El empleo

Otro desafío para el modelo.

13 de noviembre, 2012

ritmo_trabajo laboral

(Columna de Rodrigo Alvarez Litre, director de Analytica Consultora)

La actividad económica lentamente gana velocidad, pero el empleo sigue muy rezagado. El frenazo del primer semestre está condicionando uno de los principales pilares de expansión del mercado interno. El desempleo no aumenta significativamente pero tampoco baja, lo que empieza a reflejar ciertos límites del actual modelo.

Un repaso a los principales indicadores laborales da cuenta de esta realidad. Las suspensiones y despidos de trabajadores (medidos por Tendencias Económicas) durante el tercer trimestre han cedido respecto del turbulento segundo trimestre, pero todavía se ubican muy por encima de 2011. A diferencia de lo ocurrido en la crisis 2009 los despidos ahora son sistemáticamente inferiores a las suspensiones, lo que refleja la percepción empresaria de que se trata de un fenómeno más transitorio que permanente. Igual lectura generan los datos de ocupación en la industria, ya que las horas trabajadas caen (1,9% en el tercer trimestre) pero el empleo sigue aumentando (+1,2%), aunque a un ritmo cada vez más bajo.

La EPH (Indec) da cuenta de una suba marginal de la desocupación entre el primer y segundo trimestres (de 7,1% de la PEA a 7,2%) pero refleja un aumento significativo en la población subocupada (de 7,4% a 9,4%). En otros términos, hay más personas ocupadas que podrían trabajar más horas y no lo puede hacer. La lectura es coincidente.

Una encuesta recientemente elaborada por Manpower refleja que el enfriamiento en la demanda de empleo se mantiene. Sólo 12% de las empresas encuestadas espera aumentar su dotación en 2013, mientras 9% proyecta una caída y 78% no espera cambios. El saldo neto positivo (+3%) es el peor desde la crisis 2009 y se ubica 14 puntos por debajo del registro del cuarto trimestre del año pasado. La encuesta indica que en cuatro de las seis regiones del país se prevén incrementos en las dotaciones. Los planes de contratación más optimistas pueden observarse en la Patagonia (+22%) y en la región del NEA (+11%). Las proyecciones para el NOA (+7%) y el AMBA (+5%) son mucho más modestas. En tanto, los empleadores pronostican reducciones en Cuyo (-4%) y en la región pampeana (-2%). Las expectativas para la Patagonia son las mejores de los últimos cuatro años, lo que ratifica la proyección de crecimiento que tiene la industria petrolera a partir del nuevo impulso generado por YPF. Para las restantes regiones la tendencia es preocupante: las expectativas se ubican en los mínimos desde la crisis de 2009.

Los sectores

A nivel sectorial, la lectura es muy consistente con los tiempos que corren. Entre los segmentos más dinámicos en materia de creación de empleo se ubica la Administración Pública y Educación (+9%), seguida por servicios (+8%) y manufacturas (+6%). El Estado se ha convertido en un demandante activo, el sector servicios se beneficia del sesgo pro-consumo de la política económica y la industria luce algo más pujante de cara a 2013. Un peldaño por debajo se ubican comercio y transporte y servicios públicos (+5%). Los más golpeados son finanzas, seguros y bienes raíces (+2%), agricultura y pesca (0%) y minería y construcción (-4%). Era previsible, el sector inmobiliario tiene que achicarse para sobrevivir en un entorno de muchos menos negocios. El problema de fondo es que en todos los sectores las perspectivas para el cuarto trimestre se ubican en los niveles más bajos desde la recuperación pos-Lehman.

En síntesis, no se observa un proceso de destrucción de empleo generalizado sino problemas puntuales en algunos sectores. La subocupación asociada a la fuerte desaceleración en la actividad de 2012 debería atenuarse en los próximos meses, cuando la economía vuelva a crecer entre 3% y 4%. Pero la baja capacidad de generación de puestos de trabajo es el reflejo de problemas mucho más estructurales.

Causas de fondo

La retracción de la inversión es uno de los principales. Datos oficiales del segundo trimestre dan cuenta de una baja de la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF) de casi 4 puntos con respecto a igual trimestre de 2011 (de 25% a 21%). Si bien en la segunda mitad del año se estaría recuperando, difícilmente supere 22% del PIB en el promedio de 2012. Un retroceso muy significativo respecto a los más de 24 puntos registrados un año antes.

La construcción, que explica alrededor de la mitad de la IBIF, está digiriendo con dificultad la falta de dólares y operaciones. Si bien sigue siendo un destino privilegiado del ahorro “acorralado”, el nivel de rotación ha bajado sensiblemente, por lo que el ritmo de crecimiento será moderado. Mucho más golpeado resultó el componente equipo durable de producción, que explica prácticamente la totalidad de la contracción en la IBIF. Es cierto que una parte del daño fue autoinflingido por el cierre de la importación, pero el grueso responde a la apatía de las empresas. Este es el principal desafío del Gobierno.

Reactivar la inversión requiere no sólo concentrarse en su financiación, sino también en otras problemáticas. Por caso, el margen de rentabilidad de muchas compañías sigue en baja desde 2010. Las ganancias de las compañías que cotizan en el Merval se redujeron 20% en el último año y, paralelamente, el costo del capital se encareció significativamente. Más percepción de riesgo y menos rentabilidad es una ecuación que siempre deprime los “animal spirits” inversores. Si esta situación no comienza a revertirse lo que está en juego en el corto plazo no es el crecimiento de la actividad, sino el aumento del empleo.