Ranking WEF 2012

El país perdió 9 posiciones.

12 de septiembre, 2012

Ranking WEF 2012

(Fracchia es  responsable del relevamiento WEF en la Argentina. Escrito junto a Estefanía
Campaniello, del IAE Business School)

Confeccionar un análisis sobre competitividad es una tarea que presenta una alta complejidad. Por un lado, debe analizarse de un modo comparativo, ya que la competitividad se basa en la capacidad de un país de poder competir con otro y, por otro lado, debe contemplarse que una serie de características muy variadas intervienen para hacer un país competitivo. El nivel de capacitación de sus recursos humanos, el nivel de desarrollo de sus mercados y el nivel de evolución de la tecnología, entre otros.

Siguiendo la definición propuesta por el WEF (sigla en inglés del Foro Económico Mundial) “la competitividad es el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país y, con ello, su nivel de prosperidad y tasas de crecimiento.

Según el informe confeccionado por el WEF, la Argentina perdió diez posiciones desde el año pasado a a este: del puesto 85º en el 2011, pasó al 94º en el corriente año. Al resto de los países latinoamericanos no les fue tan mal en el ranking como a la Argentina. Brasil subió cinco posiciones ubicándose (en 2011, está en el puesto 53º y en 2012 en el 48º). Chile, por su parte, bajó dos posiciones del lugar 31º al 33º; México mejoró del 58º al 53º; Perú pasó del 67º al 61º y Uruguay evidenció un desempeño similar y pobre como el de la Argentina, al pasar del puesto 63º al 74º, aunque la percepción de la sociedad uruguaya no es tan crítica.

A pesar del buen desempeño latinoamericano en el indicador, a los países de la región les resta profundizar aún más y les quedan grandes retos en materia de competitividad en lo que se refiere a infraestructura, instituciones y la necesidad de generar nuevos avances en investigación y desarrollo.

Específicamente, la observación con respecto a la Argentina es que no ha presentado una participación destacable en este índice. Sólo una vez logró introducirse dentro del 50% de los países más competitivos. Fue en la edición 2005- 2006 del reporte, cuando obtuvo la posición 54º sobre 117 naciones incluidas en la muestra. Desde entonces su participación ha sido mediocre y los resultados de 2012 muestran que la Argentina disminuyó su posición en todos los pilares que sostienen la construcción del indicador del WEF.

La razón de la caída pronunciada se debe al deterioro de las condiciones macroeconómicas (el país está en el puesto 94º dentro de 144 países), junto con una evaluación profundamente negativa de la estructura institucional (138º) y el ineficiente funcionamiento del mercado de bienes (140º), trabajo (140º) y financiero (131º), que representan las principales razones de la pobre evaluación. Si quiere hacerse un análisis complementario acerca de la posición argentina en los indicadores de competitividad mundiales puede observarse el índice Doing Business del Banco Mundial que investiga las regulaciones que favorecen la actividad empresarial y aquellas que la influyen en 183 economías bajo análisis. En el reporte 2012, la Argentina ocupó el puesto 113º (por delante de Brasil, 126º, pero muy por detrás de Chile ,39º), lo que significa que la Argentina es un país en el que el contexto regulatorio no favorece el surgimiento de firmas.

De esta manera puede observarse que la competitividad no está únicamente relacionada con la existencia de firmas competitivas que puedan acceder a los mercados internacionales, sino que el contexto institucional y las características de los mercados internos definen el posicionamiento relativo de los países.

Aumentar la competitividad nacional aumentando la productividad es el mejor modo de asegurar el crecimiento económico de largo plazo y disminuir, así, la probabilidad de ser afectados por shocks económicos. Esta es la razón fundamental para poner énfasis en políticas que puedan profundizar la competitividad del país en el largo plazo.