Balanza comercial

16 de mayo, 2012

Balanza comercial

(Columna de opinión de Gabriel Molteni y Gonzalo de León, economista jefe y analista económico de la Cámara Argentina de Comercio -CAC-, respectivamente)

No hay dudas de que el ciclo ascendente en el precio de las commodities ha beneficiado a la Argentina en los últimos años. En este ejercicio contrafáctico estimamos cómo hubiera evolucionado la balanza comercial del país si se hubieran mantenido los precios de 2002 –que, bueno es destacarlo, fueron superiores al promedio de las dos décadas previas–.

El futuro de las commodities y de nuestra balanza comercial dependerá de lo que suceda con la tasa de interés internacional y el valor del dólar. En 2011, la Argentina tuvo un superávit comercial que superó los U$S 10.000 millones por décimo año consecutivo. Si bien se produjo un fuerte crecimiento de los volúmenes importados por el país –las cantidades compradas al exterior avanzaron 18,9%, muy por encima del 5,9% que crecieron los volúmenes exportados–, el excedente comercial sólo se redujo en U$S 1.286 millones, lo que representó un deterioro bastante limitado.

Para entender este comportamiento hay que considerar que el precio promedio de nuestras ventas externas, medido en dólares, mejoró en 2011 16,8%, mientras que el precio de nuestras importaciones sólo se incrementó 10%. Es decir, hubo un aumento de los términos de intercambio comercial (TIC) de 6,2%. Esta mejora no fue un hecho aislado, sino que se inscribe en un ciclo positivo iniciado en 2003. Desde entonces y hasta 2011 los TIC de la Argentina acumularon un alza de 41,8%. Debe destacarse que el nivel que tenían los TIC de la Argentina en 2002 no eran particularmente bajos, sino que se encontraban 5% por encima del promedio de las décadas del ‘80 y del ‘90. Es decir, el observado en los últimos años puede calificarse como un período de TIC elevados.

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Resulta interesante, entonces, pensar qué habría sucedido si dicha importante alza en nuestros TIC no hubiera tenido lugar. Aunque este ejercicio contrafáctico puede tener múltiples derivaciones –por ejemplo, analizar cuáles habrían sido las repercusiones en las cuentas públicas o en el nivel de actividad– nos limitaremos a estimar cuál habría sido el resultado comercial del país si tal mejora no se hubiera producido.

Para ello calculamos cuáles hubieran sido los valores exportados e importados si los precios en vigencia hubieran sido los del año 2002. Haciendo ese ejercicio encontramos que, a diferencia de lo efectivamente observado, el resultado final de 2011 hubiera sido un déficit U$S 10.428 millones, y que en 2008 y 2010 también se habría registrado un resultado comercial negativo. Para los restantes años del período 2003–2011 se hubiera registrado un superávit, aunque de una cuantía significativamente menor al efectivamente observado.

La positiva dinámica que mostraron nuestros TIC es resultado del ciclo alcista de los precios en el mercado internacional de commodities. ¿Y cuáles son los factores que explican esta tendencia? Un estudio de Farooq Akram publicado a fines de 2009 en Energy Economics, demuestra que básicamente son dos los factores que explican los altos precios de las commodities: la declinación de la tasa de interés real internacional y la debilidad del dólar. Para el caso de nuestro país, buena parte de su explicación se debe también a la sostenida demanda de los productos que el país exporta al mundo emergente y, en particular, a China. La soja es el caso paradigmático: su precio en dólares experimentó entre 2002 y 2011 una suba cercana al 250%, bien por encima del incremento que durante ese período presentaron buena parte de los bienes importados. Dado la alta incidencia que el complejo sojero tiene en la estructura exportadora del país –representó el año pasado el 24,5% del total exportado–, es explicable que este comportamiento apuntale la evolución positiva de los TIC de la Argentina.

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Nuestro país ha sido afectado reiteradas veces en su historia por crisis macroeconómicas que encontraron buena parte de su explicación en un desequilibrio en el sector externo –la implosión del régimen de convertibilidad en 2001 es el ejemplo más reciente de ello–. En este sentido, el elevado superávit comercial ha sido clave para el sostenimiento del fuerte crecimiento económico que experimentó el país en los últimos años. El excedente comercial permitió compensar el déficit que presentan otros componentes del balance de pagos –como los intereses y las rentas de la inversión– a la par que posibilitó la acumulación de reservas por parte de la autoridad monetaria. Tal como quedó explicado en este artículo, dicho superávit se explica en buena parte por la positiva dinámica de los TIC.

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Sin embargo, cabe plantearse las siguientes preguntas: ¿continuará esta tendencia alcista de los precios de las commodities o puede esperarse que se produzca un descenso a sus niveles históricos? Un incremento de la tasa de interés internacional, un dólar más fuerte o una desaceleración del crecimiento del mundo emergente podrían interrumpirla. Por este motivo, sería importante para la Argentina profundizar los mecanismos tendentes a la inserción de la producción local en los mercados mundiales y a la diversificación de la matriz exportadora, a fin de limitar el impacto negativo que una eventual reversión del actual ciclo positivo de los términos de intercambio podría tener en la economía nacional.

(De la edición impresa)

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