Flujos de capital

7 de marzo, 2012

Flujos de capital

Los flujos privados de capital que ingresan a las economías emergentes totalizaron U$S 910.000 millones en 2011, según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por sus siglas en inglés). Según proyecciones difundidas días atrás, la cifra caerá este año a U$S 746.000 millones y volverá a subir en 2013, para alcanzar los U$S 893.000 millones. La tensión financiera en Europa es la principal causa de por qué los flujos de capital cayeron en 2011 y volverán a hacerlo este año. Como los fundamentos económicos de los países emergentes son buenos, una vez que se disipe la incertidumbre de la eurozona, los flujos volverán.

El componente de los flujos de capital hacia los emergentes que más se deterioró en los últimos meses es el vinculado a los préstamos bancarios, dado que muchos bancos europeos debieron desprenderse de activos en países emergentes. Según el IIF, América Latina será la región menos afectada por la caída de los flujos privados de capital. Estos caerán sólo U$S 10.000 millones este año: de U$S 260.000 a 250.000 M. El contagio del desapalancamiento de las instituciones financieras europeas será limitado; los países se pueden financiar en los mercados voluntarios a tasas razonables; la inversión extranjera directa (IED) sigue fluyendo, excepto a la Argentina y Venezuela y la presencia de inversores locales es una especie de política contracíclica (el IIF menciona a los fondos de pensión de Chile como ejemplo).

La situación de la región contrasta con la de Asia, donde los flujos privados de capital pasarán de U$S 370.000 M en 2011 a 290.000 M este año. Otra tendencia que destaca el informe es que cada vez hay más países emergentes, históricamente exportadores de capital al mundo desarrollado, que invierten en otros mercados emergentes. El informe pone como ejemplo el préstamo que tres bancos chinos le hicieron a la India por U$S 1.200 M a un plazo de siete años y a una tasa de 5% a mediados de enero. El IIF también dice que los desequilibrios globales están cayendo, y seguirán haciéndolo, ya que “los países superavitarios más relevantes han sufrido la apreciación de sus monedas”.

(De la edición impresa)

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