Comercio exterior

¿Qué dejó el primer semestre?

14 de agosto, 2012

Comercio exterior

(Columna de opinión de Gabriel Molteni y Gonzalo de León, economista jefe y analista económico de la Cámara Argentina de Comercio -CAC-, respectivamente)

En los primeros seis meses del año, el comercio exterior argentino –medido como la suma de las exportaciones y las importaciones de bienes en dólares corrientes–, registró una caída de 3,2% en relación a igual período del año anterior, fruto de contracciones simultaneas de las exportaciones y de las importaciones. Si bien es cierto que el comercio mundial también se ha desacelerado, las estimaciones del FMI prevén un crecimiento positivo para 2012 (de 3,8%, frente a avances de 12,8% y 5,9% registrados en 2010 y 2011, respectivamente). De esto se deriva que, al explicar la caída que presentó nuestro intercambio exterior en el primer semestre, difícilmente pueda argüirse una mera replicación de la tendencia global. Es necesario analizar otros factores.

En primer término, resulta inevitable hacer referencia al impacto que ha tenido la implementación de la Resolución 3252/12 de la AFIP que introdujo la Declaración Jurada Anticipada de Importaciones (DJAI) –con efecto a partir del 1º de febrero–. Cabe destacar que esta norma está fundada en una sugerencia formulada por la Organización Mundial de Aduanas (OMA) del 2005, que establece las pautas fundamentales para la facilitación y seguridad del control aduanero, tendente a establecer una ventanilla única 100% electrónica (sin papeles), que brinde seguridad y solvencia a nivel internacional. Más allá de los méritos que el sistema pueda tener, es indudable que la nueva normativa generó dificultades en la actividad importadora y tendió a frenar nuestras compras externas.

No menos relevante es el hecho de que en los últimos meses la economía argentina experimentó una sensible desaceleración: sirva de referencia que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), elaborado por el Indec, que había mostrado en octubre del año pasado un avance interanual de 9,1%, registró en mayo –último dato disponible– una caída de 0,5% en relación a igual período de 2011. Es esperable que la demanda por importaciones haya perdido fuerza como resultado de este menor dinamismo.

Por otra parte, la sequía que afectó al país hacia finales del año pasado y comienzos de 2012 perjudicó la producción de dos importantes complejos exportadores del país, el sojero y el maicero, que en 2011 representaron el 24,5% y el 5,6% del total exportado, respectivamente.

Adicionalmente, el virtual estancamiento de la economía brasileña –en el primer trimestre el PIB de Brasil avanzó apenas 0,8% en relación a igual período del año previo y en el primer semestre la industria acumuló una baja de 3,8%– dificultó la colocación de buena parte de nuestros productos industriales. Sirva de referencia que, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores, las exportaciones argentinas de vehículos (de lo cuales 80% se colocan en el mercado brasileño) cayeron en junio 36,1% interanual.

Según las cifras del Indec, en junio la Argentina exportó bienes por US$ 7.121 millones, lo que le permitió acumular en el primer semestre ventas al exterior por US$ 39.647 millones. Por otra parte, las importaciones en junio fueron de US$ 6.097 millones y acumularon en los primeros seis meses del año US$ 32.311 millones. Todo esto derivó en un primer semestre con un superávit en la balanza comercial de US$ 7.336 millones, 26,4% superior al de igual período de 2011. De suponer que las tasas de variación de las exportaciones y las importaciones estarán en línea con las observadas en el primer semestre puede estimarse que el presente año cerrará con un excedente comercial en torno a los US$ 12.500 millones. De este modo se lograría el decimoprimer año consecutivo con un superávit de la balanza comercial superior a US$ 10.000 millones. Y se daría cumplimiento al que, según diversos medios de prensa, es la meta gubernamental para esta variable en 2012: alcanzar o superar los US$ 12.000 millones.

En el acumulado del primer semestre, las exportaciones en dólares registraron una contracción en valor de 1% en relación a 2011, que estuvo esencialmente explicada por una contracción en los volúmenes vendidos, dado que los precios no registraron cambios. Por otra parte, las importaciones en dólares cayeron 5,7%, con precios en alza y volúmenes que cayeron aproximadamente 10%.

Rubros

Distinguiendo por rubros de exportación, se observa una baja de 1,1% en Productos Primarios, muy asociada a la contracción de 23,6% que registraron las ventas de Semillas y frutos oleaginosos –a su vez vinculada a la caída de la cosecha antes mencionada–, aunque también hubo bajas en otros productos, como lanas sucias, fibra de algodón y frutas frescas. Por otra parte, las Manufacturas de Origen Agropecuario tuvieron una merma de 2,9%, también vinculada al mal desempeño del sector sojero –sirva de referencia que la categoría Grasas y aceites cayó 11%–. En Manufacturas de Origen Industrial se registró una baja de 1,8%, merma que puede explicarse por la baja en Material de transporte terrestre –que fue de 7,1%– y por la contracción en rubros como Textiles y confecciones, y Metales comunes y sus manufacturas. El único rubro de exportación que tuvo una mejora fue Combustibles y energía, explicada por la suba de 71% que tuvieron las ventas de petróleo crudo.

En lo que respecta a importaciones, se observaron bajas en las categorías Bienes de capital (21%), Bienes intermedios (6%), Piezas y accesorios para bienes de capital (4%) y Bienes de consumo (13%). Por otra parte, aumentaron las compras de Combustibles y lubricantes (16%) y de Vehículos automotores de pasajeros (4%). Cabe destacar que la baja en las importaciones de Bienes de capital y sus piezas y accesorios necesariamente implica una caída en la inversión, y que la notoria contracción en las importaciones de Bienes intermedios afectó el proceso productivo de algunos sectores.

Regiones

Analizando las ventas por zonas económicas, se observan fuertes caídas en las exportaciones destinadas a Oriente Medio (14,5%), Magreb y Egipto (14,3%), la Unión Europea (13,6%) y Asean (10,8%). El mejor desempeño correspondió al agregado que el Indec denomina Resto de ALADI (en donde se incluyen países como Venezuela, Colombia y Ecuador, entre otros), con un alza de 26%. Por otra parte, las importaciones que más cayeron fueron las originadas en Corea del Sur, que mermaron 33% y las provenientes del Magreb y Egipto (31%). También se redujeron las provenientes del Mercosur (16%). En el otro extremo se ubicó Resto de ALADI, con una suba de 68%.

Un sector clave

En definitiva, en poco tiempo el panorama que enfrenta el comercio exterior argentino ha experimentado cambios sustanciales, como resultado de factores tanto locales como externos, que han derivado en una caída de los volúmenes exportados e importados. La trayectoria que éstos tengan no es algo trivial o que afecte sólo a un pequeño sector de la sociedad, ya que las vinculaciones con el resto de la economía son múltiples.

Si bien algunos de los factores que perjudican actualmente a nuestro intercambio externo tienen características netamente coyunturales, resulta aconsejable la adopción de políticas que fomenten nuestra inserción internacional desde el punto de vista comercial. La evidencia histórica muestra que una parte no menor del desarrollo de una nación pasa por saber vincularse adecuadamente con el exterior y que en dicho proceso el aspecto comercial cumple un papel sustancial. No parece exagerado afirmar que los países que logran integrarse de manera inteligente al mundo tienen transitado una buena parte de su camino hacia el desarrollo.

(De la edición impresa)