El heterogéneo crecimiento regional

La región tiene buenos fundamentos.

23 de agosto, 2012

El heterogéneo crecimiento regional

(Columna de opinión del economista Juan Pablo Ronderos)

La volatilidad y la incertidumbre dominan nuevamente el escenario global desde hace unos meses. Atrás parece haber quedado la paz de fines de 2011 y principios de 2012, sustentada en una economía estadeounidense supuestamente en franca recuperación pero, en especial, en un posible relajamiento inmediato de la situación europea. Los últimos datos en EE.UU. y, fundamentalmente, la falta de soluciones definitivas a los problemas en el Viejo Continente, volvieron todo a foja cero.

En este marco de fuerte volatilidad e incertidumbre global, los países latinoamericanos enfrentan el gran desafío de mantener tasas de expansión razonables. En este campo, han mostrado performances de todo tipo desde fines de 2011. Por un lado, la Argentina y Brasil parecen ser los más golpeados por la situación internacional y por cuestiones de orden interno, con una desaceleración en sus indicadores de crecimiento económico en la comparación interanual. Algo similar ocurre en el caso de Colombia, aunque en una menor magnitud (ya que los últimos registros se ubican en línea con los correspondientes al período 2010 y primer semestre del año pasado). Perú y México, por su parte, exhiben un crecimiento que se mantiene elevado y estable, mientras que Chile y Venezuela registran aceleraciones en su ritmo de expansión respecto de algunos trimestres atrás.

Sin embargo, a pesar de esta heterogeneidad en los indicadores en la comparación interanual, existe mayor homogeneidad en los resultados del análisis de las series desestacionalizadas. En lo que va del año prácticamente todas las grandes economías latinoamericanas, con excepción de Perú, muestran tasas de expansión acumuladas anualizadas menores a las correspondientes al mismo período de 2011. México, Chile y Colombia dan cuenta de un crecimiento sensiblemente menor (en el caso del país azteca, la desaceleración habría ocurrido en los últimos meses, luego de un comienzo de año a toda velocidad), en tanto que Argentina y Brasil presentan contracciones en el primer semestre de 2012.

De todas maneras, de acuerdo con los pronósticos del mercado, la región lograría sortear con éxito este contexto global volátil e incierto en 2012 y 2013, con un crecimiento esperado similar o apenas un escalón por debajo de los registros anteriores. Los factores detrás de este optimismo respecto del futuro de la región son varios, pero pueden sintetizarse en cuatro:

  • Fortaleza macroeconómica inédita. El principal factor detrás de esta perspectiva positiva es su fortaleza macroeconómica, con fundamentals pocas veces registrados en Latinoamérica en las últimas décadas. Superávit fiscales, deudas públicas en niveles manejables, stocks elevados de reservas internacionales, inflación controlada y desempleo bajo son, entre varios otros condimentos, características presentes en prácticamente todos los países de la región (con pocas excepciones), lo que les da más margen para enfrentar un contexto internacional adverso. 
  • Elevados términos del intercambio. Los precios de sus productos de exportación, más específicamente de las commodities (minería, agropecuarios, etcétera), que impulsan los términos del intercambio a niveles récord, son un sostén para las economías de la región. Este proceso está íntimamente vinculado con la irrupción de China en el contexto mundial y del mayor peso de las economías emergentes en general. Y no se ha visto interrumpido en los últimos meses a pesar de la mayor incertidumbre global. 
  • Sostenido flujo de capitales. En este escenario de buenos fundamentals no es extraño entonces encontrarse con un flujo de inversiones externas hacia la región más que satisfactorio. En un mundo volátil e incierto, y con tasas de interés muy bajas, especialmente en los países desarrollados, Latinoamérica representa una excelente oportunidad como destino de inversiones financieras y reales con una rentabilidad aceptable y sin riesgos excesivos. De acuerdo con los datos del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), la región concentraría alrededor del 27% de los capitales privados destinados a emergentes en el período 2012-2013, la máxima participación desde 2001, consolidando la tendencia ascendente de los últimos años. Este share representaría un total de US$ 495,000 millones en esos dos años, con una media similar a los niveles máximos registrados desde 2010 y que es cinco veces mayor a las inversiones externas que ingresaron a Latinoamérica entre 2000 y 2006. 
  • Menor peso de Europa en el comercio exterior. La región en general muestra lazos sólidos con el Viejo Continente en materia comercial. Pero ese destino ha perdido importancia para la mayoría de las economías latinoamericanas en los últimos años, lo que diluye el efecto negativo que un menor crecimiento en Europa puede tener sobre la actividad económica en la región. Esta caída está relacionada con el aumento de la participación de China en el comercio exterior latinoamericano, y con un sostenido comercio intrarregional.

En este escenario, Perú, Colombia, Venezuela y Chile encabezan la lista en lo que hace a tasas de expansión del PIB real esperadas para 2012. Un escalón por detrás se encuentra México, mientras que la Argentina y Brasil cierran el listado. Y las perspectivas para 2013 son mejores o similares para prácticamente todos los países, con excepción de Venezuela.

Sin embargo, de deteriorarse aún más la situación en Europa, las economías emergentes se verían afectadas y Latinoamérica no sería la excepción. Una crisis de importancia a nivel mundial impactaría negativamente en aquellos factores que permiten sostener un escenario base positivo. La inédita fortaleza macroeconómica mostrada sería insuficiente para evitar un estancamiento, una recesión e incluso una crisis.

Por el momento, este escenario internacional no es el más probable (aun cuando los riesgos hayan crecido en las últimas semanas), pero habrá que seguir los acontecimientos en el corto plazo, en especial en Europa, para no llevarse sorpresas en Latinoamérica.

(De la edición impresa)