Atención, atención

...con la deuda de Japón.

30 de agosto, 2012

Atención, atención

La deuda soberana de Japón es insostenible sin una corrección sustancial de la política fiscal. Así comienzan un reciente paper los economistas Takeo Hoshi (Universidad de California) y Takatoshi Ito (Universidad de Tokio). Que el mercado nipón de renta fija se haya mantenido tan tranquilo (aun en esta crisis) es, por ello, una sorpresa. Los mercados siguen confiando en Japón, a pesar de hacer punta entre los países desarrollados en el ranking de deuda pública/PIB.

Hace unas semanas, el FMI advirtió que, de no mediar correcciones, la deuda pública neta de Japón llegará al 200% del PIB en 2023. Hasta ahora, el ahorro del sector privado ha permitido que los bonos japoneses encuentren compradores. Pero, dicen Hoshi e Ito, con una población que envejece, ese ahorro privado podría desaparecer y, si el Gobierno no avanza hacia un esquema de mayor equilibrio en las cuentas públicas, se podría “gatillar” una crisis. ¿Cuándo? Cuando la deuda supere a los activos financieros totales del sector privado. Si se llega a ese nivel, subirían las tasas y Japón podría sufrir problemas para refinanciar su deuda.

Eso podría pasar, ceteris paribus, en los próximos diez años. Las instituciones financieras, fuertemente apalancadas con deuda pública, estarían en la primera línea de consecuencias. También afectará el costo de endeudamiento para las familias y las empresas.

Si las autoridades no actúan, empiezan las tensiones en el mercado de renta fija y el Gobierno debe “defenderse” ante un ataque especulativo, Japón deberá responder con más inflación (por una monetización de la deuda), un Estado Benefactor más tacaño y/o una caída en los patrones del consumo producto de una fuerte devaluación. Hoshi e Ito proponen, por ejemplo, subir gradualmente el IVA, que hoy es de sólo 5%. El Gobierno japonés anunció que quiere que el coeficiente del IVA pase de 5% a 10% en los próximos años. Si alcanzará para estabilizar los ratios de deuda aún es una incógnita.

Hasta entonces, dicen Hoshi e Ito, no hay que olvidarse de Japón.

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