Cumbre del G20

¿La austeridad teutona quedará enterrada en la arena de Los Cabos?

15 de junio, 2012

Cumbre del G20

La semana que viene se reunirán los jefes de Estado del G20 en el balneario mexicano de Los Cabos. Habrá un tema excluyente en la agenda: la crisis europea. Los problemas de la eurozona se agravan y, por eso, una gran crisis global no puede descartarse. El rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. y otros activos seguros indican que los inversores le asignan una alta probabilidad a ese desenlace. El contagio se extienda y, como dice Guillermo Nielsen (ver Las 10 preguntas), pronto podríamos estar viendo como el mercado se lleva puesta a Francia.

En un gesto inusual, el presidente de EE.UU., Barack Obama, le predicó keynesianismo básico a sus pares europeos. Inyecten capital a sus bancos débiles, como hicimos nosotros; tengan más coordinación fiscal y bancaria; muestren compromiso político por una eurozona integrada; denle incentivos a Grecia para quedarse en el euro y promuevan el crecimiento y el empleo. El mundo depende de ustedes, sugirió. “Si siguen cortando, cortando y cortando y su tasa de desempleo sigue subiendo, subiendo y subiendo, y la gente está retrayendo más y más su consumo porque está sintiendo presión eso puede, irónicamente, dificultar aún más llevar adelante las reformas estructurales”, dijo Obama. Ninguna ironía señor Presidente, hubiera dicho Keynes. Al otro día, Europa le abrió una canilla con 100.000 millones de euros a España. No ayudó mucho. La deuda española está a un paso de ser considerada “basura” por las previsoras agencias crediticias. Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español, asumió por estos días que España, por sí sola, no puede seguir a flote.

A la reunión del lunes y martes próximo, la canciller alemana Angela Merkel irá de punto. “Está cada vez más arrinconada”, dice el economista Luis Palma Cané. También hay que hablar de la consolidación presupuestaria en EE.UU., la flexibilidad cambiaria en China y reformas estructurales en los mercados emergentes, se defendió una fuente del Gobierno alemán. El periódico Der Spiegel encuentra un cambio en el tono de la canciller en las últimas semanas y sostiene, un tanto enigmático, que “Merkel está preparando cuidadosamente al público alemán para la posibilidad de que vendrán grandes cambios y en el que las certezas establecidas ya no serán válidas”. ¿Aumentará su compromiso, por las vías que sean, con el euro, la estabilidad financiera y el crecimiento? ¿Alcanzará? Al mismo tiempo, Merkel intenta desmarcarse: “El poder de Alemania no es infinito”.

Será clave lo que se resuelve en la cumbre. ¿Habrá una resolución concreta o sólo formal? El tiempo parece agotarse para Europa. “La Unión Europea (UE) fue creada para evitar los errores desastrosos de los ’30. Es hora de que los líderes europeos –y especialmente los alemanes– entiendan cuán cerca están de hacer precisamente eso”, escribieron Nouriel Roubini y Niall Ferguson esta semana.

En Bruselas hay un intenso debate sobre qué hacer. Ampliar el financiamiento soberano discrecional y relajar las condiciones del ajuste en los periféricos son dos opciones sólidas. Según Palma Cané, en las últimas semanas “aumentó la posibilidad de que Europa cambie la política de austeridad a rajatabla por una austeridad con crecimiento”. Por ahora, no hay nada concreto y, por eso, la crisis empeora cada día.

Pero antes de la cumbre, habrá elecciones en Grecia. La duda no es sólo quién ganará sino si, a diferencia de abril, logrará formar una coalición. “Una tercera elección sería un suicidio”, dijo Antonis Samaras, candidato de Nueva Democracia (ND). Sea quien fuere el ganador, buscará permanecer en el euro (es el deseo mayoritario de los griegos) y, al mismo tiempo, renegociar el acuerdo con la troika (también es un deseo mayoritario). Quizás previendo esto, la troika envió 18.000 millones de euros la semana pasada y abrió el grifo del Banco Central Europeo (BCE). El nuevo primer ministro, empero, reactivará el tira y afloje con Europa y habrá que ver si se llega a un nuevo equilibrio.

(De la edición impresa)