Después de la épica de YPF

11 de mayo, 2012

Después de la épica de YPF

La estatización de YPF tuvo un amplio apoyo social y político pese a las críticas de algunos sectores a la forma en la que se concretó. A su vez, está claro que el principal problema que enfrentaba el país no era la propiedad de las acciones de YPF sino la equivocada política energética que el Gobierno tardó demasiado tiempo en reconocer. Eso es lo que debe cambiar.

Por otra parte, la designación de Miguel Galuccio fue bien recibida y está a tono con la promesa presidencial de profesionalizar el management de la empresa. Cabe, además, esperar que se convierta en un antecedente para las futuras designaciones que deberá efectuar el Gobierno. Durante varias semanas, el debate público estuvo centrado en YPF. Pero en la medida en que vaya bajando su intensidad reaparecerá una agenda económica que tiene varios temas irresueltos. El principal de ellos es el de la inflación y, a diferencia de lo que ocurrió con la energía, aún no es reconocido.

El Gobierno está dispuesto a seguir impulsando la demanda en un contexto de elevada utilización de la capacidad instalada. Pero si no se incrementa la oferta esa estrategia conduce a una tasa de inflación mayor. Por eso es indispensable que haya más inversión privada. Según el diagnóstico del Gobierno las empresas no invierten lo suficiente y por eso se las debe presionar para que lo hagan.

Lo que las autoridades quieren escuchar es que no se repartirán dividendos porque se destinarán a la inversión. “Es hora de poner en caja a una burguesía nacional rentística”, continúa el relato oficial que entró en una nueva etapa.

Ya no es tiempo del capitalismo de amigos, es el turno del capitalismo de Estado. En este contexto, es poco probable que la inversión privada crezca significativamente. Hay que tener en cuenta que muchas de las empresas que más facturan en el país son multinacionales y que si bien no harán nada que pueda ser leído como un conflicto con las autoridades, es difícil que consigan convencer a sus casas matrices de que les conviene aumentar su presencia en la Argentina. Es un marco que genera dudas sobre la marcha de la economía.

Los pronósticos coinciden en que el crecimiento será mucho menor que el del año pasado. Pero no es lo mismo que el PIB se expanda el 5% como cree el Gobierno que lo haga entre el 1 y 2%, como pronostican algunos economistas privados.

Además, la tasa de inflación se mantiene en niveles elevados y los ingresos no volverán a crecer en términos reales como lo hicieron en 2010 y 2011. Eso fue posible porque las empresas –con sus ventas creciendo fuerte– estaban en mejores condiciones que ahora para convalidar aumentos salariales. Aunque no hay, ni remotamente, un escenario de crisis, la desaceleración de la actividad con suba de precios afectará el humor social y quedará atrás el clima de gran optimismo que caracterizó al segundo semestre del año pasado.

Así, superada la épica de YPF, reaparecerá la realidad de las góndolas de los supermercados.

(De la edición impresa)

Dejá un comentario