Sector automotor

El récord se mantiene, pero el freno preocupa.

15 de agosto, 2012

Sector automotor

La plaza automotriz argentina vive un momento ciertamente inexplicable. Por un lado, el patentamiento de unidades 0km en los primeros siete meses de este año alcanzó la cifra más alta de toda la historia para un período enero- julio. Por otra parte, las ventas a Brasil esperadas para el último trimestre muestran posibilidades de una importante recuperación, gracias a los estímulos que está aplicando Dilma Rousseff.

Las ventas resisten, pero crece la sensación de haber alcanzado un techo y cada vez son menos los que se animan a decir que este año se superará la venta de 2011. ¿Qué está ocurriendo en realidad? El tema, según parece, tiene que ver con las medidas tomadas por el Gobierno desde noviembre del año pasado, con el casi exclusivo objetivo de evitar una sangría importante de dólares. ¿Cuál es la radiografía que se ve hasta ahora?

Veamos: La Asociación de Concesionarios de Autos (ACARA) indica que el nivel de patentamiento está mejor de lo que se esperaba. En julio se registraron 73.000 vehículos, 4,7% más que en junio de este año y 0,1% menos que en julio del año pasado. En siete meses de este año contra siete meses del año pasado se llevan vendidos 533.184 vehículos (récord histórico para un período enero-julio), 3,2% más que en el mismo período del año pasado. De hecho, en los primeros siete meses de cada año entre 2006 y 2010 se promedió una venta de 390.000 autos, en 2011 se logró un patentamiento de 517.000 unidades y en 2012 se acaba de marcar un récord absoluto de 533.000 vehículos.

Si alguien hubiera anticipado esta cifra, estaría todo el mundo descorchando champán, pero como el clima es descendente, ahora hay desánimo y temor por fin del ciclo. Por supuesto, el mercado automotor local ya no crece a tasas chinas del 15 o 20% anual, como venía pasando, pero estos números siguen manteniendo, al menos por ahora, la expectativa de lograr en 2012 la mayor venta anual de todos los tiempos para la industria automotriz argentina.

Es obvio que a fines del año pasado, cuando todavía no se conocía el cepo cambiario, muchos soñaban con que la venta anual se acercaría al número soñado de un millón de unidades, pero –a medida que se fueron tomando complicadas decisiones económicas– el número proyectado empezó a bajar mes a mes, tanto que ahora casi nadie imagina una venta anual superior a las 880.000 unidades, es decir, 2,6% por encima del récord absoluto de 857.983 vehículos logrado en 2011.

Las opiniones del sector

Con una declaración particularmente extraña para un hombre de mercado, que generalmente busca contagiar optimismo para que las ventas se multipliquen, el gerente general de la división comercial de Volkswagen, Marcelo Dato, salió a asegurar que las cifras récord del sector están a punto de apagarse: “Nuestra previsión –dijo, y por su cargo su opinión debe ser muy tenida en cuenta– es una venta de (apenas) 780.000 vehículos para todo el año, es decir un 10% por debajo de 2011”, puntualizó el ejecutivo.

¿Se concretará semejante descenso? Según el informe mensual que emite la Asociación de Fabricantes de Autos (ADEFA), las empresas –que conocen en profundidad lo que está sucediendo con el mercado (reciben datos clave mucho antes que el resto de los analistas)– están apretando el freno de manera consistente. El reparto de unidades que realizaron las terminales a la red de concesionarias bajó fuerte en julio: declinó 8,1% contra junio de este año y descendió también 8,1% contra julio del año pasado.

Comparando los primeros siete meses de 2012 contra los primeros siete meses del año pasado, la entrega de unidades a concesionarios bajó 2,8%, por lo que este año se convierte, detrás de 2011, en el segundo mejor año de toda la historia.

¿Qué fue lo que se les entregó a los concesionarios? El mayor descenso tuvo que ver con los importados: bajó más fuerte en julio, ya que declinó 19,5% contra junio de este año y descendió 20% contra julio de 2011. Ahora bien , decididamente influidas por las trabas al comercio exterior, las empresas se están dedicando a repartir más de los autos denominados de origen nacional, que en realidad tienen poco más del 30% de las piezas auténticamente argentinas, ya que el 70% del contenido total también es importado.

Y, a contramano de lo ocurrido con los vehículos “totalmente importados”, los “autos nacionales” tuvieron en julio una mejora en el reparto de unidades a la red: se repartieron 9,3% más que en junio de este año y 10,5% más que en julio del año pasado. Y, en siete meses contra siete meses, la entrega de autos nacionales subió 11,3%.

