El debate sobre la tasa de inflación

Las declaraciones de CFK.

28 de septiembre, 2012

El debate sobre la tasa de inflación

Luego de dar una conferencia en la Universidad de Georgetown, Cristina Kirchner respondió una serie de preguntas que le hicieron los estudiantes. Y allí apareció el tema de la inflación, sobre el cual dejó en claro su punto de vista y, consecuentemente, lo que cabe esperar en materia de políticas públicas. Aquí aparece un primer dato positivo porque la Presidenta habló abiertamente de la inflación, a la que siquiera nombra en sus discursos.

La Presidenta sostuvo que no son creíbles los datos de las consultoras privadas que ubican a la tasa de inflación en el 25% anual. La respuesta no puede sorprender porque de lo contrario hubiese tomado medidas en el Indec, pero sí llamó la atención la explicación que utilizó para demostrar su argumento. Dijo que el país hubiese estallado por los aires si la inflación fuese del 25%. Sin embargo, la experiencia argentina muestra que se puede convivir por un tiempo prolongado con una tasa de inflación elevada y, por otra parte, hay muchas provincias que tienen organismos que miden los precios y reflejan tasas de aumento superiores al 20%. Y ni Santa Fe, ni San Luis ni Mendoza estallaron por el aire.

Cristina Kirchner dio a entender que una tasa de inflación del 25% sería incompatible con el elevado nivel de consumo que se observa en el país. Eso, sin embargo, no es consecuencia de que la inflación sea mucho menor sino de la mejora en los ingresos de amplios sectores de la población, lo que sí es un mérito del Gobierno. Las convenciones colectivas que establecieron subas salariales superiores a los aumentos de precios, la AUH, los ajustes a las jubilaciones (a las que, también, accedieron más personas) y un mayor nivel de actividad permitieron que el consumo creciese a pesar de la inflación.

De todas maneras, el Gobierno toma decisiones que no parecen alineadas con el discurso presidencial como ocurre cuando aumenta el 25% las AUH u homologa acuerdos salariales que implican aumentos en torno a ese porcentaje. El mensaje fue contundente y, por lo tanto, no cabe esperar ningún cambio en cuanto a la estrategia oficial en materia de inflación. Tal vez se concrete hacia fines del año próximo la puesta en marcha del IPC Nacional, que se elaborará con el apoyo técnico del Fondo Monetario.

Sería un avance y, por lo tanto, ese proyecto no debería detenerse como consecuencia de las declaraciones cruzadas que hubo entre Cristina Kirchner y Christine Lagarde. El organismo le reclama a la Argentina estadísticas confiables lo cual puede considerarse razonable dados los cuestionamientos que hacen distintos sectores y hasta las contradicciones en las que incurre el sector público. Pero la metáfora de la tarjeta roja que utilizó la directora del FMI fue inapropiada y demostró –una vez más– la poca destreza política que suelen tener los funcionarios del organismo.

Pero el debate sobre las declaraciones no debe impedir el avance de la discusión sobre la cuestión de fondo, que es reducir la tasa de inflación de la Argentina.