Control de cambios

El primer aniversario.

9 de noviembre, 2012

Control de cambios

(Columna de Marcos Leonetti, director de laeconomiaonline.com)

Esta semana se cumple un año del comienzo de la implementación sistemática de normas definidas técnicamente como control de cambios, pero que a la prensa grandilocuente le gusta denominar “cepo al dólar”. Algunos economistas ya proponían el control de cambios mucho antes al ver la fuga de divisas del país hace un año y, proyectando el ritmo con el paso del tiempo, calculaban cuánto se necesitaba para que el Banco Central se quede igual que cuando lo recibió Raúl Alfonsín en 1983. Luego de varias erogaciones para cumplir con compromisos internacionales las reservas están en US$ 45.000 millones.

Hubo algún comentario de un ex presidente del Banco Central acerca de la posibilidad de hacer flotar libremente al dólar oficial para que se equilibre la oferta y la demanda, pero el costo calculado rondaba los US$ 30.000 millones. Es impensable reducir a un tercio las reservas porque se perturbaría la gobernabilidad. Cuidar los dólares es mucho más que mantener reservas, es un ancla contra la fragilidad con la cual hay que pugnar para sostener el rumbo de un tipo de gestión que próximamente cumplirá una década. Hay quienes siguen cuestionando el control de cambios, con el argumento de que tal restricción cierra la entrada de dólares que provendrían al país en nuevas inversiones extranjeras directas.

La realidad es que de acuerdo a registros provistos por la CEPAL, en el primer semestre de 2012 el incremento de la Inversión Extranjera Directa (IED) a nuestro país respecto a igual período de 2011 fue del 42%, cuando el agregado en la región fue del 8%. Este dato hecha por tierra los temores que acumulan quienes reniegan de los controles. China es el país que por primera vez alcanza el primer lugar en el ranking global de receptores de IED, medido en igual período de 2012. ¿Cómo son las reglas en el Gigante Asiático cuando, por ejemplo, un banco extranjero quiere abrir sus puertas en territorio oriental? Primero debe depositar US$ 20.000 millones y por diez años no puede remitir utilidades a su casa matriz, o sea, debe dejarlas en China.

Estas reglas son muy claras, no obstante, no ha disminuido el ingreso de capitales, sino todo lo contrario: superó por primera vez a los Estados Unidos, líder histórico indiscutido en recepción de inversiones. ¿Son las reglas rígidas las que detienen el ingreso de IED a un país? Ni China ni la Argentina pueden confirmarlo. Una por altas barreras de ingreso y la otra, por altas restricciones de índole coyuntural, han demostrado que no necesariamente sucede el mal tan temido. ¿Qué es entonces lo que está por encima de toda cuestión a la hora de decidir en qué país invertir? ¿La seguridad física? De acuerdo a un informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal A.C. (México), en el cual rankean a las ciudades de 300.000 habitantes más violentas del mundo, muestra que los países con mayor cantidad de ciudades violentas son las que más IED reciben de acuerdo al informe de la CEPAL.

Claramente, es la rentabilidad esperada la explicación más razonable para elegir un destino de inversión.

En nuestro país hay más de 2.000 empresas extranjeras instaladas, produciendo y exportando. Algunas de ellas son centenarias, y un cuarto del total son norteamericanas. Si no tuvieran la rentabilidad esperada, no permanecerían ni se ampliarían.

La Argentina reciente

Claro que el volumen de inversiones no es el que algunos estaban acostumbrados a observar. Aunque ha disminuido este año respecto al récord histórico del 2011, cuando arribó al 24,5% como porcentaje del PIB, se mantiene en niveles para nada despreciables. El argumento más escuchado a la hora de renegar de los controles cambiarios es que la alternativa de ahorro en moneda local está afectada por la inflación.

Es cierto: aunque está estabilizada desde hace algunos años, no es baja. También es cierto que bajar la inflación vía el enfriamiento de la economía aumentaría drásticamente la desocupación con lo cual el consumo disminuiría sensiblemente y el comercio acusaría recibo de la medida. Una disposición que colaboraría en mejorar el índice de inflación es que el INDEC tenga una medición ajustada a la realidad, lo que eliminaría el peso del componente que, a mi juicio, es el más pernicioso: el factor de las expectativas de inflación. Eliminar este elemento sería un renuevo de aire fresco que alentaría a mejorar el trabajo en otros aspectos relacionados con la meta de contener y bajar la inflación. Ya cumplimos doce años desde que como Estado soberano dejamos de colocar deuda en el mercado de capitales. Venimos de un default. Las restricciones vienen de ahí. No poder endeudarnos a costos razonables por cargar con una historia manejada por lobbistas que, amigables con los mercados, nos endeudaban indiscriminadamente hasta ponernos en una situación irreversible.

Este historial nos juega en contra, más allá de que en los últimos años se han cancelado compromisos externos con nunca en la Historia Argentina. Hay estudios que han sumado todo lo pagado (capital e intereses) en los últimos 35-40 años y les da que se ha pagado mucho más de lo que se ha recibido en calidad de préstamos.

Si a esto le sumamos que el haber cortado lazos con las calificadoras de riesgo no tiene reverso, las principales agencias internacionales se están encargando de hacer notar que los países que no les ofrezcan negocios adicionales sufrirán el castigo de la mala calificación, tal como lo demuestra un reciente estudio del Banco Central Europeo (BCE). Las empresas locales, cuando salen a tomar créditos internacionales, se ven afectadas por estas arbitrariedades. Una de las causas que desmejoran la nota argentina es el fallo que favorece a fondos buitres que no entraron en la renegociación de deuda en las dos oportunidades que abrió la Argentina.

Sin embargo, pese a lo adverso del fallo, es válido recordar que la Argentina ratificó prácticamente todos los tratados bilaterales internacionales vigentes que cedieron la jurisdicción a tribunales internacionales en los ‘90. Aunque nos sea desfavorable, esto es seguridad jurídica para quienes la reclaman como condición sine qua non para las inversiones. El mundo en general tampoco está pasando por un buen momento. El FMI hizo cuatro correcciones a la baja durante el 2012 en las estimaciones del crecimiento a nivel global para este año. Sí, leyó bien, cuatro correcciones en lo que va del año. Un análisis en contexto, nos permite ver nuestra situación de manera más equilibrada. No estamos en el paraíso, pero no estamos aislados del mundo ni nos hemos caído del mismo.

Se podrán criticar muchísimas gestiones y revisar otras tantas, pero lo que no podemos negar es que se ha tomado con toda la seriedad que requieren las circunstancias y que tanto la creatividad como la decisión firme estuvieron presentes durante este último año en el que se conmemora el primer aniversario del control de cambios.