Tendencias comerciales

Cambios y continuidades con relación a los ’90.

14 de agosto, 2012

Tendencias comerciales

En la primera década del Siglo XXI, el comercio argentino tuvo cambios y continuidades con relación a lo que ocurría en los ’90. 

  • Entre las continuidades, figura la profundización de la apertura. “Mientras a fines de los noventa el coeficiente de apertura (exportaciones + importaciones de bienes y servicios/PIB) alcanzó 22,6%, en el trienio 2008-10 representó 42,2%. Este mayor grado de apertura significó que las variaciones en los intercambios con el resto del mundo tengan una mayor influencia sobre la actividad económica interna, tanto positivamente –por la tracción que puede significar sobre la producción y el empleo un aumento en las ventas externas– como negativamente, por la mayor competencia de los productos importados a la que se ven enfrentadas una mayor cantidad y variedad de empresas”, explican Daniel Berrettoni y Mariángeles Polonsky en el número 19 de la revista del Centro de Economía Internacional (CEI). 
  • Un cambio ha sido la modificación en el signo de la balanza comercial. “Desde el punto de vista macroeconómico, se destaca la reversión de déficit a superávit del saldo comercial de bienes y servicios, de más de seis puntos porcentuales en términos del PIB cuando se compara el promedio de 2008- 2010 con lo observado en los años noventa. Este cambio permitió sostener un saldo positivo en la cuenta corriente y por tanto financiar el crecimiento de la inversión agregada sin necesidad de recurrir al financiamiento externo neto, como había ocurrido en la última parte del Siglo XX”, comentan Berrettoni y Polonsky. Como indican Gabriel Molteni y Gonzalo de León en su columna, en 2012 el país cumplirá once años consecutivos con un balance comercial de bienes positivo superior a los US$ 10.000 M. En su columna, Marina Dal Poggetto y Martín Vauthier proyectan que en 2013, al igual que en 2012, el ahorro superará los US$ 12.000 M.
  • Por último, la profundización del déficit comercial de la industria es uno de los datos a tener en cuenta a la hora de labrar estrategias sustentables de desarrollo. Las manufacturas ganaron peso tanto en las ventas como en las compras de la Argentina. Las MOA pasaron de representar el 33% del total exportado en 1998-2000 a 35%, mientras que las MOI pasaron de 31% a 33%. Las MOI han sido las estrellas: fue el único gran rubro que tuvo un crecimiento de los volúmenes superior al promedio de las cantidades exportadas por la Argentina. “Si se compara el trienio 1998-2000 con el 2008-10, el aumento fue de 120% frente a una expansión de 57% de las exportaciones totales”, sostienen Berrettoni y Polonsky. Pero, si bien crecieron las ventas de MOI, más lo hicieron sus importaciones, es decir, se profundizó el déficit de MOI. “La mejora en el saldo comercial que mostró la Argentina entre fines de los noventa y fines de la última década, está explicada por el aumento en el superávit comercial de Productos Primarios y MOA con la mayor parte de los socios, parcialmente compensado por el incremento en el saldo negativo de las MOI”, señalan y concluyen que el perfil comercial del país se acentuó en la primera década del Siglo XXI. El déficit de MOI promedió US$ 16.500 millones en 1998-2000 y US$ 22.400 millones en 2008-2010. Casi todo el incremento del déficit se produjo con Brasil y China. El déficit con EE.UU. y Europa se redujo (pero no se revirtió) por este desplazamiento de los abastecedores de la Argentina. Entre Brasil y China hay una diferencia no menor: mientras al primero le vendemos un gran volumen de MOI; al segundo, poco y nada. El superávit de MOI sí aumentó con el resto de América Latina (la categoría “Resto de Aladi”), lo que es un dato a tener en cuenta hacia donde enfocar la estrategia comercial. Entre 1998-2000 y 2008- 2010, el superávit comercial en las MOI con esa región pasó de US$ 580 a US$ 3.200 millones.

(De la edición impresa)