuando los peores años de la crisis 2001-2002, la Argentina seguía siendo, en los estándares regionales, un país socialmente cohesionado. En la última parte del siglo pasado, la movilidad social ascendente fue reemplazada por su contracara: la reproducción intergeneracional de la pobreza o, dicho vulgarmente, el que nace pobre, muere pobre.

En 2001, con más del 50% de la población viviendo en la pobreza (y, dentro de ella, una porción significativa, en la indigencia) estaba más que claro que la Argentina había dejado de tener una clase media fuerte.

Con el comienzo del Siglo XXI, las estadísticas eran más que contundentes al respecto. La Argentina se “latinoamericanizó”. En líneas generales y salvo contadas excepciones, esto ocurrió en casi toda la región, aunque el deterioro del cuadro social en la Argentina fue mayor. Pero en los 2000, la historia cambió para la Argentina, para la región y para gran parte del mundo en desarrollo. Las clases medias emergentes han sido, y son cada vez más, miembros importantes de la economía global. Si la Argentina se “latinoamericanizó” en el último cuarto del siglo pasado, en la primera década del Siglo XXI podemos decir que la región se “argentinizó” y que los países con fuertes clases medias y con procesos de movilidad social ascendente son cada vez más la regla, y menos la excepción.

Así lo demuestra un extenso informe del Banco Mundial (BM) dado a conocer esta semana (“Movilidad económica y el ascenso de la clase media latinoamericana”). Según el informe, la clase media en la región pasó de 100 millones de personas a 150 millones en la década que va del 2000 al 2010. Entre 1995 y 2012, 40% de los hogares escalaron en la pirámide socioeconómica. La gran mayoría no llegó, estadísticamente, a la clase media sino a una zona intermedia. La pobreza moderada pasó de más del 40% de la población total en el 2000 a menos de 30% en el 2010, es decir, 50 millones de latinoamericanos dejaron de ser pobres. Hace 10 años, por cada persona de clase media en la región había 2,5 pobres. Ahora, el ratio se igualó. En muchos países el ratio de más pobres por cada miembro de la clase media se remonta mucho más allá de los 2000.

El estudio considera de clase media a una familia tipo que tiene ingresos anuales de entre US$ 14.600 y US$ 73.000. En pesos, al tipo de cambio oficial, el rango iría de $70.000 a $350.000. Esquemáticamente, el informe divide a la población latinoamericana en prácticamente tres tercios: pobres (alrededor del 30%), clase media (otro 30%) y los vulnerables (40%), que están entre ambas categorías. Según el informe, la Argentina se destaca por ser el país en el cual la “redistribución” fue más importante a la hora de explicar el crecimiento de la clase media en los últimos años. En la gran mayoría de los países, fue el factor “crecimiento” el que explicó la expansión de la clase media.

En muchos los países, es más la gente que se autoubica en la clase media que la que realmente pertenece a ella. Es habitual que quienes integran la escala superior de la pirámide por su nivel de ingreso y patrimonio sostengan, equivocadamente, que forman parte de la clase media. La propia Presidenta se refirió a ella como una orgullosa integrante de la clase media cuando en realidad está en un escalón mucho más alto. En términos políticos, poseer una clase media extendida le debería asegurar a un país una menor polarización social y consecuentemente una mayor moderación política. En cualquier caso el crecimiento de las clases medias a partir de las millones de personas que dejan atrás la pobreza en los países más poblados del plantea, constituye la mayor transformación social de los últimos años.