Goldman Sachs y Clarín

29 de marzo, 2012

La Bolsa de Buenos Aires se encuentra en estos días en una zona de serrucho, buscando su nuevo rumbo. El índice Merval de papeles líderes evoluciona en niveles parecidos a los que había alcanzado en 2007, antes de que la crisis de las hipotecas y la caída de Lehman hicieran estragos en las finanzas de todo el planeta. Sin embargo, estos últimos cinco años no les han ofrecido el mismo resultado a todas las empresas. Hay compañías que tuvieron muy buenos desempeños y otras que se hundieron en el más profundo de los abismos. Y hay situaciones ciertamente incómodas, como la del Grupo Clarín, que desde su debut bursátil, hace cinco años, acusa una durísima caída del 70%.

En octubre de 2007, pocos días después de que Wall Street alcanzara un máximo histórico, el Grupo Clarín consiguió 530 millones de dólares colocando el 20% de su paquete accionario en las Bolsas de Buenos Aires y Londres. En aquel momento, un montón de ilusionados inversores pagaron casi 33 pesos por cada acción de una compañía que hasta ese momento tenía una relativa buena relación con el Gobierno, acrecentando su liderazgo en muchas áreas de negocios. Pero de 2007 a esta parte, mientras buena parte de las empresas argentinas han acumulado valorizaciones más que significativas, el precio de Clarín fue rodando sin cesar: tocó un mínimo de 3,59 pesos, en noviembre de 2008, cuando casi todas las empresas valían poco, debido a la quiebra de Lehman Brothers.

Y a partir de ahí sufrió subas y bajas, con un máximo de casi 24 pesos en enero de 2011, para desinflarse nuevamente y cotizar a 9,30 el martes 20. O sea, quien pagó casi 33 pesos hace cinco años con la intención de ganar dinero, debe contentarse hoy con recibir el 28% de lo que invirtió si decidiera realizar una venta. ¿Qué ocurre con este papel? Muchos especialistas afirman que la acción fue “enchufada” en 2007, o sea vendida muy sobre la par, por encima de lo que la empresa valía realmente: “la vendieron como si fuera una trompeta de oro”. Pero a lo largo de 2009 y 2010 la acción fue encontrando su valor de mercado, precio que se desbarrancó nuevamente, y que en este momento vuelve a tener “pronóstico reservado”.

¿Cómo se explica el movimiento tan bajista del último año y medio? Con nada menos que 77 empresas subsidiarias, el Grupo hizo movimientos de expansión, muchos de los cuales fueron realizados con financiamiento, una de cuyas patas no contó con la debacle argentina del fin del menemismo, y mucho menos con el posterior derrumbe de la convertibilidad. De ese modo, a fines de los años ‘90, el Grupo acumulaba una pesada deuda en dólares que crecía minuto a minuto, hasta sobrepasar los 500 millones de dólares hacia 1999. En ese momento llegó al escritorio de Héctor Magnetto una propuesta del banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs (GS), acostumbrado a presentarse desde su creación en 1868 ante empresas en problemas: le ofreció quedarse con la deuda de 500 millones a cambio del 18% de las acciones del grupo, con derecho a veto en determinadas esferas de la discusión del directorio.

No había otro camino: Magnetto debió aceptar, obedeciendo una exigencia de Goldman: vender en la Bolsa una parte de la cartera cuando se dieran condiciones ideales de mercado. En el momento del acuerdo, Richard Friedman, director del área de inversiones privadas de Goldman Sachs, expresó: “Vemos al Grupo Clarín como el líder en todos los segmentos de medios de comunicación de Argentina”. Ernestina Noble y Magnetto firmaron y a partir de allí la suerte estuvo echada: ni bien el negocio bursátil mundial pasara un buen momento, se liquidaría una parte del paquete, donde se vendería una porción de los papeles que compró GS en 1999. La ocasión fue en 2007: se vendió el 20% del paquete de la empresa a casi 33 pesos por acción, y desde ese momento, las acciones del Grupo quedaron distribuidas 71% en poder de los accionistas controlantes, 9% Goldman Sachs y 20% accionistas minoritarios.