Con muchos empleados suspendidos en varias empresas del sector (debido fundamentalmente a las trabas al ingreso de autopiezas importadas, para impedir la salida de dólares, aunque esta semana Renault paró su producción en Córdoba porque las trabas fueron realizadas por un reclamo gremial en la Aduana del lado brasileño), el mes de julio encontró algún pequeño alivio en cuanto a las líneas de montaje.

Sea como fuere, en julio se produjeron 65.900 unidades (el segundo mejor mes de este año), 24,4% más que en el marcadamente pobre junio de este año, pero 6,7% por debajo de lo producido en julio del año pasado. Además, en siete meses de este año se llevan armados 14,1% menos unidades que en enero-julio del año pasado, y ese sí es un dato claramente negativo. Pero donde las cifras de ADEFA se convierten en un abismo ciertamente preocupante es en la exportación. En julio se mandaron al exterior apenas 28. 483 vehículos, 4,7% menos que en junio de este año y un dramático 38,4% por debajo de lo exportado en julio del año pasado. En siete meses de este año contra igual período del año pasado se llevan vendidos afuera 30% menos autos.

Las exportaciones

La caída externa se siente en casi todos los destinos, pero parece más abultada con Brasil, porque el principal socio del Mercosur concentra el grueso de la venta que va al exterior. Prácticamente 8 de cada 10 autos argentinos que van al mundo se colocan en el mercado brasileño. Pero, donde también se nota un descenso muy importante es en la exportación a México y a Europa. Los mexicanos se llevaban casi el 4% de las ventas externas y ahora se llevan el 2%, después de haberse terminado el régimen bilateral (con la suspensión del Acuerdo de Complementación Económica número 55 “ACE55” entre la Argentina y México debido a que el déficit de dólares con los mexicanos era gigante para la Argentina, según la consultora Abeceb, alcanzó en los 832 millones de dólares en 2011). Y con Europa también hay una merma: se llevaba casi el 10% de las ventas externas, pero esa participación cayó a casi 8,5%, debido en parte por la crisis económica que se focaliza en España e Italia.

De todos modos, el tema Brasil no debe ser dejado a un lado. La misma consultora Abeceb estima que en todo el 2012 la venta de autos argentinos al socio más grande del Mercosur acumulará una caída del 23%. Y esto es a pesar de que se pronostica que Brasil tendrá una mejora en los últimos meses del año. En el fondo del mercado hay muchos temas en discusión. Esta semana, por ejemplo, en las habituales rondas de negocios que suele organizar la Confederación General Económica (CGE), hubo conversaciones entre 150 empresarios autopartistas y el secretario de Comercio Guillermo Moreno, preparando un viaje de promoción al mercado brasileño.

Es que las restricciones cambiarias y el bloqueo a la importación han generado distorsiones ciertamente increíbles. Con una brecha cambiaria cercana al 35% entre el dólar oficial y el paralelo (estuvo cerca del 50% hace un mes), algunos concesionarios que venden autos de lujo, con precios en dólares, aceptan ofertas pesificadas con precios a valor oficial y, quienes tienen dólares en la mano, consiguen rebajas muy importantes.

Un ejemplo: hay unidades que se venden a 70.000 dólares, que pesificados a valor oficial son algo menos de 323.000 pesos, pero quien vende esos dólares en el paralelo obtiene 434.000 pesos, con lo cual se ahorra la friolera de 111.000 pesos, logrando un descuento del orden del 25%. Pero, además de eso, hay otros elementos a tener en cuenta, porque las actuales trabas en el comercio exterior están teniendo un impacto muy importante en el mercado interno.

Tal como sucedió en la Argentina de los años ‘80, en los que predominó la existencia de pocos modelos, ahora es un país aburrido en la compra de modelos. Muy atados a las ofertas, los argentinos se amontonan en los tres modelos más vendidos: tal como ocurre desde hace varias temporadas, el podio es ocupado por los mismos.

En siete meses de este año el más vendido fue el Volkswagen Gol (41.113 vehículos), seguido a gran distancia por el Chevrolet Classic (28.509) y el Peugeot 207 (19.604). Y esta concentración de la demanda viene con un agregado particular: en los años anteriores los tres modelos más vendidos significaban el 17% de las ventas totales, pero este año son nada menos que el 23% de la venta global.

Estas restricciones al comercio también tienen un fuerte impacto en el reparto de mercado entre las empresas. La alemana Volkswagen, que es líder indiscutida desde hace años, con entre 20 y 22% de las ventas totales, cayó en julio a algo menos del 19% de las colocaciones. Y, para sorpresa de todos los observadores, en segundo lugar se ubicó la francesa Renault, con el 17,7% de las ventas, superando a la estadounidense Chevrolet.

(De la edición impresa)