Commodities

9 de marzo, 2012

Commodities

Entre 2000 y 2010, China se convirtió en un gran importador de materias primas. Un reciente trabajo de Credit Suisse recopila algunas cifras contundentes. Entre 2000 y 2010, las importaciones de minerales de hierro se multiplicaron por 42,5 en valor; las de cobre, por 16,2 y las de carbón térmico, nada menos que 248. En lo referido a las commodities agrícolas, la tendencia fue similar. Como ejemplo, vale lo ocurrido con la soja: en el 2000, China era el destino del 18% de las importaciones mundiales de soja. Hoy, ese guarismo subió hasta 58,5%. En el 2000, consumía el 6,3% del crudo mundial. Diez años después, ese monto subió a 10,6%.

Según Credit Suisse, China es el principal importador en todas las categorías de commodities. Ha sido, además, el principal responsable del superciclo de commodities que empezó hace poco más de una década y, por lo tanto, su demanda será vital para sostener ese ciclo. Ha sido, también, el principal impulsor de la suba en las cotizaciones.

A su vez, en ese lapso la producción interna (en cantidades) de aluminio creció 441,8%, la de cemento 219,5% y la de acero 396%. El consumo de aluminio per capita de China es similar al de EE.UU. o Japón, pese a que el PIB per capita es varias veces menor.

Cambios

Pero, para desgracia de los países que exportan esos bienes, la década actual será menos dinámica. Según el analista Dong Tao, de Credit Suisse, los factores que impulsaron el apetito importador de China ya no serán tan fuertes como antes. La razón es que los motores del crecimiento chino ya no serán la inversión en infraestructura, la construcción ni las exportaciones, sino el consumo, especialmente el de servicios y “hacerse un masaje insume menos hierro que hacer un aeropuerto”.

De aquí en más, cada punto de crecimiento del PIB insumirá menos commodities. En 2011, cada punto de crecimiento adicional implicaba que se debían importar 71 millones de toneladas de acero más. En 2020, calcula Credit Suisse, cada punto de crecimiento demandará 30-40 millones de toneladas de acero.

Otro factor que le pondrá un techo al apetito chino por las commodities es que crecerá 25% menos. Entre 2001 y 2010, el PIB chino creció, en promedio, 10,7%. En la actual década, oscilará entre 7 y 8%. “La edad de oro de las políticas expansivas de las exportaciones, del boom constructor y la inversión en infraestructura han quedado atrás”, dice Tao, aunque aclara que el proceso de urbanización aún tiene un largo camino para recorrer: la migración rural-urbana continuará, el ingreso per capita seguirá subiendo (y, por lo tanto, el consumo) y, además, el Gobierno buscará estimular la construcción residencial (planea construir 36 millones de viviendas hasta 2015), especialmente para saldar las crecientes dificultades para el acceso a la vivienda.

(De la edición impresa)

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