La historia acontecida de 2007 a esta parte es bien conocida. El Gobierno kirchnerista y el Grupo Clarín se trenzaron en una verdadera guerra. Pero esta vez el round duró más de tres minutos, y el Grupo se vio obligado a entrar al nuevo mandato kirchnerista con la guardia baja, debilitada. Y ahora el estadounidense Goldman Sachs acaba de comunicarle a la empresa que se retira totalmente del negocio: o sea, venderá el 9% del paquete que le queda. A través de una publicación oficial, comunicó que le dio a Magnetto y compañía el privilegio de ser el comprador de las acciones. Y, como no hubo respuesta afirmativa, GS procederá a realizar una venta escalonada, en el mercado, de casi la décima parte del todo lo que el Grupo Clarín significa.

Intentando desactivar el impacto de la decisión de GS, fuentes de Clarín indicaron que se trata del remanente de las acciones que el banco de inversión norteamericano tenía en el holding, y que completarían así la retirada que inició cuando Clarín abrió su capital a la Bolsa. Pero lo cierto es que las acciones en juego se encuentran bajo la forma de GDS (Global Depositary Securities), un instrumento que otorga liquidez internacional a las acciones de compañías de países extranjeros. Teniendo en cuenta que cada GDS equivale a dos acciones, el precio final de la operación llegaría a los 75 millones de dólares. El valor de capitalización bursátil de la compañía indica que el Grupo vale 3.248 millones de pesos, unos 718 millones de dólares. Según los últimos balances presentados en la Bolsa de Comercio, la compañía está ganando dinero: el año pasado se alzó con 120 millones de dólares, lo cual indica que la empresa vale unos seis años de ganancias.

¿Por qué vende Goldman una empresa que hipotéticamente recupera su valor en apenas seis años? El “run run” que despierta el tema entre los operadores es tremendo: “En realidad -dijo un conocido operador bursátil- el papel opera muy poco. Además, el negocio de medios en todo el mundo anda bastante mal. La publicidad es cada vez más online y perjudica a las empresas de medios. Sufrieron la primera parte de la Ley de Medios, y deberán sufrirla del todo, desinvirtiendo en muchos sectores. También acaban de sufrir un embate grande por el tema papel, en Papel Prensa”. “Yo creo que hay un componente político importante”, indicó Rubén Pasquali, analista de Mayoral Bursátil.

“Goldman Sachs está viendo que puede haber en el futuro algún tipo de problema de índole político que puede alterar la rentabilidad del Grupo Clarín. Todavía no hay una lectura nítida, pero está claro que Goldman quiere salir del negocio, aunque también es visible que GS tiene problemas en varias partes del mundo, incluso tiene que hacer frente a multas impuestas por las autoridades de Estados Unidos”, explicó. Como GS tiene casi el 10% de las acciones, la empresa norteamericana está ganando con esta inversión unos 12 millones de dólares por año, lo cual indica que en unos seis años recaudaría, sin vender las acciones, lo que espera conseguir con esta venta apresurada.

Entonces ¿por qué tanto apuro por deshacerse de la empresa? Y en este punto de la discusión entran todo tipo de especulaciones. Debido a las últimas decisiones de política económica de la Argentina, son cada vez más los analistas que estiman que los valores argentinos en su conjunto bajarán en bloque su valor en dólares y GS, con este movimiento, solo se adelanta a lo que viene: vende ahora, para salir con un precio más alto del que, supone, puede tener dentro de seis meses o un año. La movida es intrincada. Antes de saberse la negativa de Clarín a comprar los papeles que deja GS, el analista económico Lucas Croce afirmó: “Sería una muy mala señal para el mercado que el Grupo Clarín no adquiriera las acciones que deja Goldman Sachs. Sería como si Bill Gates decidiera comprar acciones de Microsoft: todos compraríamos”.

Pero desde que se conoció esta oferta, a principios de mes, el papel se derrumbó: pasó de 11,20 a 9,30 pesos en apenas ocho ruedas de negocios, lo cual puede anticipar cuál será el efecto del “no” de Magnetto y de una venta de GS en liquidación de mercado. La baja es entendible: según Pasquali, “es probable que los enfrentamientos con el Gobierno, sumado a la regulación de la televisión por cable se traduzcan en menos rentabilidad y en una baja futura en el precio de las acciones. Ante ese escenario, GS se anticipa y vende”.

(De la edición impresa)

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