El subibaja del elenco oficial

15 de junio, 2012

El subibaja del elenco oficial

Los gestos de la Presidenta y el aumento o la reducción de funciones son los datos a tener en cuenta a la hora de determinar quienes avanzan y quienes retroceden en el universo oficialista.

Los casos recientes

Durante bastante tiempo se escucharon rumores sobre el debilitamiento de Florencio Randazzo, que comenzaron desde el mismo momento en el cual no fue designado como jefe de Gabinete. Sin embargo, la incorporación al Ministerio del Interior de la Secretaría de Transporte. No se trata de sumar un rectángulo más en un organigrama sino que significa darle a Randazzo la responsabilidad de conducir una de las áreas más sensibles en este momento luego de la tragedia de Once.

Los desafíos no son menores porque el servicio ferroviario está sumamente deteriorado y la política de subsidios –en tiempos de menor holgura fiscal– requiere una revisión integral. Pero Randazzo tiene logros para exhibir. Entre ellos se destacan los enormes avances en materia de documentación personal y la reforma política. A su vez, tiene un perfil más dialoguista que otros funcionarios y esa es una característica necesaria en el tema del transporte cuya solución, en el caso del Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), sólo será posible si se logra una coordinación entre distintas jurisdicciones, lo cual requiere mucho diálogo entre sus autoridades.

La situación de De Vido, que fue durante mucho tiempo el ministro más influyente, es la opuesta porque se quedó sin el área de transporte y fue excluido de la conducción de YPF. Las explicaciones de este retroceso pueden ser varias. Una de ellas, es que De Vido no acompaña la imagen de renovación que se dio en otros ámbitos del Gobierno. A su vez, fue el responsable durante más de nueve años de dos áreas sobre las cuales hasta integrantes del oficialismo hacen una evaluación negativa: energía y transporte. Por último, De Vido era quien mantenía un diálogo fluido con Hugo Moyano –quien hoy está enfrentado a la Presidenta– y con algunos empresarios. Esas relaciones –en una época en las que predomina un discurso crítico hacia las corporaciones– dejaron de ser un activo.

La gestión económica

A su vez, Axel Kicillof es un funcionario sobre cuya proyección hoy existen interrogantes. Se trata, sin dudas, de la figura que más peso ganó durante los últimos meses en la estructura gubernamental. Con acceso a la Presidenta, ideas claras y capacidad de trabajo, tiene una influencia en el diseño de distintas políticas públicas que va más allá de los cargos que formalmente ocupa. No sólo en el oficialismo le reconocen su capacidad sino también quienes no comparten sus ideas, como Domingo Cavallo.

A diferencia del otro funcionario influyente en el área –Guillermo Moreno– Kicillof tiene una visión más sofisticada de la economía e impulsa cambios estructurales. En algunos de ellos, y especialmente en la presentación realizada en el Senado por el tema de YPF, dejó en claro sus puntos de vista. Con motivo de la nacionalización de YPF, Kicillof sostuvo que a una empresa se la controla adecuadamente desde la propiedad y no desde afuera mediante un marco regulatorio, por más estricto que sea. También afirma que la tasa de ganancia debe estar regulada y que los precios que se pagan por determinados productos en el mercado local no tienen por qué estar atados a los del mercado internacional. A su vez, el viceministro de Economía entiende que la inflación se origina en una falta de oferta como consecuencia de la baja inversión del sector privado. Por lo tanto, no hay que enfriar la demanda sino forzar a que las empresas inviertan sus ganancias. Esa visión de la economía está en la base de algunas de las decisiones recientes que tomó el Gobierno.

Pero las dudas surgen porque, dado su cargo, Kicillof debe aportar visión pero también gestión. Y en este momento hay varios aspectos de la política económica que reflejan una inadecuada implementación. La tasa de inflación sigue siendo alta pese a la desaceleración de la economía, la brecha cambiaria es elevada, la situación fiscal empeora y la creación de empleo privado perdió dinamismo. Si este escenario mejora, también lo hará la imagen de Kicillof pero, si persiste, su situación será más parecida a la de De Vido que a la de Randazzo.

(De la edición impresa)

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