La era de la migración selectiva

Cambios tras la crisis 2008-2009.

18 de septiembre, 2012

La era de la migración selectiva

Los patrones migratorios mundiales están cambiando. Un ejemplo: la migración neta de mexicanos hacia Estados Unidos está cerca de 0 y las aprehensiones fronterizas están en los niveles más bajos desde los ’70. En un paper publicado en la revista del FMI “Finanzas & Desarrollo”, Demetrios Papademetriou, presidente del Instituto de Políticas Migratorias, sostiene que tras la crisis de 2008-2009 las tendencias migratorias cambiaron.

Los países centrales serán cada vez más reacios a abrir sus fronteras a los flujos migratorios y, además, tampoco tendrán muchas oportunidades laborales para ofrecer y atraer a migrantes de países de ingresos bajos y medios. La crisis de empleo que atraviesan varios países ricos ha tenido a los inmigrantes, especialmente a los jóvenes, entre sus víctimas predilectas. España es un caso paradigmático: entre 1995 y 2010, la proporción de extranjeros sobre la población total pasó de poco más de 2% a 14%. Con una tasa de desempleo que supera con creces el 20%, el espacio para que siga creciendo esa proporción es baja. Los PIIGS, que se convirtieron en receptores netos de inmigrantes en sus años de auge, dejarán de serlo.

Según Papademetriou, la migración de países de ingresos bajos y medios a los países ricos se desaceleró, y seguirá haciéndolo. Los flujos migratorios entre países ricos, en tanto, se resentirán menos.

En cambio, irán ganando atractivo países de ingresos medios, o incluso bajos, que exhiben altas tasas de crecimiento, que ya operan como polos migratorios y que ofrezcan oportunidades (en definitiva, éstas son el motor de la migración). Países como Brasil, Turquía, China, México, Rusia, la India y Sudáfrica, entre otros, recibirán cada vez más inmigrantes y serán los dinamizadores de los flujos futuros.

Y no sólo recibirán a inmigrantes de países emergentes o subdesarrollados sino de países centrales. “La migración Norte-Sur crecerá con fuerza”, sostiene Papademetriou. Para la Argentina este escenario es una oportunidad que, bien aprovechada, puede ayudar a estimular el crecimiento y aumentar el capital humano.