Los riesgos económicos en 2013

¿Se acelerará la inflación?

12 de septiembre, 2012

Los riesgos económicos en 2013

(Columna de opinión del economista Francisco Sánchez)

Entrando en época en la que las empresas planean el año que viene, emerge un consenso entre los economistas: 2013 va a ser mejor que 2012. Aunque las razones de las mejores sean exógenas o, con menos jerga, casi todo viento de cola. Parte del empuje va a venir de Brasil, donde los pronósticos de crecimiento real para 2013 se agrupan en 3,5%, el doble que este año.

Hay unos pocos escépticos que señalan que nuestro vecino tiene problemas más estructurales (algunos compartidos con otros países de la región): una presión impositiva muy alta sobre el mundo de los negocios y, relacionado a ello, la pretensión de que el sector privado invierta mucho a tasas reguladas y muy bajas, poca capacidad para llevar adelante proyectos de infraestructura y, por supuesto, la vieja restricción externa (si Brasil intenta crecer más rápido, el déficit de cuenta corriente sube varios puntos del PIB). La otra parte del crecimiento la va a aportar el campo: una supercosecha de más de 110 millones de toneladas que probablemente se pueda vender a precios récord.

Aunque hay alguna dispersión entre los pronósticos, la mayoría está de acuerdo que el campo va a agregar unos US$ 10.000 millones a la oferta de dólares en 2013. Y aunque estos dólares no van a alcanzar para volver atrás con la maraña de regulaciones escritas y prácticas no escritas que restringen la compra de divisas, sí van a permitir flexibilizar algunas que, en el margen, van a posibilitar que la economía crezca un poco más. También, se rumorea en los pasillos de las multinacionales mineras, que el Gobierno va a permitir que algunas de ellas paguen algo de dividendos en compensación –o con la justificación – de los flujos de inversión extranjera directa.

Tanto o más interesante que este consenso (que muy pocos desafían como escenario base) es el análisis de los riesgos que se enfrentan en 2013. En 2008 la Argentina perdió el superávit primario genuino (limpio de FMI, Anses y BCRA) y pasó a financiarse cada vez más con fuentes parafiscales. Ahora, sólo el BCRA a través de tres canales –reservas, adelantos transitorios al Tesoro y utilidades– financia entre tres y cuatro puntos porcentuales de PIB al Tesoro.

El problema de este financiamiento es que genera un exceso de oferta de pesos que, hasta ahora, el Gobierno eligió controlar principalmente con restricciones cuantitativas y mucho menos acelerando la tasa de depreciación del peso (que pasó del 8% al 15% anualizado). La solución de la represión financiera ofrece tasas de crecimiento bajas para los deseos ocultos del oficialismo pero crecimiento al fin.

Pero, ¿es estable? En 2013, a la emisión de pesos para financiar al Tesoro se va a agregar la emisión para comprar las reservas que, en términos netos, deberían aumentar (en 2012, en cambio, las reservas van a caer). El BCRA podría elegir esterilizar una parte importante de estos nuevos pesos pero la elección legislativa, en la que una parte del Gobierno cree que se define la re-reelección de la Presidenta, seguramente va a llevar a políticas monetarias y fiscales más laxas que de costumbre.

Entonces, el principal riesgo que la economía argentina enfrentará en 2013 es la aceleración de la inflación y, por supuesto, cual será la reacción del Gobierno frente a precios que suben más rápido de lo esperado. Que la inflación sorprenda al alza compromete no sólo la posibilidad de crecer sino, también, el manejo de la política cambiara.