La región resiste (por ahora)

De acuerdo a la Cepal.

18 de junio, 2012

La región resiste (por ahora)

La CEPAL no rebajó las proyección de crecimiento de América Latina para 2012. Dado el deterioro en el contexto global, es un buen dato. Según el organismo, el PIB regional crecerá 3,7% este año (en tanto y en cuanto EE.UU. crezca y la crisis europea se contenga).

A pesar del turbio escenario global, “en el primer trimestre de 2012 se detuvo e invirtió parcialmente la desaceleración de la actividad económica observada en América Latina y el Caribe. Respecto del mismo período del año anterior, se produjeron aumentos significativos de la tasa de crecimiento en Perú, Chile y Venezuela, así como un incremento leve en México. En Brasil, el enfriamiento del crecimiento económico observado durante 2011 se detuvo. En el primer trimestre de 2012, las tasas de crecimiento de la Argentina, Colombia y Guatemala descendieron respecto de las registradas a inicios de 2011, pero sólo Paraguay experimentó una tasa negativa”, dice el documento, obviando que el ritmo de deterioro del contexto externo se aceleró recién con la llegada del segundo trimestre.

La principal fuente de crecimiento en los primeros meses del año fue la demanda interna y no a la externa, añade la CEPAL y dice que los mercados laborales han resistido por ahora: “Durante los primeros meses de 2012, el empleo y los salarios continuaron creciendo en la mayoría de los países de la región y se espera que esta tendencia se mantenga el resto del año”. A pesar de esta relativa autonomía del ciclo economía regional, hay tendencias que preocupan: las exportaciones crecen menos y las cuentas fiscales no se fortalecieron.

“Un escenario externo adverso requeriría la reorientación de políticas”, dice la CEPAL, “aun cuando la recuperación del espacio fiscal no ha sido total en comparación con la situación existente antes de 2008-2009”. Los países de América Latina y el Caribe, en distinta medida, cuentan con diversos instrumentos de política para enfrentar un escenario de menor influjo de capitales, mayor aversión al riesgo, caída de los precios de las commodities y menor volúmenes exportados.

(De la edición impresa)