Tipo de cambio

Una justificación que ya se escuchó.

10 de septiembre, 2012

Tipo de cambio

La cantidad de dólares que ingresan al país producto de la venta de bienes industriales es menor a la de un año atrás. El dato preocupa porque la caída no obedece a una baja de los precios, sino de las cantidades. En julio se vendieron 6,5% de unidades menos (autos, plásticos, máquinas, planchas de acero, etcétera) que un año atrás. En lo que va del año la caída es de 6,5%.

Para los empresarios industriales y para la mayoría de los economistas, ya no hay dudas. La Argentina sufre atraso cambiario. Héctor Valle, miembro del directorio de YPF, Aldo Ferrer y Eduardo Curia hablaron de atrasos, apreciación y eventual pérdida de competitividad. Ninguno de los tres son economistas ortodoxos o críticos del Gobierno.

La Presidenta habló sobre el tema y, como era de esperar, se pronunció en contra de esa postura. Dijo que el tipo de cambio no está retrasado y defendió la política de flotación administrada. Sorprendentemente utilizó argumentos de economistas ortodoxos que eran descartados de plano al inicio del actual ciclo político. Explicó que una devaluación perjudicaría más a los trabajadores y que atentaría contra los encadenamientos productivos. Cristina Kirchner reconoció que la matriz industrial es aún “muy dependiente de las importaciones”.

El debate sobre si hay atraso cambiario no es tan importante como saber qué hará el Gobierno al respecto. ¿Seguirá el Banco Central convalidando una devaluación de la moneda a una tasa menor que la de la inflación? ¿Si la inflación sube el año próximo –como sostiene la mayoría de los economistas, oficialistas y opositores–, cómo competirán las empresas en el exterior? En el horizonte se vislumbra un elemento adicional. El deterioro cambiario no podrá ser resuelto por la reactivación de la economía brasileña. Su desempeño en el segundo trimestre fue más flojo de lo previsto y el crecimiento esperado para el año será menor a 2%. El gobierno de Dilma Rousseff explora medidas keynesianas para apuntalar la demanda pero los economistas brasileños coinciden: la reactivación será lenta.

En la Argentina está comprobado que el desempeño industrial es más sostenible si Brasil crece que si el Banco Central devalúa. Pero también es cierto que las experiencias de apreciación cambiaria en la Argentina terminaron mal. Las empresas se beneficiaron en los últimos años con ventas records. Pero también los colchones se erosionaron como consecuencia de que la tasa inflación se estabilizó por encima del 20% y la devaluación del tipo de cambio por debajo del 10%.

Paolo Rocca, CEO de Techint, afirmó la semana pasada que el costo salarial en la Argentina es de 24 dólares la hora, mientras que en México pagan 12 dólares y en Brasil 9. Esto afecta a muchas producciones locales agravando los desequilibrios regionales del país. Hay sectores del Gobierno que miran el escenario cambiario con detenimiento para evitar que se acumulen distorsiones como ocurrió en muchas ocasiones en el pasado.