Mejora el perfil financiero del país

Una tendencia festejada por el Gobierno.

3 de agosto, 2012

Mejora el perfil financiero del país

Finalizó el último tramo del Boden 2012. El vencimiento era ansiosamente esperado por la Casa de Gobierno y el Palacio de Hacienda porque representa el fin de la etapa del corralito financiero, del default de la deuda y de las consecuencias de la crisis 2001-2002. El pago se efectivizará con reservas del Banco Central, tal como viene ocurriendo en los últimos años, un recurso que comenzó a usarse en 2010 mediante el denominado “Fondo del Desendeudamiento”.

La operación involucra US$ 2.198 millones en capital y otros US$ 9 millones en intereses, lo que arroja un monto total de US$ 2.207 millones. La amortización total de este bono se efectuó en ocho cuotas anuales, iguales y consecutivas, equivalentes cada una al 12,5% del monto emitido, que empezaron a cancelarse a partir del 3 de agosto de 2005. Asimismo devengó intereses sobre saldos a partir de la fecha de emisión, que fueron pagados por semestre vencido, según la tasa Libor.

Un atractivo para los inversores fue que estos títulos gozaban de todas las excepciones impositivas dispuestas por las leyes y reglamentaciones vigentes en la materia y tenían una aceptable liquidez en el mercado, además de ofrecer una interesante renta en dólares, en un mundo con tasas en mínimos históricos.

La cancelación del título público es presentada por el Gobierno como un ejemplo de la política de desendeudamiento externo del país a tal punto que en la página web del Ministerio de Economía se puso un contador registrando los días, horas, minutos y segundos restantes para el pago final. Es que claramente el perfil financiero de la Argentina mejoró sustancialmente desde los niveles abultados registrados a fines de los ’90 y que derivó en una crisis sin precedentes. Hoy el país se destaca por un nivel bajo de deuda en relación a su Producto Bruto Interno con la ventaja que buena parte de esa deuda tiene una flexibilidad única al ser mayormente pasivos intrasector público (menos del 10% de la deuda en divisas sobre el PIB está en manos privadas).

Lo que opaca algo la situación es que el fin del emblema de la crisis 2001 llega en momentos en los que la economía argentina trastabilla, muestra claros indicadores de desaceleración de la actividad y caídas notorias en algunos sectores.

(De la edición impresa)